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10ª edición de la cita de Can Zam

Los himnos punk de Sex Pistols dan un golpe de estado en el Rock Fest

El festival de heavy metal y hard rock se entrega al enérgico pase de la remozada banda británica en su primera jornada, en la que despuntaron también las actuaciones de grupos como Loudness, Gotthard y Pretty Maids

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Santa Coloma de Gramenet
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Para celebrar su 10ª edición, el Barcelona Rock Fest aboga por acercar ciertas tribus musiqueras históricas que en otros tiempos se observaban con animadversión: ‘heavies’ y ‘punkies’. Encabezando el cartel de este viernes, primera jornada, el festival se anotó un expeditivo pase de ese grupo llamado Sex Pistols featuring Frank Carter, que no es sino el avalado heredero del grupo que en 1977 encabezó la gran insurrección contra el rock corporativo al son de himnos de fondo nihilista como ‘Anarchy in the UK’ o ‘God save the Queen’.

La muestra del parque de Can Zam se acoge así a un principio impepinable: “es sencillo, llamémosle rock”. Guitarras, bajos y baterías, que estos Sex Pistols manejaron con eficiencia, más técnicos, de hecho, que en 1977: el fino carnicero de las seis cuerdas Steve Jones y la sección rítmica integrada por Glen Matlock y Paul Cook. En ausencia de Johnny Rotten/John Lydon, desmarcado de esta reunión, tuvimos a alguien con menos leyenda pero sobrado de motivación, el cuarentañero Frank Carter.

Estos reemplazos siempre hacen fruncir el ceño, pero nada más verle forzar la garganta y volcar la indispensable rabia en ‘Holidays in the sun’ pudimos constatar que Carter se toma su papel con ganas. Cayeron ‘Seventeen’, ‘New York’, con su tono burlón, y un ‘Pretty vacant’ que precipitó la danza pogo en las primeras filas, con Carter dentro. Salió ileso de la marabunta, mientras Jones y Matlock repetían el coro con adulta severidad, rumbo a ‘Bodies’ y a los hitos más esperados, incluyendo la adaptación de ‘No fun’, de los muy inspiradores The Stooges de Iggy Pop. Con todo ello, Sex Pistols featuring Frank Carter encajaron sin disonancias en un Rock Fest donde, en el camino a Megadeth (que actuaba de madrugada), acogió las tradicionales camisetas de Judas Priest y Saxon junto a otras de Fugazi y La Polla Records. Todas negras, en cualquier caso.

Chupinazos y cicatrices

Antes, se sucedieron actuaciones más afines al hard-metal, como la de Gotthard, banda de la Suiza italiana con predicamento en el circuito europeo, que propinó chupinazos como ‘All we are’ y ‘Everytime I die’. Devotos de los clásicos ‘hard’, brindaron su versión endurecida de ‘Hush’, el primer éxito de Deep Purple, de 1968 (que era, a su vez, un ‘cover’ de Joe South). Y de la saltarina ‘Quinn the eskimo (The mighty Quinn)’, de Bob Dylan (que versionó con éxito Manfred Mann).

Su bolo se solapó con el de un grupo carismático de la escena vasca, Latzen, que desplegó su metal de extremos, con melodías, sentimiento y ramalazos ‘thráshicos’, en el escenario de la carpa. Canciones en euskera, que Aitor Uriarte presentó acudiendo al castellano, “nuestro idioma enemigo, para que nos entendamos todos”, ironizó. Revivieron hitos como ‘Bat gehiago’ y se adentraron en su álbum de regreso tras 17 años, ‘Denboraren orbainak’ (‘Las cicatrices del tiempo’).

La ortodoxia japonesa

El estandarte metalero más canónico lo representó Loudness, el grupo japonés, de Osaka, más emblemático del ramo (con permiso de Bow Wow y de los pioneros proto-metal de Flower Travellin’ Band), que peinó su discografía en su gira de 45º aniversario. Al frente, la voz punzante y un poco arenosa de Minoru Niihara, y el incisivo arte dactilar del guitarrista Akira Takasaki, estilista veloz y pulcro. Metal ortodoxo en piezas totémicas, tortazos con la mano abierta, como ‘Crazy nights’ y ‘S. D. I.’, y composiciones de otra naturaleza, como ‘Rain’, apaisada y dramática.

Fue una jornada de lo más multinacional, con un honorable grupo danés, Pretty Maids, que puso un contrapunto muy melódico con su hard rock de estribillos hospitalarios, subrayados por el sintetizador, cerca del AOR en los clásicos ‘Rodeo’, ‘Little drops of heaven’ y ‘Love games’, y jugando con el contraste del ‘riff’ guitarrero y las cenefas ‘prog’ del teclado en ‘Future world’. Incluyeron su versión de una canción de cierto culto en el rock duro, ‘Please don’t leave me’, que un joven John Sykes compuso con Phil Lynott, y grabó en solitario (en 1982), antes de que este lo fichara para Thin Lizzy. Hilo dorado con la mitología en el estreno de este 10º Rock Fest.

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