Fin de fenómeno
Hasta siempre, 'Heartstopper': adiós en forma de película a la idealista serie sobre la juventud 'queer'
Netflix estrena el viernes, día 17, el largometraje 'Heartstopper forever', cierre a una historia iniciática de amor y búsqueda personal LGTBI que ha cautivado a públicos alrededor del mundo
'Heartstopper': el webcómic LGBT se convierte en gran serie de Netflix
Crítica de 'Heartstopper' (temporada 2): la misma luz, el mismo brillo

Joe Locke (Charlie) y Kit Connor (Nick) en una imagen del largometraje 'Heartstopper forever' / Netflix

Que 'Heartstopper' se convirtiera en fenómeno cultural de la noche a la mañana fue una sorpresa solo relativa. De entrada, contaba como público potencial con los muchos lectores del webcómic de Alice Oseman (después convertido en novelas gráficas) que su propia autora adaptaba como serie. Y la propuesta de Netflix era lo que el mundo, o más en concreto, la juventud LGTBI, necesitaba desde hace tiempo: un relato iniciático sobre sexualidad no normativa en el que imperara el optimismo radical del que habla Dua Lipa y los personajes pudieran ser violentamente felices a causa del amor, como Björk en aquel clásico 'dance-pop' de los 90.
En la primera temporada asistíamos al inicio del romance entre dos alumnos bien distintos de la Escuela de Chicos Truham: el delgado y nervioso (pero, a la vez, seguro de sí mismo) Charlie Spring (Joe Locke), que el año pasado sufrió el bullying tras saberse que era gay, y la estrella del equipo de rugby Nicholas Nelson (Kit Connor, que ha pasado a rodar con Alex Garland y Andrew Haigh), en un curso superior y a priori solo interesada en las chicas.
Por otro lado, Oseman supo expandir su propio mundo, añadir subtramas y dar más cuerpo a personajes como Tara (Corinna Brown) y su novia Darcy (Kizzy Edgell), o la pareja finalmente formada por Tao (William Tao) y la joven trans Elle (Yasmin Finney), cuya lucha ficcional ha tenido reflejo en la realidad de la actriz de la encarna. 'Heartstopper' no es solo Charlie y Nick, sino la aventura de una miríada de personajes que dan cuenta de la diversidad sexual, de género y racial que existe en la sociedad, y a la que se debe dejar existir.
Película de despedida
"La homofobia, el 'bullying' o los problemas de salud mental son reales", nos decía Oseman en entrevista con este diario en 2022, cuando la serie fue ese bombazo instantáneo. "Pero también lo son la amistad y la felicidad". Varios grupos de amigos más o menos diferenciados se fundían en uno solo en la segunda temporada, la de aquella climática escapada a París. En la tercera llegaron algunos madremías: se acentuaban los problemas alimenticios de Charlie y Nick se veía desbordado por la situación.
La película de cierre 'Heartstopper forever' (Netflix, viernes, día 17) y el recién publicado sexto volumen del cómic también ponen a los amantes en una situación complicada. Nick se prepara para dejar el instituto y empezar sus estudios universitarios en Leeds, a cinco horas en coche de la localidad ficcional de Kent (Inglaterra) donde se desarrolla la historia. También Elle estudiará arte bien lejos, en Berlín, para inquietud de Tao. ¿Se puede sobrevivir románticamente a esas distancias? Nick se apoya en el alcohol para olvidar el sentimiento del culpa por dejar solo a Charlie con sus problemas. Ambos sienten celos irrefrenables. Hay discusiones, recaídas de salud y una laguna de comunicación que parece difícil de solventar.
El mismo color, la misma vida
Por supuesto, este largometraje es fiel a la esencia de la serie, y tiene algo (o mucho) de episodio largo (muy largo): 114 minutos seguidos de 'Heartstopper'. El director Wash Westmoreland ('Colette', a la que se hace un pequeño guiño) respeta las ideas visuales propuestas en la serie por Euros Lyn ('Black mirror'), a la vez generalmente inspiradas en las fluidas viñetas de Oseman. Hojas secas, copos de nieve o leves chisporroteos animados siguen irrumpiendo en la imagen real con naturalidad. Como hay tiempo, se da más margen al silencio, aunque no falta una buena selección de pop alternativo actual a cargo del supervisor musical Matt Biffa. Entre los nombres elegidos, Baby Queen, Deptford Goth, Billie Eilish o Sufjan Stevens, en los créditos finales con 'With my whole heart': "Te salvaré/ te salvaré de tu tristeza/ te amaré, cariño/ incluso aunque no exista el mañana" .
Sea como sea, Charlie y Nick rechazan el ideario punk para concentrarse en el 'yes future'. 'Heartstopper forever' mira hacia delante para desafiar esa idea tan extendida, también en el propio filme, de que las relaciones adolescentes no duran. "A fin de cuentas, esta es una historia romántica, y queremos que tengan su felices para siempre", ha dicho Oseman a 'The New York Times'. Coherente hasta su epílogo, la saga abraza un idealismo desvergonzado en un momento en que se premian, sobre todo, el malísimo y la falta de escrúpulos. Se la echará en falta.
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