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Cine

Enrique Costa entra en Filmin tras venderle Elastica, su distribuidora: «Es una suerte que me gane la vida viendo películas»

El empresario de cine vigués está detrás de títulos como «Romería», «O corno» o «Matria», y en los últimos años ha distribuido en España dos Palma de Oro de Cannes y varias candidatas a los Óscar

Costa, esta semana en su despacho de Elastica Films, en Madrid.

Costa, esta semana en su despacho de Elastica Films, en Madrid. / Alba Vigaray

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Ana Rodriguez

Ana Rodriguez

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Enrique Costa ha conseguido mezclar su pasión por el cine con los números para ganarse la vida. Economista de formación, este vigués afincado en Madrid lleva más de veinte años en el mundo de la distribución cinematográfica y desde hace cinco se ha metido también en la producción fundando su empresa Elastica Films junto a su socia y pareja María Zamora, Premio Nacional de Cinematografía 2024, concedido por el Ministerio de Cultura por su apoyo al cine independiente y arriesgado. Su marca está detrás de producciones como «Alcarrás», «Romería», «Matria», «O corno» o «La virgen roja» y el olfato internacional de Costa está detrás de la distribución en España de películas como «La sustancia», «Anatomía de una caída», «La zona de interés» y «Backrooms», actualmente en el top 3 de taquilla tras su tercera semana en salas. Recientemente su empresa ha sido noticia porque Filmin le ha comprado la parte de distribución y él pasa a formar parte del consejo de administración de la plataforma de vídeo bajo demanda.

En 2021 salió de la distribuidora de cine Avalon, tras 15 años, para hacer algo propio y fundó la productora y distribuidora Elastica. Cinco años después vende la parte de distribución a Filmin. ¿Qué supone esta operación?

Desde que nació Elastica hemos intentado ir creciendo tanto en la producción, con películas como «Romería», que se rodó en Vigo, como en la distribución de películas tanto nacionales como internacionales. De hecho, en los últimos años hemos distribuido dos Palmas de Oro y varias nominadas a los Óscar. En un momento determinado mi socia, María Zamora, y yo, nos dimos cuenta de que para poder aspirar a películas más grandes y a tener una estabilidad mayor, deberíamos encontrar compañeros de viaje que nos ayudasen en este proceso de crecimiento, Filmin se ofreció a codistribuir con nosotros y a partir de ahí hemos tenido varias películas que hemos compartido, como «La sustancia» o «Anatomía de una caída». Esa convivencia demostró que podíamos trabajar juntos y ahora la compra le da más fuerza a Elastica y la posibilidad de trabajar con un equipo de personas muy cercanas con las que nos une el amor por el cine. A Filmin le aporta poder llevar trabajar en una película desde la alfombra roja hasta el salón de casa.

¿Qué significa para usted entrar en el comité de dirección de Filmin y cómo se separan o se mezclan ambas marcas?

–En un principio las marcas se mantienen autónomas, es decir, todo lo que está relacionado con la adquisición de derechos para su estreno en cine sigue en manos de Elastica, y Filmin aporta el conocimiento para poder explotar las películas en las plataformas. Esto no significa que todas las películas de Elastica vayan a Filmin, porque vamos a buscar siempre lo mejor para cada película, como hemos hecho hasta la fecha. Para mí es una oportunidad en mi carrera para poder llegar a otras metas que posiblemente nunca podría llegar a valorar.

¿Con lo cual esta venta es una culminación, una renuncia o una forma de blindar el proyecto?

Es una forma de blindar el proyecto, porque al final lo que me piden no es vender y no continuar, sino que estoy dándole más valor a la marca, más posibilidades de inversión y un equipo más grande.

En cuanto a la compra de derechos, ¿cómo se compite por películas de autor cuando los precios suben y entran plataformas o grupos más grandes a competir en ese nicho?

