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Cita en el festival ‘boutique’

Zaz canta a la reconstrucción interior con emoción y frescura en Les Nits Occident

La cantante francesa desplegó su repertorio con guiños a la ‘chanson’, el pop y el jazz ‘manouche’, basándose en su último álbum, ‘Sains et saufs’, en los jardines del Palau de Pedralbes

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Jordi Bianciotto

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Barcelona
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Notamos desde hace un tiempo que los conciertos tienden a ser contenedores de éxitos y tonadas reconocibles, así que toca destacar la apuesta de Zaz por la noción de presentación de álbum. En su caso, hablamos de ‘Sains et saufs’, un disco de canciones orientadas a la reparación personal y a firmar la paz con uno mismo después de los conflictos y las calamidades (el título significa ‘sanos y salvos’), que aportó la mitad del repertorio de su concierto de este lunes en el festival Les Nits Occident.

Fueron diez canciones nuevas que pusieron el ‘leitmotiv’ de la sesión, empezando por ese acto de contrición titulado ‘Je pardonne’, cuyo estribillo queda rematado por un aviso a navegantes: “Te perdono, me perdono, pero recuerdo todo” (sic, en castellano). Bucle melódico de canción francesa clásica, apuntalando un luego tenue ‘crescendo’ rítmico en ‘Mon sourire’ y ‘Mon vrai moi’, esta última con su aceptación personal y su intención de sanar pulsiones ingratas, como la envidia y los celos.

Hay toda una narrativa en esas canciones, con su punto de autoayuda lírica, que Isabelle Geffroy transformó, con su voz un poco áspera y potente, en canciones de fibras cambiantes, como en el devaneo jazz de ‘On peut comme ça’. Aunque saliera a escena con traje negro existencialista, Zaz tiene su fondo dicharachero, que asomó no solo al hablar en sus versiones atropelladas del catalán y el castellano, sino también en la cumbia ‘Qué vendrá’, digna de Manu Chao.

La modalidad ‘manouche’, gitana, del jazz, siempre está ahí, y asomó en ‘La flamme’, con un guitarrista iluminado por Django Reinhardt, así como en los rescates de ‘Les passants’ y ‘Comme ci comme ça’. También en la versión de ‘Paris sera toujours Paris’, una pieza de 1939 en la que Maurice Chevalier trataba de insuflar moral a la ciudadanía pese a los funestos presagios de la guerra. Zaz la culminó añadiendo que también “Barcelona será siempre Barcelona”, por mucho que el mundo se enrarezca.

El temario, bien hilvanado, se oscureció con los torturados giros de ‘Au pays des merveilles’, que habla de adicciones y duelos, y la torrencial ‘Mon coeur tu es fou’, con un ritmo galopante y caudalosos arpegios de piano. Zaz cantó ‘Sains et saufs’ paseando entre el público de platea y se dirigió a un desenlace de la noche en el que no faltaron fogosas tomas de sus éxitos ‘La fèe’, ‘On ira’ y ‘Si jamais j’oublie’, así como el elogio de las cosas sencillas de ‘Ja veux’. Y un último guiño al castellano con ‘Esta tarde vi llover’, de Armando Manzanero, sugiriéndonos que el romanticismo puede ser un bien compañero de la reconstrucción interior.

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