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Cita musical carismática

El "milagro" del Vida Festival de Vilanova i la Geltrú, la muestra que no quiere crecer y que planta cara a los gigantes

La festival de Vilanova i la Geltrú celebra su 12ª edición la semana que viene, del 2 al 4 de julio, fiel a su filosofía de programación esponjada y aforo contenido, y brindando reclamos como Fatboy Silm, Saint Etienne, Guitarricadelafuente, Amaia o Maria Arnal,

El festival de música Vida.

El festival de música Vida. / "FERRAN SENDRA " / EPC

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
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Dani Poveda ríe cuando se le pregunta por las dificultades de organizar cada año un festival con nombres internacionales fuera del perímetro urbano barcelonés, en Vilanova i La Geltrú. “¡Este artículo se podría titular ‘el milagro del Vida Festival’!”, exclama para empezar. Sí, ahí está esa muestra relativamente pequeña y obstinada, ajustada a su filosofía de formato manejable, no multitudinario, y con todo ello, integrada en un mapa lleno de gigantes y tiburones del ‘show business’.

Dani Poveda, director del Vida.

Dani Poveda, director del Vida. / EPC

Lo más difícil, subraya Poveda, director del Vida, es “competir con monstruos que no pueden entender otra fórmula que no sea crecer, crecer y crecer”, y en dominar un mercado en el que los cachés no hacen más que trepar. “Los macrofestivales no paran de hacer ofertas y crean sus rutas de cuatro o cinco conciertos en un territorio, y ante eso es difícil ser competitivos”, explica. Pero ellos se las apañan para hacerse con reclamos codiciados: la edición de este año, del 2 al 4 de julio, cuenta con el gurú de la electrónica ‘big beat’ Fatboy Slim. “Le íbamos detrás desde hace seis ediciones”, asegura. “Traerlo a Vilanova es un hito”. También figuran en el cartel otras atracciones internacionales, como Saint Etienne, Charlotte Cardin y Aldous Harding.

Concierto de Ludwig Band en el Festival VIDA en Vilanova i la Geltrú.

Concierto de Ludwig Band en el Festival VIDA en Vilanova i la Geltrú. / Irene Vilà Capafons / EPC

Alejados de lo ‘macro’

El Vida Festival nació en 2014, heredando el espíritu del Faraday, que se celebró, también en Vilanova i La Geltrú, durante una década. Ampliando sus medidas, pero sin llegar a lo ‘macro’: el recinto admite hasta 25.000 personas, pero ellos lo acotan a 10.000. Programación esponjada, que evitá transmitir estrés, con pop independiente de amplio espectro, escena autóctona y reclamos selectos del circuito global: en su primera edición contaron con Lana del Rey y Rufus Wainwright, y luego han tenido a Primal Scream, Wilco, The Flaming Lips, Belle & Sebastian, M. I. A., James Blake... Poveda celebra que “la línea editorial ya ha cuajado entre los agentes internacionales”.

Ellos ponen el foco en el público autóctono, con solo un 5% de asistentes extranjeros. “El 50% viene de Barcelona, un 20% es de Vilanova, tenemos un 10% de Madrid y el resto viene de otros puntos de Catalunya y de España. Nunca hemos hecho promoción fuera, porque el festival está pensado para el público de casa y con precios lo más contenidos posible”, indica Dani Poveda. Este año, las entradas de día (señala Poveda que a punto de agotarse) están en los 70 euros (jueves) y los 81 (viernes y sábado).

Ambiente y público durante el concierto de Suede en la edición de 2023 del Festival Vida.

Ambiente y público durante el concierto de Suede en la edición de 2023 del Festival Vida. / FERRAN SENDRA / EPC

¿Hasta dónde alcanza Barcelona?

Vilanova i La Geltrú no es Barcelona, aunque sí lo es si pensamos en la región metropolitana (la de los 5,5 millones de habitantes y 164 municipios de siete comarcas), si bien es cierto que para muchos barceloneses existen fronteras mentales que plantean reparos a la hora de acudir a un concierto más allá de las rondas. “Tenemos la grandeza de un espacio bonito como es la Masia d’en Cabanyes y la incomodidad de pensar que no somos Barcelona”, cavila Dani Poveda, que dice estar en conversaciones con las administraciones para “no estar en desventaja y que todo acabe ocurriendo en la gran ciudad”. Algunos obstáculos no son sencillos de revertir. “Con Rodalies, con todo lo que está pasando, estamos en un momento difícil”, admite. Pero la Masia está a 45-60 minutos de Barcelona por autopista y el festival ofrece alojamientos en campings para quienes vayan a quedarse dos o tres días.

Han adoptado un lema que parece ir a contracorriente: ‘This is not a festival’, dice. “La palabra ‘festival’ muchas veces se ha pervertido, y nosotros somos un festival, sí, pero renegamos de aquello en lo que se han convertido los macrofestivales”, cuenta Dani Poveda, convencido de que “no querer crecer” les ha dado “una identidad distintiva”. Este año, añaden un móvil narrativo de signo pacifista, la canción ‘Imagine’, de John Lennon. “Tenemos muchas guerras en el planeta y, además, estamos en un momento en que todo el mundo se cabrea demasiado rápido. Pensamos en el festival como un lugar en el que se puede generar un clima de concordia”, razona el director del Vida.

Una imagen de archivo del Festival Vida en Vilanova i La Geltru.

Una imagen de archivo del Festival Vida en Vilanova i La Geltru. / FERRAN SENDRA / EPC

Una rúa metafísica

Junto a los reclamos internacionales, la muestra despliega una amplia representación de la escena autóctona, con figuras como Guitarricadelafuente, Amaia, Ralphie Choo, Maria Arnal, Sidonie, Lia Kali, Maria Jaume, Yeray Cortés, Ferran Palau, Al·lèrgiques al Pol·len... El concierto inaugural, el jueves 2, lo dará un carismático creador catalán, El Petit de Cal Eril, con su anunciada ‘Processó metafísica’, en la que habrá unos 200 “músicos, artistas y activistas”, incluyendo tres ‘rúas metafísicas’ (con ‘bastoners’ y la Banda Municipal de Vilanova i La Geltrú) que confluirán en el escenario.

“Algo totalmente innecesario para la organización del festival, pero como nos va la marcha...”, vuelve a reír Dani Poveda, que se confiesa un forofo de los proyectos de aspecto excéntrico. “Me encanta cuando un artista se te queda mirando con cara de loco y te dice: ‘quiero hacer una procesión metafísica, ya sé que me dirás que no, pero...’ Son situaciones que nos recuerdan por qué nos dedicamos a esto”.

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