Siempre hemos convivido en un hábitat de mucha competencia. Hace 20 años había muchas menos distribuidoras, por tanto se daban situaciones en las que tú podías continuar la evolución de tu empresa con un mismo director. Lo que ha ido pasando, sobre todo tras la pandemia, es que han salido muchas distribuidoras independientes con un gran interés por distribuir el cine que les gusta y que tiene su posición en el mercado, pero somos demasiados y las películas son limitadas. Eso genera una competencia dura; además, las plataformas han ido ganando fuerza tras la pandemia y necesitan contenido para abastecer de forma diaria a sus suscriptores, y no semanal, como les sucede a los distribuidores. Lo bueno que estamos viendo este año es que se está consiguiendo llegar en las salas de cine a cifras y a número de espectadores prepandémicos y a situaciones como el hecho de que una película de terror distribuida con una empresa independiente, como «Backrooms», llegase a ser número uno de taquilla. Eso no suele ocurrir, porque esos puestos suelen estar ocupados por películas de los grandes estudios.

Siguiendo con «Backrooms»: ¿qué significa que un fenómeno de terror dé a Elastica su primer número uno en taquilla?

No me había pasado nunca en toda mi carrera. Esto solo se consigue con mucho trabajo, mucha dedicación y una pizca de suerte. En mi forma de trabajar intento que el equipo que está conmigo en distribución se involucre, lea los guiones conmigo, que podamos ver las películas y las valoremos entre todos. Con «Backrooms» era la gente más joven la que me incitaba a formar parte de este proyecto: de ellos aprendí muchas cosas, empecé a buscar los vídeos de Kane Pixels, conocido ahora como Kane Parsons, cuando era un adolescente. Entonces vi todo lo que había conseguido este chico, cómo el estudio A 24 le apoyó para poder hacer su primera película cuando él tenía 18 años. Fue como un momento unicornio en el que se juntan muchos factores y la película llega a lugares que no esperas, y en este caso fue toda la generación Z la propulsora, defensora y prescriptora que ha facilitado que la película llegue a estas cifras no solo en España, sino en el mundo entero.

«En distribución tienes que estar dispuesto a equivocarte, porque te equivocas siempre; me ocurrió con ‘Backrooms’, nunca pensé que el éxito fuera tal para seguir en el top 3 de taquilla en su tercera semana»

¿Cómo se decide pagar por una película antes de que exista el «ruido» de Cannes, Berlín o Venecia?

Intento tener en mi cabeza el escenario completo de las películas que existen y las que para mí tienen interés, y a partir de ahí ver las que sobresalen. Suelo comentar a mis alumnos de distribución que el día que el director del Festival de Cannes dice las películas que van a participar me fijo en redes sociales para ver cuál genera más impactos, ya sea por el tema, por el cast relacionado, porque el director lleva 9 años sin trabajar o porque la historia que trata es actual. Todo ese tipo de señales las tengo en cuenta para empezar a valorar si quiero ir a por una película. Y después depende de la fase del proceso en el que tengamos la posibilidad de entrar en la película, ya sea en el guion, una vez acabada o con una promo y parte del guion. Tienes estar dispuesto a equivocarte, es lo más importante en este trabajo, porque te equivocas siempre, ya sea para hacia arriba o hacia abajo. Con «Backrooms» me equivoqué, nunca pensé que el éxito iba a ser tal, en su tercera semana sigue en el top tres de la taquilla nacional.

Usted es licenciado en Económicas. ¿Qué hay en su trabajo de cinéfilo y qué de analista de mercados?

