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Cita musical en el Fòrum

La aparatosa fantasía gótica de Halsey y la intimidad de Sen Senra impulsan el Cruïlla en su jornada inaugural

La cantante de New Jersey y el cantautor gallego protagonizaron una parrilla inaugural en la que destacaron también actuaciones como las de Reneé Rapp, Yami Safdie y Greta

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Halsey, ayer en la jornada inaugural del Cruïlla.

Halsey, ayer en la jornada inaugural del Cruïlla. / EL PERIÓDICO

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Jordi Bianciotto

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Una escalinata teatral, llamaradas, un fondo de castillo medieval y ella, Halsey, desfilando en lencería con ademanes leoninos al son de 'Nightmare', canción sónicamente aparatosa en la que canta al "naufragio" de su vida. La cantante de New Jersey puso así un colofón muy dramático y visual a la primera jornada del 16.º Cruïlla, dominada por propuestas orientadas a un público más marcadamente juvenil que el resto del cartel, este miércoles en el Fòrum.

El penúltimo álbum de Halsey, 'If I can’t have love, I want power' (2021), contó con Trent Reznor (Nine Inch Nails), y de ahí salieron las texturas ciberpunk e industriales que marcaron el arranque del concierto, incluyendo 'Castle', del traumático primer álbum, 'Badlands' (2015). Una Halsey que proyectó su currículo de dolencias físicas y mentales en el concierto, encadenándose en un número casi S&M en 'Dog years' (una de las pocas citas a su último álbum, 'The great impersonator'). Quedó claro que 'Badlands' sigue siendo su obra magna: de ahí salieron tres de las cartas finales, 'Colors', 'Hurricane' y 'Gasoline'.

Antes, el escenario principal lo ocupó Sen Senra con maneras antagónicas: el gallego y sus seis músicos, sentados en un largo semicírculo y desplegando el pop confesional miniaturista, con tenues balanceos r’n’b, de 'Me debes esto' y 'Euforia'. Aunque sea hijo del cruce de la guitarra y el PC, el suyo fue un formato orgánico, 'downtempo', con apuntes de saxo y abriendo espacio entre notas y armonías. Transitó material de sus sucesivas etapas (ya son once años) y ganó cuerpo a través de 'Tumbado en el jardín viendo atardecer', con sintetizadores que inyectaron un plus de tensión, efecto subrayado por el funk de 'Qué facilidad' y el bombo de 'No quiero ser un cantante'.

En un nuevo episodio de contraste agudo, tuvimos el desparpajo de Reneé Rapp, que entró en tromba con el pop de guitarras, a la vez abrupto y juguetón, de 'Leave me alone', canción en la que se rebela contra todos los que le dicen lo que tiene que hacer, industria musical incluida: "Déjame en paz, solo quiero divertirme". Es actriz y se nota en su descaro escénico, en línea con un modo de cantar como si todo le resbalara.

'Punkie' a tiempo parcial, dada la aplicación que le puso a las baladas, 'In the kitchen' y la bastante 'disneylandiana' 'Snow angel'.

Aunque el grueso del público estaba con ella, la argentina Yami Safdie logró captar la atención en el anfiteatro del Fòrum valiéndose de su voz dulce y cautivadora y del guitarrista que la arropó. Mucha naturalidad y cercanía con los allí reunidos, con los que entabló diálogo (“es que quiero saberlo todo de ustedes”), y canciones acústicas sobre materias como los ‘haters’ anónimos (‘Luis’, con textura country) y las traiciones amorosas, como en la ranchera llamada ‘Pero yo sí’, que presentó con una advertencia: “Dios perdona, ¡pero las amigas, no!”.

Y en la carpa, Greta, la más clásica de las hermanas Farelo, con banda pop-rock, breves guiños urbanos (ese ‘autotune’ de quita y pon) y un toque de melancolía, como en ‘Lo que me queda por hacer’, uno de los temas de su epé ‘Mi pena mi oro’. Mucha vida por delante, como decía el poeta, resonando en la primera jornada del 16.º Cruïlla.

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