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Opinión | La caja de resonancia

Barcelona

¿Por qué ahora compramos más vinilos si el CD suena mejor y es más barato?

En España ya se venden más elepés que discos compactos, pese a que estos ofrecen una mayor calidad de sonido, y eso es porque la experiencia sonora ha pasado a un segundo plano y los álbumes se han convertido en objetos de 'merchandising'

Una persona sujeta un vinilo de color negro.

Una persona sujeta un vinilo de color negro. / Skylar Sahakian

La venta de vinilos no solo mueve ya más dinero que la de CD, sino que el número de unidades vendidas al año ha superado al de compactos. Es un matiz relevante: los elepés se venden a un precio mucho más alto (35-42 euros, frente a los 16-23 del CD, y hay discos que en CD son simples y, en vinilo, dobles), por lo que hasta ahora podían representar un volumen de negocio superior aun habiendo despachado menos copias, dando así una foto imprecisa.

Ya no es así, tampoco en España, como indicó el informe de 2025 de Promusicae: 2,18 millones de elepés vendidos frente al 1,67 de 'compact disc'. El del primer semestre de 2026 no da cifras sobre ejemplares facturados, pero sí deja claro que el 'sorpasso' va a más: un 7% del negocio corresponde al vinilo y solo un 3,1% al CD.

Y bien, vamos a centrarnos. Adoro el vinilo, crecí con él, me pasé luego al CD y me vi comprando otra vez discos que ya tenía, y siento ahora que me acerco a ese peligroso momento en el que me puedo ver tentado de adquirir en elepé una obra importante que un día compré en CD porque así (y solo así) se publicó en su día. A ver, basta ya. Mi sentido del humor no es infinito (ni mis estanterías).

Corresponde subrayar que el CD es superior al vinilo en calidad de sonido: rango dinámico más amplio, sin crujidos ni ruidos de fondo, mayor separación estéreo, más duradero. Ocupa menos espacio, es más cómodo de manejar y mucho más barato. En fin, todo son ventajas, pero, aun así, el vinilo lo está noqueando.

¿La causa? Aunque pensábamos que el del elepé era un nicho de maduritos, no es así: los compradores son, sobre todo, jóvenes que ven en el objeto físico un modo de sellar su vínculo emocional con los artistas que admiran, ya sea Rosalía, Olivia Rodrigo o la estrella del k-pop, y ahí, solo ahí, el elepé supera al CD. Vistoso, con sus rodajas de colores, es un ítem decorativo que escenifica un compromiso existencial (mientras se escucha el álbum en ‘streaming’).

Hoy, la calidad de la audición importa menos y pesa el culto por el fetiche. A la industria, eso no le va mal, porque, aunque el vinilo sea más caro de fabricar, deja un mayor margen de beneficio. El CD sufre un desprestigio que no se merece, porque ha quedado en tierra de nadie, sin el glamur del elepé ni la funcionalidad de la plataforma. Pero la victoria del vinilo es poco gloriosa: se ha convertido en un objeto de 'merchandising' más, a alinear con el póster, la camiseta, la 'totebag', el pintalabios y el 'light stick' con forma de corazón.

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