Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Crónica

La 'Clàssica a la Platja' triunfa pese al calor extremo

La primera de las dos veladas en la playa de Sant Sebastià, a cargo de la Simfònica del Liceu y con un programa de sabor balletístico, reunió a unas 30.000 personas y batió el récord de asistencia

Gran Gala de Ópera de Clàssica a la Platja desde la playa de Sant Sebastià

FOTO Y VIDEO: ZOWY VOETEN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pablo Meléndez-Haddad

Pablo Meléndez-Haddad

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Que un concierto multitudinario y popular como los de esta nueva edición de 'Clàssica a la Platja' acabe con un gag (un año más con el viola Alejandro Garrido como estrella) es una prueba del espíritu relajado de esta iniciativa del Liceu, L’Auditori y el Palau de la Música Catalana, con la colaboración del Ayuntamiento, que acerca el repertorio clásico a la ciudadanía.

A pesar del calor extremo vivido durante la jornada (con 31º al finalizar el concierto pasadas las 22 h), la primera cita, a cargo de la Simfònica del Liceu, volvió a convertirse en un gran éxito convocando en torno a las 30.000 personas. Muchos se lo montaron para ir a pasar la tarde y disfrutar del mar, asegurándose así un buen lugar lo más cerca posible del escenario. Familias enteras fueron ocupando la playa de Sant Sebastià provistas de todo lo necesario para que la espera fuera lo más llevadera posible, sombrillas, sillas, abanicos y cremas solares incluidas. Así lo hicieron Elena, Xavi y su hijo Ot, vecinos del Poble-sec, que llegaron pasado el mediodía con frutas y bebidas en una nevera portátil. “Es la segunda vez que venimos”, explica ella; “quedamos enganchados cuando dirigió Gustavo Dudamel hace dos veranos”. No son abonados ni a la OBC ni al Liceu ni al Palau, “pero cuando podemos vamos a algún concierto”, aclara Xavi, “sobre todo de piano”, apunta Ot, que a sus 18 años ya ha estudiado guitarra y piano.

Sorprendió la cantidad de gente que se quedó en bañador durante el concierto, así como quienes asistieron provistos no solo de cervezas o refrescos para capear el calor, sino también con termos para ir bebiendo mate.

A las nueve en punto, con la playa a reventar y antes de que la orquesta comenzara a afinar, la presentadora anunció que las entidades organizadoras sorteaban entradas para sus actividades desde la web de Barcelona Obertura.

Cuando subió al podio el maestro Josep Pons, que este curso deja la titularidad musical del Gran Teatre después de 16 años, se hizo el silencio. El programa latía al compás del ritmo de danzas. Desde el sabor húngaro de Brahms, virtuoso y pegadizo, que arrancó la velada, a las obras de Dvorák, Borodín y a las cuatro escenas del ballet de Chaikovsky ‘El Cascanueces’, el público reaccionó feliz ante melodías conocidas gracias a su uso en anuncios y películas. Tras una electrizante ‘Danza ritual del fuego’ de la ópera ‘El amor brujo’ de Manuel de Falla y el espectacular ‘Malambo’ del ballet ‘Estancia’ del argentino Alberto Ginastera, finalizó la velada con otra obra que engancha: el maravilloso ‘Boléro’ de Ravel; con gran tino se optó por ir iluminando a los músicos sucesivamente en sus diferentes partes solistas y cuya reexposición, a pedido del público, se repitió, siendo ovacionada.

En el mismo emplazamiento hoy será el turno de la OBC con una ‘Simfonia imaginària’ conformada por movimientos de obras de Borodín, Rajmáninov, Brahms, Dvorák y Chaikovsky, en comunión con el repertorio del conjunto liceísta y continuando con esta loable labor de difusión de la cultura.

Suscríbete para seguir leyendo