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Madrid

Los alumnos se rebelan contra la expulsión de las Escuelas Aguirre: "Casa Árabe no se toca"

PSOE y Más Madrid piden al Ayuntamiento que rectifique antes del 1 de septiembre, mientras Almeida espera que "no ejerzan de okupas"

Imagen de archivo del exterior de la Casa Árabe en Escuelas Aguirre, en Madrid.

Imagen de archivo del exterior de la Casa Árabe en Escuelas Aguirre, en Madrid. / EFE/ Gema García

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Héctor González

Héctor González

Madrid
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La orden de desalojo de Casa Árabe de las Escuelas Aguirre ha abierto un nuevo frente político y cultural en Madrid. Este martes, representantes del PSOE y de Más Madrid se reunieron con alumnos del centro para expresar su rechazo a la decisión del Ayuntamiento, que ha dado de plazo a la institución hasta el próximo 1 de septiembre para abandonar el inmueble. Frente a la movilización de la izquierda y los estudiantes, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, mantiene que el Consistorio quiere recuperar el edificio para “el uso de todos los madrileños” y que, hasta ahora, no ha recibido respuesta de los responsables de Casa Árabe.

Para la portavoz socialista, Reyes Maroto, se trata de una decisión "unilateral y partidista" que responde al "seguidismo" de Almeida después de que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, abandonase en enero el patronato de la institución. “Es imposible en dos meses reorganizar toda la programación que se hace en Casa Árabe”, advirtió ayer Maroto tras el encuentro con el alumnado, antes de pedir al regidor popular que rectifique y vuelva al marco de “colaboración institucional” con el resto de administraciones que integran el consorcio.

Maroto defendió que Casa Árabe no es solo “un espacio cultural”, sino también “un espacio donde se hace diplomacia” y un referente internacional desde el que la capital refuerza sus relaciones con el mundo árabe. Por eso, el PSOE llevará el asunto tanto a la Comisión de Obras y Equipamientos como al Pleno de Cibeles. “No estamos hablando del Partido Popular, estamos hablando del Ayuntamiento de Madrid, que debería representar los intereses del conjunto de la ciudad”, recalcó.

Más Madrid ha elevado aún más el tono de la crítica. La edil Cuca Sánchez comparó este martes el caso con el conflicto de la Serrería Belga, acusando al Gobierno municipal de seguir “el mismo guion”: vaciar de "contenido cultural un edificio bien situado para después darle otro uso”. Según la concejala, la salida previa de la Comunidad y ahora este movimiento de Almeida evidencian “una estrategia política más amplia frente a instituciones vinculadas al mundo árabe”.

Asimismo, Sánchez rechazó el argumento de los “chiringuitos” esgrimido por el Gobierno municipal para justificar la decisión. “Lo que al PP no le gusta es la Casa Árabe en la Milla de Oro”, apuntó, por eso Almeida ha decidido "unilateralmente" desalojarla. "Mucho me temo", insistió la edil de la oposición, "que sea para cedérsela a algún magnate amigo y que el objetivo final no sea recuperar el edificio para uso público, sino liberarlo para otro tipo de intereses".

La oposición política se apoya en la de los propios estudiantes. Tras conocer la decisión municipal, estos organizaron una concentración el pasado sábado, abrieron una petición de firmas y empezaron a contactar con partidos, profesores y simpatizantes. “Casa Árabe no se toca. Ese es nuestro lema”, defendieron este martes Samuel y Teresa, dos alumnos del centro.

No rechazan que se acometan reformas si son necesarias, pero critican las condiciones y los plazos del desalojo. “En dos meses no pueden desmantelar lo que hay en Casa Árabe”, advirtió Teresa, que considera incomprensible que se plantee una salida con agosto de por medio y con los cursos de septiembre en preparación. Para Samuel, la situación debería abordarse mediante diálogo y colaboración, no con un “borrón y cuenta nueva”. “Es un espacio que abraza, un espacio muy inclusivo”, ha señalado.

Almeida, sin embargo, mantiene la decisión. En declaraciones realizadas el lunes, el alcalde aseguró que el Ayuntamiento no ha recibido “ninguna comunicación” por parte de Casa Árabe ni respuesta al burofax enviado por el Consistorio. Según el regidor, la medida no cuestiona la continuidad de la institución, ya que el Ayuntamiento quiere seguir formando parte del patronato y está dispuesto a colaborar en la búsqueda de una nueva sede. Pero sostiene que el volumen de actividades y la gestión llevada a cabo por la anterior directora, Irene Lozano, han derivado en un deterioro del inmueble y en “un problema grave de conservación”.

El alcalde defiende que se han incumplido los términos de la cesión y que el Ayuntamiento debe recuperar el edificio. “Espero que no ejerzan de okupas”, advirtió Almeida, que dijo confiar en que Casa Árabe no aboque al Consistorio a “una okupación” ni a un procedimiento judicial para desalojar el inmueble. También matizó sus críticas anteriores: “Casa Árabe no es un chiringuito, pero Irene Lozano lo utilizó como un chiringuito”, afirmó.

Fuente: El Periódico de España