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Festival Grec

'RASA', una obra con maquis, tiros y fútbol que reivindica el juego en La Gleva: "Cuando matamos la capacidad de jugar, también matamos la posibilidad de salvarnos"

Sergi Ducet firma una pieza que transcurre en la Catalunya de posguerra y que protagoniza un inmenso Arnau Comas, que se multiplica para pilotar 27 personajes

El equipo de 'RASA', de izquierda a derecha y de arriba abajo: Meritxell Neddermann, Martí Sancliment, Llorenç Balaguer, Sergi Ducet, Arnau Comas y Tura Torras.

El equipo de 'RASA', de izquierda a derecha y de arriba abajo: Meritxell Neddermann, Martí Sancliment, Llorenç Balaguer, Sergi Ducet, Arnau Comas y Tura Torras.

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Ignasi Fortuny

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Barcelona
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Sería sencillo reducir 'RASA' a la historia de un futbolista decepcionado con la profesión y que, contracorriente, decide hacer la renuncia que nadie hace: dejar el fútbol profesional. Ya saben, elitización, mercantilización y un largo etcétera. Pero, en realidad, la obra que firma y dirige Sergi Ducet (coproducción del Festival Grec en el Teatre La Gleva hasta el 9 de julio) esconde conexiones con la nostalgia, la memoria y, sobretodo, la vida (en su sentido más emocional) a través del deporte, eso que, como dice su autor, "en teoria queda lejos de una sala de teatro, eso que es una cosa aparentemente banal y superficial".

En un momento de la pieza (germinada en una notas que Ducet prevé convertir en novela), un niño que luego será ese futbolista hastiado dice a un erudito de su pueblo: "¿Sabes con lo que yo tendría suficiente? En decir que esto que está pasando está pasando de verdad". Un balazo a la impostura en favor de las cosas que dejan huella, las experiencias colectivas y una reivindicación del juego (y quien dice juego dice arte, música, teatro...). "Cuando matamos la capacidad de jugar, quizá también matamos la posibilidad de salvarnos".

Desde el esfuerzo por intelectualizar todo esto, 'RASA' se construye a través de una historia que transcurre en la Catalunya de posguerra, con maquis, tiros y amistades forjadas en la penuria. "El deporte tiene algo de las rivalidades, los que nos representan, los buenos y los malos... El poder entender que un gol en un partido de la fiesta mayor del pueblo [como ocurre en 'RASA']' implica unas cosas que se heredan y que forman parte de la historia de cada uno", comparte Ducet. En otras palabras, el abrazo de gol de verdad se halla en esos partidos, con amigos y familiares apoyados en las barandillas escupiendo pipas. "Es asumir que el deporte no es solo un juego y ya, es más complejo que esto, porque hay vida e historias", remata el autor.

Todo eso con música de Meritxell Neddermann y con un solo actor, un inmenso Arnau Comas que pilota hasta 27 personajes a lomos de una cabeza ágil y un cuerpo que mueve con la precisión de un mimo. Aquí, un saco de balones de fútbol puede, de un momento a otro, convertirse en un cuerpo moribundo transportado a hombros. "Arnau hace un trabajo increíble, consigue que veas a todos los personajes", sentencia Ducet. Fuera del paraguas del Grec, 'RASA' volverá a La Gleva del 23 de septiembre al 18 de octubre (de miércoles a domingo, 20 horas).

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