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Concierto en Cornellà

Romeo Santos y Prince Royce: la realeza de la bachata seduce el RCD Stadium

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Ignasi Fortuny

Ignasi Fortuny

Cornellà de Llobregat
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Romeo Santos y Prince Royce llegaban al RCDE Stadium de Cornellà con títulos, medallas y las condecoraciones habituales de cuando uno es parte de la realeza, en su caso de la bachata, ese género eléctrico y pasional que obliga al baile. El primero, Rey; el segundo, Príncipe heredero, siete años menor del que se diera a conocer décadas atrás como líder de Aventura.

Sangre azul y dominicana (Romeo también puertorriqueña por parte de madre), aunque ambos nacidos en el Bronx, que huye de disputas por el trono y gira ahora de la mano por el mundo para el disfrute de súbditos de todas las tierras y de todos los orígenes. Lo dicen en el título de su sorpresiva unión en un disco publicado a finales de 2025, ‘Better late than never’, es decir, mejor tarde que nunca. Algo más de media hora de espera paciente del público (el inicio estaba previsto para las 21.30 horas), con el único nerviosismo de los abanicos moviéndose empeñados en mitigar el bochorno, para soltar, tras un primer gesto sobre el escenario de Romeo Santos, el gran seductor de la noche, los primeros aullidos de verdad.

Olas caribeñas en calma recibieron a una docena de músicos (notable grupo de cuerdas) con la apertura que da título a la unión, ‘Never late than never’, canción en busca de segundas oportunidades. Rápido el público entendió la dinámica: alternancia de grandes éxitos de cada uno de ellos y pinceladas de su disco a dúo (‘Dardos’ destacó entre la baraja conjunta). Cartas de sobra para poner encima de la mesa tiene Romeo Santos, que empezó la partida sin esconder nada (‘La diabla’ estrenó el juego) y rozando siempre la tentación, como con ‘Eres mía’, una de sus muchas historias sobre amores imposibles, celos y adulterio a la vista.

No se quedó lejos en magnetismo -y no es fácil- Prince Royce y sus canciones: ‘Recházame’, ‘Te robaré’ o su particular versión del “clásico”Stan by me’. Con la bachata se suele señalar el baile, pero la noche de este sábado tuvo mucho de karaoke con decenas de miles de personas entonando cada uno de los temas. “Las próximas dos horas dejen que los problemas se queden en su casa”, reclamó Romeo Santos antes de pasar lista a los orígenes latinos de los asistentes al concierto.

Lucieron ambos sus infinitos rompecabezas amorosos, también su gigantesco poder seductor, siempre a través de las cuerdas venenosas de la bachata y sus voces suaves y agudas. ‘Odio’, de Romeo Santos, cimentada sobre esa sensación de rabia de quien pierde la partida dejó más de una garganta sin poder soltar una nota más.

Y cuando no era con sus canciones, bastaba con un “¿dónde están las mujeres solteras esta noche?” para que alguna perdiera la voz (y la cabeza) del todo.

Ritmo frenético, unos cuarenta temas sin apenas descanso en dos horas, con tiempo para que apareciera un vagón del metro de Nueva York con destino a Barcelona sobre el escenario e incluso se cambiara el paso con trap o reguetón en un ‘medley’ en el que, por ejemplo, el dúo cogió prestado ‘Ella quiere beber’, de Anuel AA. Al final, delirio con una batería de clásicos (‘Noche de sexo’, ‘Obsesión’, ‘Propuesta indecente’…) que demostró que la nobleza que ganaron hace tiempo no hay quien la cuestione.

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