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10ª edición de la cita de Can Zam

El heavy metal puro reconquista el Rock Fest con Accept y Helloween

Ambas bandas alemanas ofrecieron actuaciones contundentes en la segunda jornada del festival, que acogió también el thrash metal californiano de Testament y, en la madrugada del sábado, de Megadeth en su gira de despedida

Los himnos punk de Sex Pistols dan un golpe de estado en el Rock Fest

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Santa Coloma de Gramenet
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La segunda jornada del Barcelona Rock Fest, este sábado, tuvo como cabezas de cartel a nobles ejemplares metaleros del norte: ahí estuvieron los señores del power metal de Helloween y una banda tan canónica como es Accept. Grupos alemanes, a los que hay que sumar al sueco Sabaton, programado de madrugada, que reinstauraron el orden ‘heavy’, tras la acogida, el viernes, de los himnos punk de Sex Pistols featuring Frank Carter, en la muestra rockera del parque de Can Zam.

Helloween tuvo una noche de gloria, como estrella del ‘prime time, y demostró que ha salido airoso de ese clásico que son las luchas de egos: ahí estaban, juntos, el cantante original, Michael Kiske, y quien le sustituyó en 1994, Andi Deris, compartiendo tablas e incluso alternando estrofas. Y el carismático Kai Hansen, elevando al cubo la sección de guitarras.

En lo suyo hay tanta intensidad ofensiva como factor lírico, como reflejó el tránsito de ‘March of time’ (Daniel Löble, triturándonos con su triple bombo) a los recesos delicados de ‘The king for a 1.000 years’. Pasaron de puntillas por ‘Giants & monsters’ (2025) y sacaron punta a algunos momentos celebrados de sus dos álbumes siameses ‘Keeper of the seven keys’ (1987-88).

Voz guerrera

Accept se dispone a celebrar su 50º aniversario a lo grande, con un álbum, ‘Teutonic titans’ (saldrá el 4 de septiembre) en el que luce compadreo con ‘vips’ de Metallica, Judas Priest, Scorpions… Hicieron justicia a esos clásicos con la voz del estadounidense Mark Tornillo (relevo de Udo Dirkschneider desde 2009), que sonó áspera, chirriante y, en fin, muy guerrera en Can Zam.

Abrieron con uno de sus hitos, ‘Metal heart’, con ese solo neoclásico del guitarrista Wolf Hoffmann basado en ‘Para Elisa’, de Beethoven (una ocurrencia muy Ritchie Blackmore), y procedieron a recorrer ‘Restless and wild’, ‘Love child’, ‘Princess of the dawn’… Y dos ‘medleys’ arrolladores, camino de un clímax en el que no faltaron ‘Fast as a shark’ y ‘Balls to the wall’, envueltos en altas llamaradas.

Previamente, hubo una competente sesión de thrash metal de primera hora a cargo de Testament, vestigio de la crucial escena de la ‘bay area’ de San Francisco, en los 80. Mantuvo el tipo citando su evolucionado ‘Para bellum’ (2025) y armándola con la acelerada ‘Over the wall’. Aún estaba fresco el pase, la madrugada anterior, de Megadeth, en su gira de despedida. No se percibió como un concierto más de los californianos, que sonaron pulcros y motivados, desde el líder Dave Mustaine hasta el casi nuevo guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari.

Citaron su homónima obra final, con expresiones maduras de ira política y, antes de quemar las naves, viajaron a la prehistoria con ‘Mechanix’, tema que los excolegas de Mustaine en Metallica convirtieron un día en ‘The four horsemen’, y con un clásico compartido, ‘Ride the lightning’, de 1984. Material un día revolucionario, salido de los albores de lo que hoy llamamos metal extremo.

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