Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cita musical en el Fòrum

Pixies, Suede y Garbage agitan con fuerza la memoria pop de los 90 en el Cruïlla

La triada de bandas, autoras respectivas de hitos como ‘Monkey gone to heaven’, ‘Beautiful ones’ y ‘Stupid girl’, mostró su vigencia en la segunda jornada del festival con un público de mayor edad que el día anterior

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Tras una jornada inaugural de orientación juvenil, generaciones Y y Z, el Cruïlla se puso más maduro este jueves luciendo una tríada de bandas enraizadas en la cultura alternativa de los 90. En lo alto del cartel, la enciclopedia indie-rock de Pixies, con todo su ascendiente excéntrico, su catálogo de clásicos y el empaque del ‘frontman’ Black Francis, culminando una rotación de atracciones que contó con otros dos nombres fetiches de aquella era, Suede y Garbage.

Pixies ya han publicado más álbumes en su segunda vida (cinco) que en la primera (cuatro), pero en los conciertos van a lo que van. En su repertorio, que cambian de arriba a abajo cada noche, hubo menciones a ‘The night the zombies came’, pero el repertorio fue un rodillo de logros pretéritos que conservan su aura lunática y que la banda interpreta con solvencia.

Empezaron por un par de canciones algo rebuscadas, ‘Cactus’ y ‘Nimrod’s son’ (del mini-LP bautismal ‘Come on pilgrim’, de 1987), con fibras de guitarra acústica. Pixies apuntaron al desvarío, sin concesiones, con Joey Santiago jugando con el ‘feedback’ y tocando la guitarra con la gorra (no es un decir). Pocos grupos comienzan un concierto en un festival así, incluyendo un tema menor y pausado, ‘Greens and blues’, pero así son Pixies. ‘Here comes your man’ sí que puso al público a bailar, y la distorsión subió de tono con ‘Motorway to Roswell’, camino, muy poco a poco, a través de ‘Wave of mutilation’, de los grandes éxitos ‘pixies’ en versión desordenada pero cautivadora pese a todo: de la arrasadora 'Debaser' a la tonada pop de 'Monkey gone to heaven', sin dejar de lado sus versiones de The Jesus and Mary Chain y Neil Young.

Suede ha regenerado su carrera con los últimos álbumes, logrando que su suntuosidad melódica se funda con el corte seco del pospunk en una bonita cuadratura del círculo. Por ahí fueron piezas como la de apertura, ‘Desintegrate’, y ‘Dancing with the europeans’, su respuesta al Brexit, que el grupo mezcló con viajes a ‘Trash’ o ‘Animal nitrate’. Brett Anderson, como siempre hecho un pincel, ágil, enérgico y cantando muy bien. No son tiempos para la suntuosidad de ‘The wild ones’, perla excluida a favor de temas como los de ‘Coming up’ (1996), su álbum más vendido, muy pop, al que Suede se arrimó para resolver el ‘set’ con ‘Beautiful ones’.

Cuando Garbage nació, en 1995, fue acusado de ser un ingenio de laboratorio tramado por el astuto Butch Vig, pero tres décadas después sigue ahí, entregando álbumes notables. ‘Let all that we imagine be the light’ (2025) les permitió presumir con ‘There’s no future in optimism’ y ‘Hold’, temas de tacto granulado, indicativos del oscurecimiento de su sonido, a juego con el negro litúrgico de Shirley Manson. Los logros pop de su primera época sonaron corpulentos: ‘Stupid girl’, ‘Only happy when it rains’.

Entre esos nombres internacionales, un clásico catalán, Mishima, en su (muy tardío) estreno en el Cruïlla. Concierto con pulcritud y entrega festivalera, en el que David Carabén recorrió las finas líneas melódicas y el romanticismo de piezas como ‘Qui més estima’ y anunció que el grupo tendrá nuevo disco en otoño. Elevando la tensión, el ritmo trotón de ‘Mai més’ y los ‘crescendos’ de ‘L’olor de la nit’ y ‘Tot torna a començar’, esta con la guitarra de Dani Vega en modo desvarío en sus últimos compases. Hubo otras delicias catalanas en el atardecer del Fòrum: Ypnosi, cinco veinteañeros chiflados por el rock’n’roll, el garaje y el funk desaseado, suerte de hijos de Els Surfing Sirles que salen a escena en bañador y vestidos de lentejuelas, que nos confirman que no todo es ‘autotune’ latino entre la muchachada de 2026.

Suscríbete para seguir leyendo