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Crítica de 'The Agency (temporada 2)': la serie de espionaje que debería reinar

Michael Fassbender y Richard Gere vuelven a brillar en este cruce de intriga geopolítica y drama romántico con base en la francesa 'Oficina de infiltrados'

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Richard Gere (Bosko), Jeffrey Wright (Ogletree) y Michael Fassbender (Martian) en 'The Agency'

Richard Gere (Bosko), Jeffrey Wright (Ogletree) y Michael Fassbender (Martian) en 'The Agency' / SkyShowtime

Juan Manuel Freire

Juan Manuel Freire

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'The Agency (temporada 2)'

Creadores: Jez Butterworth y John-Henry Butterworth

Dirección: Neil Burger 

Reparto: Michael Fassbender, Jeffrey Wright, Jodie Turner-Smith, Katherine Waterston

País: Estados Unidos

Duración: 47-49 min. (10 episodios; dos vistos para reseña)

Año: 2026

Género: 'Thriller' de espionaje

Estreno: 22 de junio de 2026 (SkyShowtime)

★★★★

La teoría según la cual todo 'remake' es inútil vuelve a venirse abajo con esta inteligente y sofisticada revisión del clásico francés 'Oficina de infiltrados'. No se habló lo suficiente de ella con su primera temporada, no se ha formado el mayor aura de culto a su alrededor. ¿Estamos a tiempo de propulsarla y salvarla si defendemos la segunda con pasión? Tendremos que intentarlo. 

De nuevo, Michael Fassbender acumula capas de profundidad y humanidad en su composición de Martian (el Malotru de Matthieu Kassovitz en la versión original), aquel agente encubierto de la CIA (que no la DGSE) al que conocimos dejando su vida relativamente ficticia en Adís Abeba y regresando a la sede de la agencia en Londres. Se puede dejar una tierra atrás, pero el pasado, sobre todo el romántico, es más difícil de arrinconar. Al final de la primera temporada, Martian llegaba a aceptar convertirse en espía del MI6 para mantener segura a Samia (Jodie Turner-Smith), la profesora de antropología con la que estableció un vínculo demasiado fuerte en Etiopía. Nuestro antihéroe incumplió la que es, según aprendemos de su jefe Bosko (un enorme Richard Gere) en estos nuevos capítulos, la primera regla del agente de campo: "Esconde tus malditos sentimientos".

Esta segunda temporada arranca con un (intento de) operación de rescate de Samia en Jartum: un equipo de vigilancia del SAS trata de aprovechar que las Fuerzas de Apoyo Rápido la están trasladando a otro lugar para hacer una extracción fulminante, pero no sale bien y eso puede suponer lo peor para Samia; sus captores conocen ahora su valor. La extracción exitosa que se celebra en la estación de Londres es la del agente Coyote (Alex Reznik) de Bielorrusia. Logro acompañado, además, del fichaje de un nuevo activo, Leo Kravitsky (Vladimir Angelove), actual líder de un grupo de mercenarios estilo Wagner. Pero los brindis duran poco en la oficina: no solo se sospecha de la existencia de un topo, sino que, además, un ciudadano estadounidense sin escrúpulos tira ciertos avances por la borda.

Mientras tanto, la joven agente Daniela (Saura Lightfoot-Leon), alias Gremlin, sigue en Teherán como supuesta estudiante de intercambio (española) en geofísica. Ha hecho buenas migas con un investigador universitario, Zak (Shaheen Jafargholi), involucrado en un programa de disposición de desechos radioactivos y cercano a la aprovechable figura de Hassan Zamani (Keanush Tafreshi), hijo volátil y fiestero de un consejero del gobierno iraní que está al corriente de todo movimiento en materia nuclear. Aprovechable para Daniela, pero, sobre todo, como veremos, para un Martian que ha perdido de vista sus lealtades. 

Jez y John Henry-Butterworth, guionistas de entregas recientes de las sagas Bond e Indiana Jones, respetan la esencia de 'Oficina de infiltrados' al dar tanta importancia a las intrigas de espionaje como al drama romántico-existencial. Tanto el amor prohibido de Martian como líos de oficina (solo en apariencia) más anecdóticos están irremediablemente ligados a decisiones y estrategias que pueden influir en el mapa geopolítico. Cada gesto importa: cada instrucción oficial, cada mirada furtiva. 

Martian no está preparado para compartimentar, no al menos con Samia, con la que sintió un flechazo que se recrea en el segundo capítulo. Por eso traiciona a los suyos, empezando por su antigua encargada Naomi (Katherine Waterston), a la que presenta ante el subdirector de estación Ogletree (Jeffrey Wright) como el poco fiable manojo de nervios que en realidad es él mismo. No ha sabido esconder sus sentimientos, pero ha seguido a rajatabla la segunda regla del agente de campo: "Aprende a mentir". La tensión es gozosamente insoportable

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