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10ª edición del festival

The Offspring y Bad Religion sacan pecho con su punk californiano en el clímax del Rock Fest

Ambas bandas exhibieron vigor y veteranía en la jornada final de la muestra del parque de Can Zam

El heavy metal puro reconquista el Rock Fest con Accept y Helloween

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Santa Coloma de Gramenet
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El punk volvió a tomar el mando en la tercera y última jornada del Barcelona Rock Fest, este domingo, con sendas bandas que lucen puntos en común: californianas ambas y con raíces en el sello Epitaph. Ahí empezó, en 1980, Bad Religion, sentando unas bases de las que más adelante sacó partido The Offspring, grupo que ostenta hoy un estatus (merecido) de cabeza de cartel.

Sigue dando conciertos eficaces, como se vio el año pasado en Badalona y de nuevo en Can Zam, bolo enfocado al recorrido por sus logros. Empezando por el vigoroso ‘Come out and play’, de un álbum, ‘Smash’ (1994), que en su día tuvo un gran impacto, en la estela de Nirvana. Ahí estaban el entusiasta Dexter Holland y los ‘power chords’ de Noodles, ambos con su mezcla de furia y desenfado, en un ‘set’ que interpeló también a quienes los descubrieron a través de los ‘hits’ bombeados por la MTV, como ‘Why don’t you get a job?’ y ‘Pretty fly (for a white guy)’. Recordaron que los ‘punkies’ pueden llevar a un ‘metalhead’ dentro cuando homenajearon a Ozzy Osbourne, a su recordado guitarrista Randy Rhoads y a Black Sabbath, con un guiño a 'Paranoid' y un asalto íntegro a 'Crazy train'.

Antes, en una estética musical poco menos que antagónica, Powerwolf desplegó su fantasía metalera muy pasada de vueltas, con sus canciones tendentes al himno imperial y mucho atrezo escénico gótico de fantasía, incluyendo el simulacro de quema de un pobre infeliz en la estaca (el teclista Falk Maria Schlegel), amenazado por llamas de verdad. Su cantante, Karsten "Attila Dorn" Brill, habló en catalán y no faltaron números celebrados de su discografía como el irónico 'Demon's are a girl's best friend' y 'We drink your blood'.

Y Bad Religion refrescó su catálogo con espíritu ‘punkarra’ fino, de sonido limpio, entonación pulcra por parte de Greg Graffin y los característicos apoyos corales. Contundencia y veteranía, y sensación de que se lo pasaban bien, sin dejarse llevar por la rutina, con las guitarras de Brian Baker y Mike Dimkich (ex-The Cult) en tensión y asaltos a los clásicos, de ‘You’ a ‘American Jesus’. Un mensaje impreso en la pantalla: ‘Penseu per vosaltres mateixos’.

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