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La caja de resonancia

Bazofia que inunda las plataformas musicales: llega la ‘slopaganda’

La proliferación de contenidos digitales basura alcanza a los servicios de ‘streaming’ musical, donde crecen las canciones creadas por la IA cuya difusión se multiplica mediante ejércitos de ‘bots’, un fraude señalado en el nuevo informe de Promusicae

Una mujer con unos auriculares en una instalación de un festival.

Una mujer con unos auriculares en una instalación de un festival. / EFE

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
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El nuevo informe de Promusicae airea unas cifras ‘macro’ boyantes, con ese aumento de facturación del 13,7% en 2025 (409,5 millones de euros), aunque la asociación de la industria fonográfica española desliza entre líneas una reprimenda a los españoles, que pagan menos por suscripciones de ‘streaming’ que sus vecinos: un 14% de los ciudadanos, frente al 25% de la media de la Unión Europea (y el 52% de Estados Unidos).

Pero el estudio habla de una creciente zona de sombra cuando se refiere al ‘fraude del ‘streaming’’, es decir, la proliferación de reproducciones falsas de canciones por medio de “ejércitos de ‘bots’” que se aprovechan de ciertas fisuras en las plataformas para multiplicar de manera ficticia los números de difusión. Todo ello va ligado a la proliferación de canciones generadas por la IA: en Deezer son 60.000 los ‘tracks’ creados de ese modo (el 44% de los que acogen cada día). Promusicae habla sin rodeos de “delincuentes” que con esas prácticas están “drenando ingresos vitales de los artistas y compositores”, y de toda la cadena de la “economía de la música”.

Hay que distinguir entre generar una canción con IA y colocarla en las plataformas, y crear granjas de ‘bots’ para simular que tiene muchos más oyentes de los reales. Lo primero gustará más o menos, pero el daño moral que pueda infligir es opinable. Lo otro es un fraude. Pero Deezer señaló meses atrás que el 70% de sus escuchas de temas hechos con IA estaban falseadas por esas tropas de ‘bots’ configuradas para cobrar ‘royalties’ (y hurtarlos así a los autores ‘humanos’, porque el pastel es el que es), así que una práctica parece llevar fácilmente a la otra.

Todo eso nos lleva al terreno del lenguaje: se habla ahora de ‘slop’, es decir, ‘bazofia’, una voz que el diccionario Merriam Webster eligió palabra del año en 2025, con una nueva acepción: “contenido digital de baja calidad, producido generalmente en grandes cantidades, mediante la inteligencia artificial”. Toneladas de basura que impactan en nuestras vidas: un Trump con aura divina que sana al enfermo, el leopardo que conduce un Ferrari, textos de apariencia funcional pero llenos de errores y falacias. Y canciones sin alma infiltradas de un modo masivo. Es la ‘slopaganda’.

Todo ello amenaza con bloquear nuestros sentidos, a hacernos dudar de todo, o a sumirnos en un estado catatónico. Ahí estamos, y en algún momento deberemos considerar hacer un acto revolucionario: activar nuestro sentido de la responsabilidad individual y escuchar nuestra voz interior.

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