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La estación de las muestras de conciertos

Del evento ‘macro’ al ciclo 'boutique': el festival marca la música en directo en Catalunya

La nueva edición del Primavera Sound, la semana que viene, es el pórtico de una temporada de programaciones musicales que presenta una gran densidad, con citas de gran aforo y profusión de ciclos de pequeño y medio formato, en Barcelona, el Empordà y la línea costera como focos destacados, reafirmando la tendencia que asocia al concierto a la marca que lo acoge, así como el evento y la experiencia compartida

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Segundo día del Primavera Sound 2025, el 6 de junio del año pasado.

Segundo día del Primavera Sound 2025, el 6 de junio del año pasado. / Manu Mitru

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
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La asociación de la música en directo con la estación de primavera-verano no ha hecho más que reforzarse en los últimos años, con el efecto liberador de la pospandemia y el auge del evento en contraposición al impacto que las pantallas tienen cada día en nuestras vidas. Ahí, el festival es un actor central (aunque en rivalidad tensa con macroconciertos de estadios y arenas), y en Catalunya, donde tiene una larga tradición, luce una oferta gigantesca y diversa en la que no dejan de brotar nuevas propuestas y enfoques año tras año.

El Primavera Sound ejerce la próxima semana de pórtico oficioso de la temporada, con el Fòrum como teatro de operaciones, en el que aterrizarán en adelante otras cuatro muestras musicales: el Cruïlla, el Share Festival, el Brunch Electronik Festival y, ya en septiembre, el Festival B. Momento para hacer notar que solemos aplicar la palabra ‘festival’ a formatos muy distintos: el ‘macro’, con muchos conciertos concentrados en dos o tres jornadas y un aforo multitudinario, y el pequeño o medio, que acoge actuaciones singulares, una a una, a lo largo de varias semanas. Para estos últimos existen las denominaciones de festival de ciclo y ‘boutique’.

Ambiente del primer día del Festival Sonar

Ambiente del primer día del Sónar 2025. / Ferran Sendra

Cifras en alza

Las grandes cifras certifican la implantación del festival, aunque no distingan entre ambos formatos: la asistencia a esas muestras en Catalunya aumentó un 9% en 2024, con 1.530.000 asistentes a las cuarenta citas más populares (precisa el ‘Anuari de la Música 2025’, de ‘Enderrock’ y ARC, la asociación catalana de managers y promotores). Los macrofestivales se llevan una parte importante de esa asistencia, y en Catalunya tenemos dos de los más grandes de España: el Primavera (297.000 espectadores en 2025, solo un poco por debajo de los 300.000 del Arenal Sound, en Borriana, Castelló), y el Sónar (161.000, el quinto del ranking).

Más allá de los números, el Primavera acumula credenciales como cita internacional de prestigio, situada en la élite junto a marcas referenciales como el californiano Coachella, el británico Glastonbury o el danés Roskilde. Este año, en su 24ª edición, vuelve a exhibir su ánimo de casar a clásicos y a figuras del momento: de The Cure, Massive Attack y My Bloody Valentine a Doja Cat, Addison Rae y Bad Gyal.

Ambiente en el 'village' de Les Nits de Barcelona, en los Jardins de Pedralbes en julio de 2024.

Ambiente en el 'village' de Les Nits de Barcelona, en los Jardins de Pedralbes en julio de 2024. / Marc Asensio Clupés

Pero, de los macrofestivales barceloneses, el más veterano es el Sónar, creado en 1994 y que siempre ha sido una ‘rara avis’ en el circuito con su apuesta por la electrónica, la innovación y el arte digital. Tras su absorción por parte de la multinacional Superstruct, este año estrena director, el belga François Jozic, así como configuración escénica, ya que toda la programación se concentrará en Fira Gran Via (L’Hospitalet). Será del 18 al 20 de junio, con atracciones como The Prodigy, Skepta, Cabaret Voltaire, Kelis o Charlotte de Witte.

Espectadores en un concierto del último festival Cruïlla, en el parque del Fòrum, en Barcelona.

Espectadores en un concierto del último festival Cruïlla, en el parque del Fòrum, en Barcelona. / FERRAN SENDRA

Personalidad distintiva

El perfil de cada muestra está muy marcado. En el Fòrum, el relevo del Primavera lo tomará el Cruïlla BCN (del 8 al 11 de julio), un festival que asienta su identidad en la convivencia transversal de géneros (en la que fue pionero en Barcelona), el cultivo del público autóctono y la sostenibilidad, con ganchos como David Byrne, The Black Crowes, Pixies, Garbage, Suede, Renée Rapp y Halsey. Dos fines de semana después (24 y 25 de julio), llegará el turno del Share Festival, centrado en la música urbana, con Myke Towers, Lola Índigo y Juan Magán. En agosto (del 7 al 9), el Brunch Electronik Festival propone su aquelarre techno-dance con figuras como Kaytranada y Jeff Mills. Y apurando el verano (del 17 al 19 de septiembre), el Festival B atenderá a la escena autóctona y las nuevas tendencias, con Rusowsky, Mushka y Yung Beef.