Empecé en esto porque me gustaba mucho el cine y ver películas formaba parte de mi día a día, aunque las matemáticas siempre me han interesado más que otras asignaturas y consideraba, como cualquier persona relacionada con un trabajo profesional, que los números son una forma de interpretar lo que está pasando en el día a día. Hay una parte de olfato y de conocimiento, llevo más de veinte años y estos últimos 5 son los mejores de mi carrera. He aprendido mucho a base de fracasos, solo, sin que nadie me enseñase, con un Excel que me hice al principio, que aún sigo utilizando, lo he ido reformando y ahora utiliza mi equipo para llegar a la decisión de qué película comprar y qué campaña hacer. Me gusta mucho mezclar mi pasión, que es el cine y a veces también la música, y los números, para cumplir mi objetivo: que las películas lleguen al mayor público posible.

¿Y en ese Excel qué pesa más: el director, el festival, el tema, el trailer, el distribuidor internacional, el precio, el instinto?

No hay un patrón. Hay películas con puntos fuertes, con una base que las hace diferentes al resto. Por supuesto, si Ruben Östlund, tras haber ganado dos palmas de oro, hace una nueva película, a mí me interesa; también tiene importancia quién produce las películas, hay que intentar medirlo todo y aun así estar dispuesto a equivocarte. Los distribuidores tenemos la ventaja de poder adquirir una película una vez vista; en el caso de «La sustancia» me interesaba el proyecto, sabía su existencia, pero fue en el primer pase de mercado que se hizo dentro del Festival de Cannes donde supimos medir cuál creíamos que era su dimensión y a partir de ahí comienza una pelea feroz entre los diferentes distribuidores con la propia casa de ventas, con los productores, para llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes.

Ha mencionado «Anatomía de una caída», «Backrooms» y «La sustancia». ¿De qué otros éxitos recientes se siente orgulloso?

No me puedo olvidar del hecho de haber distribuido todas las películas de Carla Simón, sobre todo de «Romería», rodada en Vigo y con varias nominaciones a los Goya, además de contar con 150.000 espectadores. Cada año aparecen nuevos éxitos de los que me puedo sentir muy orgulloso. Recuerdo cuando distribuimos «O corno», de Jaione Camborda, que parecía una película independiente difícil para el público y conseguimos mantenerla en salas de Galicia durante 16 semanas. El año pasado, contar con «El agente secreto», «Valor sentimental» y «Nouvelle Vague» antes de que empezase el Festival de Cannes fue un privilegio. También me siento muy satisfecho de haber distribuido «La zona de interés», una película que vimos en Cannes, pensé que no íbamos a ser la distribuidora elegida y María Zamora, mi socia y pareja, me dijo que me arriesgase si veía tan claro que era una película tan especial y tan relevante como fue para la cinematografía internacional de ese año.

¿Qué películas defendió con pasión y no encontraron el público deseado?

Hay dos películas de la época de Elastica que me duelen y creo que fueron tratadas injustamente: «Salve María», de Mar Coll, y «Polvo serán», de Carlos Marques-Marcet, para mí de lo mejor que se presentó en 2024 a nivel nacional. Si tuviese una máquina del tiempo, haría lo que fuese para que tuviesen más oportunidades de ser vistas por el público.

Ha comentado que «Tasio» fue la película que le hizo querer trabajar en el cine. ¿Cómo fue ese momento y qué vio en ella?

La vi en el colegio en Vigo, en el Martín Códax, donde teníamos una asignatura de cine. Me atrajo cómo se estaba contando una época que yo no había vivido y en una región que no era Galicia pero que sentí muy cercana. Además, era la historia de un niño; creo que debe ser de las primeras películas que recuerdo casi íntegras. Siempre me hace mucha ilusión decirle a Montxo Armendáriz que es el responsable de que yo esté aquí. Él y mi madre, que me llevaba al cine y siempre me ha apoyado en esto de seguir.

Ellos dos y su profesor de cine del colegio.

