Historia
El documental sobre el ingeniero español que descubrió Pompeya se presenta en Roma
Esta semana se ha presentado en Roma el documental 'Descubriendo Pompeya y Herculano: El legado de Roque Joaquín de Alcubierre', dirigido por la zaragozana Silvia Pradas. El audiovisual busca devolver al ingeniero aragonés el reconocimiento que la historia le ha negado durante siglos

El equipo de producción del documental en las ruinas de Pompeya, uno de los hallazgos arqueológicos de Alcubierre. / CrewFilms
La historia no solo decide qué recordar. También decide a quién olvidar. Cada vez que hablamos de un gran descubrimiento, casi siempre pensamos en un solo nombre. Si alguien pregunta quién encontró la tumba de Tutankamón, la respuesta será Howard Carter. Nadie recuerda a los hombres que durante años excavaron el Valle de los Reyes hasta llegar al sepulcro. Lo mismo ocurre con Machu Picchu. El mérito suele recaer en Hiram Bingham, mientras que Melchor Arteaga, el agricultor que condujo a la expedición hasta las ruinas, apenas aparece en el relato.
Es inevitable simplificar la historia. La memoria colectiva no puede conservar todos los nombres que forman parte de un mismo acontecimiento. Sin embargo, esa simplificación también ha dado lugar a olvidos difíciles de justificar. Uno de ellos es el de Roque Joaquín de Alcubierre, el ingeniero aragonés que dirigió las excavaciones de las antiguas ciudades romanas de Pompeya y Herculano. Con frecuencia, el descubrimiento se ha atribuido a Carlos III, impulsor de las campañas arqueológicas, mientras que quien estuvo al frente de los trabajos ha quedado prácticamente relegado al olvido.
Ese es el punto de partida de 'Descubriendo Pompeya y Herculano: El legado de Roque Joaquín de Alcubierre', el documental dirigido por la cineasta Silvia Pradas que busca devolver al ingeniero aragonés el reconocimiento que la historia le ha negado durante siglos.

Silvia Pradas, directora del documental, leyendo unos archivos durante el rodaje del documental. / CrewFilms
La idea del documental nació casi por casualidad, durante una conversación entre Pradas y su productor, Javier Llovería. "Un día, Javier me preguntó: '¿Tú sabes quién es Roque Joaquín de Alcubierre?'. Yo le dije que no había escuchado en mi vida el nombre de ese señor. Entonces me explicó que era el arqueólogo que había descubierto Pompeya y Herculano y que, además, era de Zaragoza. Pensé: 'Qué vergüenza. ¿Cómo puede ser que, siendo los dos de la misma ciudad, no tenga ni idea de quién es?'", recuerda la directora.
Aquella charla abrió una puerta que Pradas ya no quiso volver a cerrar. Comenzó a preguntar por Alcubierre a amigos, familiares y compañeros de trabajo, pero siempre obtenía la misma respuesta: nadie sabía quién era. "No podía entender cómo alguien que había protagonizado uno de los mayores descubrimientos de la historia de la arqueología podía ser un completo desconocido, incluso en su propia tierra", explica.
Esa sensación de injusticia fue el verdadero motor del proyecto: "Lo convertí en algo personal. Me decía a mí misma: 'No te puedes quedar aquí'. Entonces, Javier y yo decidimos tirarnos a esta piscina, sin saber si tenía agua o no". La piscina, al final, sí tenía agua. Y mucha más de la que imaginaban. Detrás del nombre de Roque Joaquín de Alcubierre apareció una trayectoria fascinante que había permanecido injustamente en la sombra durante casi tres siglos.
Un breve repaso por la biografía de Alcubierre
Basta un breve repaso para entender la dimensión de su legado. Nacido en Zaragoza en 1702, Alcubierre se formó como ingeniero militar al servicio de la Corona española. Su trayectoria dio un giro decisivo en 1738, cuando el entonces rey de Nápoles, Carlos de Borbón, futuro Carlos III de España, le encomendó la construcción de un palacio en Portici. Sin saberlo, aquel encargo acabaría marcando un antes y un después en la historia de la arqueología.
Durante las obras salieron a la luz las primeras ruinas de Herculano y el aragonés dirigió unas complejas excavaciones mediante galerías subterráneas que permitieron recuperar cerca del 80% de las esculturas conservadas de la antigua ciudad. Diez años más tarde, lideró también las excavaciones que sacaron a la luz Pompeya, sepultada, al igual que Herculano, por la erupción del Vesubio. A estos hallazgos se sumaron después los de Estabia y Cumas.
Llegados a este punto, resulta inevitable hacerse una pregunta: ¿cómo es posible que quien hoy es considerado uno de los padres de la arqueología moderna siga siendo un gran desconocido para la mayoría, incluso en Aragón?
Para Pradas, la respuesta está en el propio contexto histórico: "Su historia quedó relegada porque su forma de trabajar era muy innovadora para la época". Hasta entonces, era habitual que las esculturas y otros hallazgos acabaran en manos de la nobleza, mientras que Alcubierre impulsó una manera distinta de trabajar. Ese cambio, lejos de ser bien recibido, despertó el rechazo de muchos eruditos del momento.
"Como no se podía criticar a los monarcas, las críticas recayeron sobre él", señala la directora. Las excavaciones de Pompeya y Herculano habían despertado el interés de toda Europa, pero el acceso a los yacimientos estaba restringido y muchos estudiosos no podían visitarlos sin autorización. Ese clima de tensión alimentó una campaña de desprestigio que terminó relegando su figura a un segundo plano. "A Carlos de Borbón se le conoció como el 'rey arqueólogo', mientras que el nombre de Alcubierre se fue diluyendo con el paso del tiempo", concluye.
Y aunque el objetivo del filme estaba más que claro, el camino no fue sencillo: "Sentí mucha responsabilidad durante todo el proceso. Al fin y al cabo, no soy historiadora. La investigación fue exhaustiva: quería contarlo todo con el máximo rigor, pero, al mismo tiempo, hacerlo accesible para cualquier persona".
Durante el rodaje, el equipo tuvo la oportunidad de grabar en algunos de los escenarios más emblemáticos de la historia de Alcubierre, como las ruinas de Pompeya y Herculano o el Museo Arqueológico de Nápoles. Un año después de su estreno, el documental ha pasado por festivales especializados de prestigio internacional como el Saraqusta Film Festival, el Firenze Archeofilm, el Festival of Cinema on the Paths o el Gordion International Archaeofilm Festival. El pasado 1 de julio, además, se presentó en Roma, un suceso de gran relevancia, ya que fue en Italia donde el zaragozano llevó a cabo la mayoría de sus hallazgos. Todo este recorrido parece confirmar que el largometraje está cumpliendo con su propósito inicial y que, como declara Pradas, "nunca es tarde para devolver un nombre a la historia".
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Fuente: El Periódico de Aragón
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