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Concierto en Pedralbes

Raphael, más incendio que abanico en Les Nits Occident

Medio año después de su anterior visita, el cantante de Linares volvió a Barcelona para recordar al público que su asombrosa carrera sigue conjugándose en presente

Raphael: "Hacer una gira de despedida sería como suicidarme cada noche"

Raphael, dirante su actuación en Les Nits Occident, en los jardines del Palau de Pedralbes.

Raphael, dirante su actuación en Les Nits Occident, en los jardines del Palau de Pedralbes. / Manu Mitru

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Rafael Tapounet

Rafael Tapounet

Barcelona
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A los 83 años, Raphael no está para perder el tiempo. Medio año después de comparecer en el Palau Sant Jordi con la gira 'Raphaelísimo' (que se había visto obligado a aplazar unos meses por culpa de un linfoma cerebral), el hombre más trabajador del 'show business' español volvió a Barcelona de la mano del festival Les Nits Occident para recordarnos que, digan lo que digan, su carrera se sigue conjugando en presente. Ni la edad ni los percances de salud ni el calor doblegaron al cantante de Linares, que, ataviado de negro riguroso, impuso su presencia hipercarismática y su inoxidable cancionero en los jardines del Palau de Pedralbes ante un público más que predispuesto al éxtasis 'raphaelista'.

Raphael no es Bob Dylan y en sus 'tours' el repertorio cambia más bien poco, aunque alguna novedad hubo respecto a su última visita. Repitió, eso sí, el tramo inicial, que se abrió con 'La noche', robusta versión de Adamo que puso de manifiesto el sello afrancesado que iba a tener parte de la velada. Al fin y al cabo, el pretexto que sustenta la gira 'Raphaelísimo' es el disco 'Ayer… aún', una colección de piezas emblemáticas de la 'chanson' que nuestro hombre publicó en 2024.

Contención gestual

Ya desde ese primer número, Raphael cantó con pose desafiante y voz copiosa, aunque sin la exuberancia escénica de antaño. Limitado en el gesto pero generoso en expresividad -nunca ha dejado de ser un superlativo contador de historias-, el artista de Linares se autorreivindicó con 'Yo sigo siendo aquel' antes de empezar a exhibir con orgullosa autoridad algunas de sus indestructibles colaboraciones con Manuel Alejandro (de largo, el compositor más visitado de la noche).

Precisamente, una canción de Adamo arreglada por Manuel Alejandro, 'Mi gran noche', provocó el primer momento de frenesí colectivo, con el público coreando el estribillo mientras el cantante se entregaba a un gozoso contoneo. Tras el remanso de 'Amo', 'Si no estuvieras tú' y 'Tema de amor', llegó la secuencia de homenaje a Édith Piaf, con protagonismo del acordeón y aplicadas versiones de 'Padam, padam' y 'La vida en rosa' y un 'Himno al amor' de final apoteósico.

A partir de ahí, solventes aproximaciones a la música latinoamericana ('Malena', 'Que nadie sepa mi sufrir', 'La llorona') y una ristra de 'hits' imperecederos firmados por Manuel Alejandro: 'Cuando tú no estás', 'Estar enamorado', 'Se nos rompió el amor', 'En carne viva', 'Qué sabe nadie'… Un crescendo irresistible, con la banda atronando, que desembocó en la hoguera final (el de Linares siempre ha sido más incendio que abanico) en la que el acalorado público, puesto en pie, se consumió gustoso a los compases de 'Yo soy aquel', 'Escándalo' y 'Como yo te amo'. A puro grito y en silencio, Raphael sigue siendo Raphael.

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