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Festival de Jazz de Barcelona

Van Morrison, excelencia blues sin concesiones ni arrebatos en el Auditori del Fòrum

El músico de Belfast impuso su cancionero más reciente en un concierto impecable pero muy poco complaciente con el fan ocasional

Van Morrison, durante el concierto en el Auditori del Fòrum.

Van Morrison, durante el concierto en el Auditori del Fòrum. / Enric Fontcuberta / EFE

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Rafael Tapounet

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Barcelona
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Hubo un tiempo en el que cada concierto de Van Morrison era como una cita a ciegas a la que uno acudía sin saber si aquello acabaría en éxtasis sublime o en dolorosa decepción. Con los años, sin embargo, el artista norirlandés (que a finales de agosto cumplirá 81) parece haber moderado esa afición a los extremos y ha abrazado una vía intermedia que se traduce en recitales de solvencia garantizada pero algo cicateros en sorpresas. Su paso por el Auditori del Fòrum en el marco del Festival de Jazz de Barcelona (ciudad en la que no actuaba desde 2017) encajó a la perfección en ese molde: una hora y 35 minutos de canciones inmaculadas de impronta blues servidas con gestualidad zen por un cantante de voz excepcionalmente expresiva (en asombroso buen estado) y un grupo de músicos ultracompetentes. Impecable, pero no arrebatador.

Que el León de Belfast se haya limado las garras no significa que ahora diseñe sus conciertos con el único propósito de complacer a sus fans. Solo hay que echar un vistazo al repertorio del Auditori del Fòrum. Para empezar, así del tirón, cinco canciones de su último álbum, 'Somebody tried to sell me a bridge', una pulcra colección de versiones de clásicos de blues y rhythm and blues que marcó la pauta estilística de lo que iba a ser toda la actuación. Predominio absoluto de los 12 compases y muy pocas miradas a su excelso cancionero del siglo XX.

Gusto y autoridad

Con su inevitable atavío de traje azul oscuro, sombrero Panamá y gafas de espejo, Van Morrison sopló la armónica y el saxo, cantó con gusto exquisito y dirigió con autoridad las ruedas de solos de sus músicos, que, ante la mirada inquisitorial del jefe, arrancaron los primeros aplausos de un público entre reverente y resignado (con mención especial para el guitarrista Dave Keary, brillante tanto con la eléctrica como con la española).

BARCELONA, 03/07/2026.- El norirlandés Van Morrison actúa durante el concierto ofrecido este viernes en Barcelona. EFE/Enric Fontcuberta

Van Morrison, soplando la armónica en el Auditori del Fòrum / Enric Fontcuberta / EFE

A la altura del octavo número llegó la primera concesión (si es que se le puede llamar así), con el rescate de 'Foreign window', pieza del álbum de 1986 'No guru, no method, no teacher'. Y la dicha siguió con una jubilosa interpretación de 'Tore down a la Rimbaud', del disco 'A sense of wonder' (1984), con un Van Morrison extrañamente animado que acabó tocando la pandereta. A partir de ahí, vuelta al rigor con un tramo dedicado al elepé 'Remembering now', de 2025, antes de preparar el tramo final con una nueva dosis de rhythm and blues.

Para la despedida quedaron la inefable 'Moondance', sometida, eso sí, a un tratamiento de latin jazz que la despojó de buena parte de su magia; la contagiosa 'Real real gone' (del álbum ‘Enlightenment’, de 1990), y el colofón populista de 'Gloria', con Van Morrison despidiéndose a la francesa y dejando a los músicos explayarse a gusto frente a un público, ahora sí, entregado y puesto en pie.

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