Sí, Manolo, nuestro profesor de cine, nos ponía muchas películas que no estaban en el orden del día para el resto de la población, entre ellascortometrajes de cine polaco, que luego han sido relevantes. Recuerdo la primera vez que vi «El hijo de Saúl», de László Nemes, me recordaba a las clases de historia y me parecía que era una experiencia que tenía que haber vivido en el momento que me enseñaron el Holocausto en el colegio; es una película que me marcó y me sirvió para arriesgarme en un momento determinado por un tipo de cine. Siempre les digo a mis amigos que es una suerte que me gane la vida viendo películas.

¿La paciencia que tuvo al perseguir siete años «Under the Skin», protagonizada por Scarlett Johansson, sigue siendo posible en la actualidad?

No sé si paciencia es la palabra, me define más la persistencia. «Under de Skin» es una película que me gustó, que valoraba que podía ser distribuida en el territorio y llevarla a salas de cine, pero por razones que a veces pasan no se llegaba a un acuerdo, la productora y la casa de ventas consideraban que valía un dinero para España y que si no se llegaba a hacer esa cantidad no la vendían. Lo intenté año tras año, en las navidades escribía al responsable de la casa de ventas y le decía «¿no te parece que es el año ya de que podamos llevar esta película al cine?», aun sabiendo que se había convertido en objeto de piratería porque la gente que se la descargaba hablaba de ella. Solo tuve que esperar siete años, la conseguimos traer a las salas en medio de la pandemia y aun así funcionó en su medida, consiguió unos resultados bastante destacados.

En pocos años, Elastica ha estado vinculada a «Matria», «O corno» y «Romería». ¿Hay una apuesta consciente por Galicia o ha sido una coincidencia de proyectos fuertes?

También coincide que hay un talento emergente gallego, en el caso del director de «Matria» y la directora de «O corno», y estamos trabajando con Lois Patiño en su próxima película. Como inmigrante gallego en Madrid intento defender lo que considero mío, y en el caso de la película de Carla también es un poco coincidencia porque ella está relacionada con Vigo y desde el primer momento que le contó a María Zamora lo que quería hacer a mí me pareció maravilloso poder ver cómo se rodaba una película en mi ciudad, es bastante romántico y nostálgico. Además, en «Romería» Vigo no es solo una localización, sino que es protagonista y memoria emocional de una época muy presente.

El distribuidor y productor vigués Enrique Costa.

El distribuidor y productor vigués Enrique Costa. / Alba Vigaray

¿Qué cambia como distribuidor cuando una película llega en gallego: es barrera, identidad o valor añadido?

Hay que respetar todos los idiomas oficiales del territorio nacional y como tales tienen que tener su espacio en las salas de cine. Por lo tanto, desde el primer momento el hecho de que se rodase en gallego nunca fue un inconveniente ni un freno para nosotros. Las películas se cuentan en el idioma o en la forma en la que las tiene el director o la directora en ese momento en su cabeza.

¿Desde que comenzó hasta ahora ha cambiado su percepción del cine gallego?

Sí, aparte también tengo más experiencia, conozco más gente y tengo la suerte de que María trabaja con mucho talento gallego. Sin meterle mucha presión a Lois Patiño, estoy deseando que empiece a rodar su peli porque es un director al que he visto sus trabajos en diferentes festivales y siempre me ha parecido una persona a seguir. Me ocurre lo mismo con Óliver Laxe, del que he visto todas las películas en su primer pase en Cannes, por las razones que sea no he sido el distribuidor de su cine, pero eso no significa que no me considere un fan, siempre me ha parecido que estaba contando algo de una manera diferente al resto.

¿Qué historia gallega le gustaría encontrar o distribuir?

Me encantaría meterme por un agujerito pequeño y ver qué está haciendo Lois Patiño. Hay otros directores y directoras con los que estamos empezando a hablar o a colaborar, pero en este caso mi reto –y no voy a decir en qué año porque no quiero meter presión– es mi primera película de Lois Patiño­. Me ilusiono como un niño, hay una parte de mi trabajo que es mi ilusión, es mi motor para seguir motivándome y llegar a nuevos retos.

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Fuente: Faro de Vigo