Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Estrenos de series

'La Casa del Dragón', espectacular temporada 3 en HBO Max: la batalla y el paisaje después de la batalla

Hablamos con Olivia Cooke, Fabien Frankel, Tom Glynn-Carney y otros actores clave del 'spin-off' de 'Juego de tronos' sobre una nueva temporada cargada de acción y desolación

'La Casa del Dragón', el regreso de 'la serie que tienes que ver'

El regreso de 'La Casa del Dragón', explicado por su creador y sus estrellas

Ewan Mitchell (Aemond) y Olivia Cooke (Alicent) en la nueva temporada de 'La Casa del Dragón'

Ewan Mitchell (Aemond) y Olivia Cooke (Alicent) en la nueva temporada de 'La Casa del Dragón' / Warner Bros. Discovery / Nye Caple

Juan Manuel Freire

Juan Manuel Freire

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Incluso algunos fans incondicionales de George R.R. Martin y el universo 'Juego de tronos' se preguntaban si sería posible hacer una serie atractiva a partir del libro de 2018 'Fuego y sangre', falso recuento histórico, desde tres puntos de vista diferentes, de las raíces y el curso de la guerra civil que enfrentó a ancestros de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke). Otros superfans lo creían posible, entre ellos el 'showrunner' Ryan Condal, antiguo protegido de Martin que ha logrado soliviantar a su mentor por tomarse libertades con el material. Siempre en el intento de, como decíamos, hacer una serie apasionante con un tratado académico ficticio. 

La gran acogida recibida por 'La Casa del Dragón' cogió casi por sorpresa a HBO, pero la segunda temporada tuvo una respuesta más tibia de público y crítica debido a su carácter transicional. Esa inevitable guerra en el corazón de todo se hacía esperar. Los negros, el bando que apoyó a Rhaenyra (Emma D'Arcy) como heredera de Viserys (Paddy Considine), y los verdes, leales a Aegon II (Tom Glynn-Carney), primer hijo varón de Viserys con Alicent (Olivia Cooke), tenían dragones a su nombre, pero todavía tenían que engordar las filas de sus ejércitos.

"La segunda temporada era más como un drama familiar", nos explica Fabien Frankel, el comandante militar Ser Criston Cole, en una charla por videollamada. "La tercera [que llega el lunes, día 22, a HBO Max] es la antítesis de eso. Todos los personajes están fuera de casa y las batallas se multiplican".

Por otro lado, aquí lo importante no es la (esperada) llegada de la acción explosiva, sino el paisaje que queda después. El cine antibélico no existe, como decía Truffaut, pero Condal y su equipo quieren asegurarnos una y otra vez que están aquí para recordarnos que la guerra es el infierno. "Lo importante es el paisaje después de la batalla", dice Phoebe Campbell, alias Rhaena Targaryen. Y a su lado, Bethany Antonia, su hermana gemela Baela en la ficción, termina de dibujar el escenario psicológico: "Si hasta ahora habíamos creído saber quién hacia lo correcto y quién hacia lo incorrecto, esta vez todo está más abierto al debate. Pero está claro que nadie toma buenas decisiones". 

La sombra del incesto

Al final de la segunda temporada, Alicent visitaba a Rhaenyra en Rocadragón para hacerle una propuesta sorprendente: le entregará Desembarco del Rey sin oponer resistencia a cambio de protección para ella y su hija Helaena (Phia Saban); acepta, además, sacrificar a su primogénito, Aegon II (Tom Glynn-Carney). "En este punto de la historia, Alicent solo está pensando en su supervivencia y la de Helaena", nos explica Olivia Cooke. "Tan solo quiere llegar a la capital y hacer exactamente lo que propuso a Rhaenyra". 

El príncipe Aemond (Ewan Mitchell), tercer hijo de Viserys y Alicent, se sienta en el Trono de Hierro después de asegurar a su madre que su hermano mayor, el ahora a la fuga Aegon II (Tom Glynn-Carney), ha abdicado. Se siente lo bastante reenergizado como para atreverse a besar en los labios a su propia madre. "No lo ensayamos demasiado, por suerte", dice Cooke entre risas. "Siempre hubo una dinámica edípica entre Eamond y Alicent, más que nada por el lado de Eamond. Creo que Alicent queda horrorizada, y en ese momento, entiende todo a la perfección; cuál es el factor que se le escapaba de su relación con Eamond. Pero no puede actuar de forma normal porque su hijo [recordemos, su hijo, aunque Cooke tenga 32 años, y Mitchell, 29] tiene ahora todo el poder. Y debe estudiar si podría utilizar eso a su favor".

