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Retirada tardía

Wim Wenders se disculpa con Nastassja Kinski y retira un desnudo filmado cuando la actriz tenía 13 años

El cineasta Wim Wenders se disculpa y retira temporalmente el filme de 1975 de las plataformas ante la petición de la actriz Nastassja Kinski de eliminar una escena grabada en su infancia

La actriz Nastassja Kinski.

La actriz Nastassja Kinski. / EPC

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Gemma Casadevall

Gemma Casadevall

Berlín
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¿Cuánto tiempo debe transcurrir para que un cineasta atienda la reclamación de una actriz y retire una película cuyas imágenes de contenido erótico, grabadas siendo una niña, siguen persiguiéndola en su edad adulta? ¿Sirven las disculpas tardías del cineasta para evitar que se recorte una película controvertida que lleva décadas proyectándose? Ambas preguntas se ciernen sobre Wim Wenders y su filme 'Falso movimiento' ('Falsche Bewegung', 1975). En la escena en cuestión, una niña llamada Nastassja Kinski, entonces una debutante de 13 años, aparecía casi desnuda, salvo unas bragas. Un hombre de 30 años en calzoncillos, el actor Rüdiger Vogler, se le acercaba, le pegaba un manotazo y luego la acariciaba.

"Entiendo ahora que Nastassja Kinski debería haber estado mejor protegida. Te pido perdón sin reservas, Nastassja", escribió Wenders en un comunicado, unos pocos días después de recibir el Premio del Cine Alemán al conjunto de su carrera. En esa gala, el director aludió a los dilemas internos en que vive su "yo actual" frente al de entonces. Aparentemente, en ese momento no advirtió lo que le estaba haciendo a esa niña, hija del también actor Klaus Kinski y de Brigitte Ruth Tocki, quienes solían acompañarla en los rodajes. En la gala del cine alemán, Wenders admitió que hoy día no volvería a rodar semejante escena. Pero también dijo que no podía reprochárselo, al "yo de entonces", haberlo hecho.

Con ello reactivó un debate que viene de lejos. Nastassjia Kinski, actualmente con 65 años, lleva años pidiéndole a Wenders que recorte la escena. Ya en 2005 explicó cómo de incómoda se sentía con esas imágenes. En una entrevista más reciente al diario 'Süddeutsche Zeitung' recordó su reclamación, que finalmente ha puesto en manos de sus abogados. A Wenders le costó aún unos días más tras la gala de los premios comunicar su decisión de retirar la película de todas las plataformas y redes de distribución "hasta que encontremos una solución en consenso con Nastassja Kinski" que permita volver a ver esa película. "Hasta ahora no me había tomado en serio", respondió la aludida.

Recortar a posteriori un filme de 1975

Las disculpas tardías de Wenders están inmersas en el debate surgido a raíz de otros escándalos con actrices adolescentes o muy jóvenes. El más recurrente es la famosa escena de la mantequilla y el sexo anal de 'El último tango en París'. Su protagonista, Maria Schneider, no fue advertida por el director, Bernardo Bertolucci, de lo que había tramado con Marlon Brando. La escena marcó de por vida a Schneider, como actriz y como persona, ya que se sintió “algo violada”, según ha explicado.

"¿Es legítimo cortar una escena que lesiona a una actriz que he admirado y admiro? ¿Se puede recortar una película a posteriori?", se plantea ahora Wenders. Su decisión final de retirar 'Falso movimiento' se produjo, según los abogados de Kinski, para evitar que sus dilemas acabaran resolviéndose en tribunales.

Segundo traspiés del genio alemán

El conflicto en torno a 'Falso movimiento' es la segunda polémica reciente en que se ha visto inmerso este gigante del cine alemán, director 'El cielo sobre Berlín', 'Buena Vista Social Club' o 'Paris Texas', de nuevo con la espléndida y ya adulta Nastassja Kinski. Hace unos meses, en su calidad de presidente del jurado de la Berlinale, Wenders respondió intempestivamente a una pregunta sobre el presunto "silencio" del subvencionado festival alemán frente al genocidio en Gaza. El cineasta trató de esquivar la cuestión aludiendo a que un artista no tiene por qué entrar en política. Con ello abrió un cisma que empantanó de principio a fin a la Berlinale, un festival que presume de político, y que colocó a su directora, Tricia Tuttle, al borde de la dimisión.

Los intentos posteriores de Wenders por reconducir el debate fueron en vano. Una carta abierta firmada por 81 cineastas -entre ellos, Javier Bardem y Tilda Swinton, Oso de Oro de Honor un año antes- denunció el silencio del festival ante el genocidio y lo vinculó al apoyo incondicional que Israel recibe del gobierno alemán.

Un padre abusador y tiránico

"Me alegro de que mi padre haya muerto", escribía Nastassja Kinski en 2019. Se refería a otro grande del cine alemán, Klaus Kinski, fallecido en 1991. Fue un padre tiránico, del que Nastassja huía de niña por su carácter incontrolable y por unos "acercamientos físicos" que la incomodaban y daban miedo.

Sus acusaciones como adulta siguieron a la publicación de un libro de su hermanastra Pola, nacida del primer matrimonio de su padre con Gislint Kühlbeck. Pola describía ahí la voracidad sexual de su padre, los abusos a que la sometió y la impasibilidad cómplice de su madre. Un contexto que, a posteriori, encaja en el concepto de "desprotección" al que se vio confrontada Nastassja en el rodaje de su primera película. No es el único título que, años después, le ha hecho sentirse ultrajada. Algo parecido le ocurrió con un episodio de 'Tatort' -'El lugar del crimen'-, la serie de detectives más popular de la televisión alemana. Fue rodado en 1977, cuando tenía 15 años, y contenía escenas en que parecía desnuda.

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