Clàssica a la Platja
Todo listo para el megaconcierto de clásica en la Barceloneta: "Nuestro oficio consiste en crear belleza a través de la música"
El maestro catalán Josep Pons dirige este miércoles el primer concierto popular en la playa de Sant Sebastià con la Simfònica del Liceu y el director francés Ludovic Morlot lo hará al día siguiente con la OBC y una original propuesta, la 'Sinfonía Imaginaria'

Josep Pons, director musical del Liceu y Ludovic Morlor, director musical de la OBC antes de los conciertos de Clàssica en la Playa San Sebastián. / Sandra Román / EPC

El mayor reto de Clàssica a la Platja no es solo superar el calor sino lograr que el público se olvide de todo y viaje con la música sinfónica a otra dimensión. El espacio al lado del mar no es ideal para muchos instrumentos y las temperaturas de estos días han supuesto un reto para todo el equipo involucrado en estos conciertos populares, una cita que año tras año triunfa en Barcelona y que vuelve a partir de mañana a las nueve de la noche.
"¡Es tan bello el lugar que todo lo demás no importa!", exclama Josep Pons. El maestro de Puig-reig anda a tope estos días entre 'Falstaff' de Verdi en el Liceu, teatro del que se despedirá como director musical el próximo día 24 con la 'Octava' de Mahler'. "A mí este concierto me recuerda nuestra misión: compartir emociones con el máximo de gente posible a través de la música", dice Ludovic Morlot, su colega francés, titular de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC). Los auditorios tampoco están siempre bien refrigerados, recuerdan, por no hablar de Bayreuth. Por suerte, en el Hotel W donde nos reunimos para la sesión de fotos se está fresquito.

Josep Pons, director musical del Liceu y Ludovic Morlor, director musical de la OBC antes de los conciertos de Clàssica en la Playa San Sebastián. / Sandra Román / EPC
Pons ofrecerá este miércoles con la Simfònica del Gran Teatre del Liceu un programa en homenaje a los 25 años del Petit Liceu. Se inspira en danzas populares con obras de Brahms, Dvořák, Chaikovski, Borodin, Falla y Ravel. Y Morlot capitanerará al día siguiente una 'Sinfonía fantástica', compuesta a base de melodías reconocibles. "Construir una pieza con movimientos de otras permite rescatar del olvido obras poco interpretadas como la 'Segunda sinfonía' de Borodin." La 'Segunda' de Rachmaninov, la 'Tercera' de Brahms, la 'Octava' de Dvorak y la 'Cuarta' de Chaicovski también forman parte de este programa. "Son movimientos donde predomina el 'tutti' sobre los solos, algo verdaderamente sinfónico".

Aspecto de la playa de Sant Sebastià el año pasado durante el concierto de la OBC. / Zowy Voeten / EPC
Lleva como titular de la OBC desde la temporada 2022-23 la OBC y su balance es positivo. "Noto que la orquesta ahora es más curiosa a la hora de probar cosas diferentes. La concentración de los músicos ha mejorado. Les veo más orgullos por pertenecer a la OBC. Noto que hay otra energía y eso se debe en parte a la intensidad con la que trabajamos en las grabaciones de discos". Próximamente grabarán un álbum dedicado a Falla y un ciclo Prokofiev con sus tres discos, con sus tres últimas sinfonías. Pero primero acabarán su último trabajo: un disco con música de Gerhard.

Josep Pons, director musical del Liceu. / Sandra Román / EPC
"Yo dedico seis meses al Liceu ", señala Pons que ha compaginado su última temporada como director musical en el Gran Teatre con su nuevo reto artístico como titular de la Deutsche Radio Philharmonie. Su trabajo en la renovación de la orquesta liceísta ha dejado huella. Morlot, que también dirige en otras ciudades de EEUU y de Europa, comenta: "El público de Barcelona es curioso. Tenemos un buen número de abonados, algo bastante único si comparamos con otras ciudades europeas", dice Morlot. "Las salas registran una buena ocupación y podemos permitirnos arriesgar en el repertorio".
"El público de Barcelona es curioso"
Tanto Pons como Morlot son grandes defensores de la música contemporánea. Pons resalta que hace un siglo era habitual en las salas de concierto, no como ahora donde dominan las obras de hace tiempo sobre las nuevas creaciones. "En época de Bach y de Mozart, por ejemplo, no se tocaba tanta música del pasado como ahora. Después de la Segunda Guerra Mundial el público se alejó de la música contemporánea. Hubo una época en la que las orquestas de las radios tenían como misión hacer encargos para estrenar nuevas creaciones. Como en la orquesta de la BBC, el 80% de sus obras eran nuevas".
Ambos abogan por "un mayor equilibro" entre música de ayer y hoy en los templos musicales. "Yo intento que mis conciertos tengan diferentes niveles de 'entretenimiento'. Va bien ofrecer piezas que gustan a todo el mundo pero también debemos estar dispuestos a escuchar cosas nuevas. Yo vivo la vida así. Si voy a comer intento probar platos que no conozco. Es bueno combinar aquello que nos resulta familiar con cosas que nos sacan de nuestra zona de confort".

Ludovic Morlor, director musical de la OBC. / Sandra Román / EPC
Renovación
No esperan que mucha gente que vaya al concierto se apunte después alguna propuesta del Auditori o del Liceu. "Pero solo que cinco de ellos lo hagan, perfecto", concuerdan. "Es difícil saber cómo funciona el público pero lo cierto es que se va renovando", señala Pons. En los últimos años Auditori, Liceu y Palau de la Música Catalana han crecido en ocupación. "Un público fiel se construye a lo largo de años. Por eso es importante la enseñanza musical en el colegio porque si ya has tenido alguna relación con ella es más fácil familiarizarte", declara Morlot.
Pons mira al futuro con optimismo: "Tanto el Liceu como el Auditori son casas con buena salud, mejor que hace años". Recuerda los aclamados discos de Ravel grabados por la OBC y la "explosión de actividad en un Liceu que apuesta por su vertiente social, educativa y las micro óperas de nueva creación más allá de su temporada regular de ópera y conciertos". El futuro Liceu Mar surge precisamente de la necesidad de tener más espacio donde poder desarrollar la ópera y la danza contemporáneas, así como la programación familiar.
"En un mundo polarizado el arte es el único espacio donde las cosas pueden ser sí y no a la vez, o ni sí ni no"
"Nuestro oficio consiste en crear belleza a través de la música", dice Morlot. "La belleza y el arte están en el polo opuesto de la guerra y la barbarie. Nuestra voz ha de ser más robusta para acallar a quienes avivan los conflictos y las diferencias entre los seres humanos. Nosotros tenemos suerte: nuestro trabajo consiste en abrazar las diferencias para crear algo bello". Y Pons le apoya: "En un mundo polarizado donde todo ha de ser sí o no, blanco o negro, verdad o mentira, el arte es el único espacio donde las cosas pueden ser sí y no a la vez, o ni sí ni no. Cada día trabajamos para hallar colores que no son ni una cosa ni otra. Si la belleza del arte formara parte de nuestra dieta viviríamos mejor". Unas 30.000 personas suelen acudir a los conciertos de Clàssica a la Platja.
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