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Clausura

El manifiesto del Congreso Mundial de Arquitectos de Barcelona: "La vivienda es un derecho, no una inversión"

El exitoso simposio concluye con una declaración de seis puntos que exige tener en cuenta ya la crisis climática y que "la calidad y la belleza" no sean "privilegios"

Jaume Collboni y Marta Vall-llossera entregan la bandera de la UIA a los representantes de Pekín, que acogerá el Congreso Mundial de Arquitectura en 2029

Jaume Collboni y Marta Vall-llossera entregan la bandera de la UIA a los representantes de Pekín, que acogerá el Congreso Mundial de Arquitectura en 2029 / Anna Mas Fotografia / Maud Sophie Andrieux

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Ramón Vendrell

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Barcelona
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Muchos manifiestos no tienen eco más allá de la habitación llena de humo donde se redactan; unos pocos causan cambios políticos y culturales, como el 'Manifiesto del Partido Comunista' de Marx y Engels, el 'Manifiesto Surrealista' de André Breton o el 'Manifiesto de las 343' redactado por Simone de Beauvoir a favor de la legalización del aborto como pilar del feminismo. El Congreso Mundial de Arquitectos de Barcelona hizo público su manifiesto o declaración este jueves en la ceremonia de clausura del simposio. Tiene seis puntos y lo leyó en inglés Marta Vall-llossera, presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y del congreso.

Marta Vall-llossera, presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y del Congreso Mundial de Arquitectos, lee el manifiesto de Barcelona

Marta Vall-llossera, presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y del Congreso Mundial de Arquitectos, lee el manifiesto de Barcelona / Anna Mas Fotografia / Maud Sophie Andrieux

Primer punto: "El planeta no negocia. La crisis climática, las guerras, los desplazamientos y la aceleración tecnológica que deja atrás a la profesión no son temas para un congreso. Son las condiciones dentro de las que la arquitectura trabaja ahora".

Segundo punto: "El futuro no se aplaza. Ya está atrasado".

Tercer punto: "Declaramos que lo ya existente es el primer material".

Cuarto punto: "Declaramos que no podemos seguir siendo antropocéntricos, no somos los únicos habitantes del planeta".

Quinto punto: "Declaramos la vivienda un derecho, no una inversión".

Sexto punto: "Declaramos que la calidad y la belleza no son privilegios, sino lo que la profesión debe a todos".

El maestro Joan Busquets, catedrático de la Universitat Politècnica de Catalunya y de la Universidad de Harvard, así como presidente honorífico del congreso, señaló una diferencia muy importante y esperanzadora entre el simposio que acogió Barcelona en 1996 y el recién terminado. Arquitectos y ciudadanos parecen haberse puesto de acuerdo en cuáles son las prioridades. "Las crisis climática y de la vivienda forman parte de la conversación general", indicó, "y las soluciones existen".

Guim Costa, decano saliente del Colegio de Arquitectos de Catalunya y director del congreso, cifró en 10.000 las personas inscritas, procedentes de 130 países, y en 30.000 los asistentes. O sea, todos los inscritos repitieron los tres días. Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, calificó de "gran congreso" el terminado, no solo por las cifras sino porque fue "inspirador" y mostró "compromiso con la sociedad y el planeta".

Vall-llossera y Collboni entregaron por último la bandera de la Unión Internacional de Arquitectos a la delegación pequinesa. La capital china organizará en 2029 el próximo Congreso Mundial de Arquitectos, que lleva del brazo el título concedido por la UNESCO de Capital Mundial de la Arquitectira durante todo el año.

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