Jóvenes bailando en el Sonar de día de este año.

Jóvenes bailando en el Sonar de día de este año. / JORDI OTIX

Sin salir de Barcelona, pero sí del Fòrum, en Fira Gran Via regresará el Reggaeton Beach Festival (27 y 28 de junio), con reclamos como Anuel AA, Ñengo Flow y Luar la L. Y en el parque de Can Zam, en Santa Coloma, el Rock Fest BCN (del 3 al 5 de julio) celebrará su 10ª edición con un cartel en el que las atracciones metaleras (Megadeth, Accept, Sabaton) conviven con bandas de la órbita punk como son Sex Pistols feat. Frank Carter, The Offspring y Bad Religion.

Toda esta oferta ‘macro’ se solapa con la que brindan los festivales de ciclo. Ahí sigue, en su lugar, Les Nits Occident, en los jardines de Pedralbes, que abrirá con Taburete (1 de julio) y que ofrece el regreso de Sting (7), nueve años después de su última actuación en Barcelona, además de reclamos como Mika, Raphael o Pablo López.

Inauguración del festival Grec.

Inauguración del festival Grec. / Delegaciones

Nuevas muestras ‘boutique’

Pero la desaparición del Alma Festival dejó vacante el Poble Espanyol, donde se estrenará ahora el Barts Festival, iniciativa de la promotora The Project (cuyo nombre evoca su gestión de la sala hoy conocida como Paral·lel 62) y que abrirá, el 28 de junio, el supergrupo Beat (con el guitarrista Steve Vai y exmiembros de King Crimson), al que seguirán artistas como Belle & Sebastian, Rubén Blades, Joan Dausà, LP y Morrissey. El que fuera creador del Festival de Pedralbes y del Alma, Martín Pérez (Concert Studio), está ahora vinculado al Blaumarí Music, que propone conciertos de figuras como Rosana, Kamasi Washington, The Cardigans, Alan Parsons y Rufus Wainwright en un escenario inédito, flotante, en el Port Vell. A toda esta oferta se suma la parcela musical del Grec, con propuestas como Yerai Cortés, Roger Mas, Sébastien Tellier y el concierto colectivo ‘Cançons del Grec’.

Guitarricadelafuente, en el festival Porta Ferrada

Guitarricadelafuente, en el festival Porta Ferrada / Xavier Casals

En paralelo, el foco se abre apuntando al conjunto del territorio catalán. En Vic, el Cabró Rock (12 de junio) se anota a Oques Grasses en su única actuación antes de sus cuatro pases en el Estadi Olímpic. En Vilanova i La Geltrú, el Vida Festival (del 2 al 4 de julio) programa a Fatboy Slim, Saint Etienne y Guitarricadelafuente, y Canet Rock (4), un cartel catalán que va de Figa Flawas a La Ludwig Band.

Entrado el mes de julio y en agosto, buena parte de la actividad se trasladará al Empordà y la Costa Brava. Cambios en la muestra decana en Catalunya, Porta Ferrada (Sant Feliu de Guíxols), donde Barcelona Events Musicals (la promotora del Cruïlla) reemplaza a The Project como gestora. Abrirá el 10 de julio con Jordi Savall y combinará conciertos de distintos formatos, con nombres como Angus & Julia Stone, Benjamine Clementine, The Corrs, Rigoberta Bandini y David Bisbal.

Festival de Cap Roig 2025

Festival de Cap Roig en la edición de 2025. / ACN

Poder ampurdanés

Estamos el territorio ‘boutique’, con festivales tan asentados como Cap Roig (Calella de Palafrugell), que comenzará a andar con Bryan Adams (3 de julio) y contará con, entre otros, Rick Astley, Mika, Luz Casal, Ana Torroja y Amaia, o Sons del Mon, que llevará a Roses a Pablo Alborán, Sergio Dalma y Fangoria. También en esas comarcas operan Portalblau (Maria del Mar Bonet, Maria Jaume), el Empordà Music Festival (Nil Moliner) y el Ítaca (Els Amics de les Arts).

Siguiendo la costa hacia el sur, aparecen el recuperado Mar d’Estiu, en Santa Susanna (Zucchero, Miguel Ríos); Terramar, en Sitges (Sílvia Pérez Cruz, Earth, Wind & Fire Experience); Camp de Mart, en Tarragona (Luz Casal, Maika Makovski); el Festival de Cambrils (Jethro Tull, Valeria Castro) y el Festiuet, en Salou (La Pegatina). Tierra adentro, el Magnific Fest, en Lleida (Love of Lesbian) y el Microclima, en Camprodon (Els Pets). Todo ello configura un circuito de densidad creciente, donde, ya bien entrado el verano, apenas se vislumbran conciertos que no estén encuadrados en un festival u otro. Prima el enfoque de la música adscrita a una marca que le dé una identidad, asociada al evento y a la experiencia compartida. Una tendencia a la que, más allá del cíclico debate público sobre su sostenibilidad, no se le ven signos de enfriamiento.

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