La batalla del Gaznate en 'La Casa del Dragón'

La batalla del Gaznate en 'La Casa del Dragón' / Warner Bros. Discovery

Incluso más que Alicent, el principal catalizador de la guerra es Ser Criston Cole, unido a la anterior por su resentimiento hacia Rhaenyra. Sus dudosas decisiones lo han convertido en un personaje odiado, pero en esta temporada, Frankel parece dotar al personaje de un poco de la sensibilidad de su otro mejor personaje: el policía (falsamente) fanfarrón Anthony Grasso de 'Task'. "En esta temporada, Cole tiene más momentos casi sensibles, momentos casi propios de Grasso. Pero siguen siendo personajes muy diferentes. Yo diría que Grasso era sensible desde el principio, mientras que Cole se ha ido suavizando con el tiempo, quizás a causa de la edad también". 

Un Aegon II diferente

Al principio de los nuevos episodios, un Aegon II tocado, hundido, desfigurado, trata de recomponerse y volver a ser el personaje poderoso que era. "El maquillaje ayuda mucho a explorar su declive físico y psicológico", nos revela el actor Tom Glynn-Carney. "Las prótesis que me ponen cada mañana aprietan mucho y me contraen el cuello, así que tampoco tengo gran libertad de movimiento. Son un recordatorio constante de que ha sido mutilado". Glynn-Carney tiene una 'playlist' en constante evolución para meterse en el personaje; últimamente, ha añadido temas del rapero Prof "por su forma teatral de interpretar, que me coloca mucho en la personalidad de Aegon".

El mismo personaje que un día dijo "a la mierda la dignidad, quiero venganza" tiene ahora el objetivo de volver a ser respetado. "En cuanto le arrancaron la dignidad, se sintió totalmente expuesto, desnudo ante el mundo. En estos episodios trata de buscarla por diversas vías, pero le espera un viaje miserable".

Tom Glynn-Carney (Aegon II) en la nueva temporada de 'La Casa del Dragón'

Tom Glynn-Carney (Aegon II) en la nueva temporada de 'La Casa del Dragón' / Warner Bros. Discovery

Buscando momentos históricos

El episodio inaugural de la tercera temporada se cierra a lo grande, con la famosa batalla del Gaznate, enfrentamiento catastrófico entre la flota Velaryon (compuesta por fuerzas navales fieles a Rhaenyra) y la Triarquía (alianza de las Ciudades Libres de Myr, Lys y Tyro, que han acordado ayudar a romper el bloqueo naval de Desembarco del Rey). Es de lo más espectacular visto no solo en 'La Casa del Dragón', sino en la franquicia al completo

Baela experimenta el conflicto más cerca de lo esperado. "En las semanas previas al rodaje, Loni [Peristere, el director] nos llevó a una gran habitación y nos mostró la batalla que esperaba filmar", dice Bethany Antonia. "Teníamos una idea de lo que duraría en el episodio, de su grandeza visual, de cómo participaría cada personaje y todas las cosas que quería capturar". Pero nada podía preparar a los actores para rodar este clímax ni mucho menos verlo terminado: "Disfrutar de la serie cuando sale, con todos los efectos visuales añadidos, me deja sin respiración", dice Harry Collett, alias Jacaerys Velaryon, protector hijo de Rhaenyra. "Puedo haber estado ahí dentro, pero no dejo de tragar saliva". 

Si el público sigue volviendo a Poniente, es para "escapar de la existencia contemporánea", afirma Glynn-Carney. "Martin creó un universo complejo, lleno de capas, en el que puedes bucear y al que puedes escapar". Solo un poco más adelante, admite que igual ese mundo es solo una versión del nuestro. "La serie refleja la incapacidad de los humanos para lidiar con los problemas. Sobre todo de los hombres. Somos tóxicos y no nos regimos por procesos de pensamiento racionales. Siempre nos quedamos con la violencia".

Suscríbete para seguir leyendo