Temporada de festivales
No solo música: los festivales se expanden para convertirse en ecosistemas culturales
Primavera Pro, Sónar +D y Cruïlla Comèdia abren nuevas vías temáticas y creativas dentro de la programación musical de los festivales de los que dependen

Ambiente en el Sónar+D de 2025 / Nerea Coll

"Nunca hemos considerado que el Sónar fuera un festival de música al uso. Siempre hablamos de un evento cultural, de un ecosistema", descorcha Andrea Faroppa, directora de ese gemelo congresual y tecnológico de la gran cumbre barcelonesa de la electrónica que es Sónar +D. "Primavera Pro aporta tejido de industria y oportunidades reales de colaboración y desarrollo profesional y artístico que amplían el festival más allá de la música en directo", añade Elena Barreras, directora del encuentro para profesionales que se celebra en paralelo al Primavera Sound.
Primera duda resuelta. Los festivales son, quieren ser, algo más. Polos de creatividad, eventos transversales, encuentros de creatividad expandida. ¿Experiencias totales? Algo así. El Primavera Sound crece en el CCCB por el flanco profesional, el Sónar lo hace en la Llotja de Mar por el tecnológico y el Cruïlla suma la risa a la ecuación con un escenario dedicado a los monólogos humorísticos y el 'stand-up'. "No se trata de rellenar, sino de expandir. Algún año que hemos grabado las actuaciones de los cómicos hemos visto que hay gente que está desde las seis de la tarde hasta las once de la noche viendo solo eso", apunta Oriol de Balanzó, director de Cruïlla Comèdia.

Una de las ponencias de la edición 2025 del Primavera Pro / Hara Amoros
Ya no basta, o eso parece, con una programación de altura y una parrilla musical con tirón. "Un festival de música siempre ha sido un lugar donde compartir con más gente tus grupos favoritos, donde conectar con personas afines y dejarse inspirar por cosas que van más allá de la música. Es una dinámica muy concreta que, por su formato, favorece encuentros inesperados, conversaciones y descubrimientos que difícilmente ocurren en otros espacios culturales", defiende Barreras. "En los últimos años hemos tenido ejemplos muy claros de proyectos que nacen en Sónar+D y que en un par de años terminan sobre un escenario de Sónar", ilustra Faroppa.
Conciencia social
El Primavera Pro, que el año pasado reunió a más de 3.200 profesionales llegados de 68 países, complementa la desbordante programación musical del Fòrum con showcases de bandas emergentes, charlas dedicadas a la IA y la gentrificación o encuentros con las actrices de 'Salen las Lobas', película que retrata el día a día de un grupo de jóvenes en un centro de menores. "Es el reflejo y a veces el contenedor de actividades que podrían englobarse dentro del concepto de 'conciencia social del festival'. Pero no es el único: existe la Fundació Primavera Sound, que articula diferentes proyectos educativos, laborales y culturales durante los doce meses del año, poniendo especial interés en el tejido social de los barrios que limitan con el recinto del Fòrum", explica su directora.
El certamen nació en 2010 en respuesta a la demanda de la industria de un "espacio y contexto propicio" y se ha consolidado como "encuentro distendido donde inspirarse, conectar, aprender y descubrir bandas a punto de dar el salto internacional". Por ahí pasaron, antes de despegar, artistas como Fontaines D.C., CMAT, El Mató a un Policía Motorizado o Javiera Mena. "Para nosotras este punto es vital. Primavera Pro se presenta como una plataforma para el desarrollo de artistas, y el escenario de showcases es nuestra apuesta", detalla Barreras. Este año habrá que prestar especial atención al argentino GAL GO, los irlandeses Madra Salach y los canadienses La Sécurité.
Laboratorio mágico
Como laboratorio mágico e incubadora de ideas del Sónar se presenta Sónar+D, congreso que estrena este año autonomía y entrada propia lejos de la matriz Sónar. "Quedarnos en el centro de Barcelona era muy importante para continuar conectando con la ciudad", destaca Faroppa. Así, mientras la actividad musical del Sónar se concentra este año en Gran Via 2, su brazo teórico y expositivo se instala en la Llotja de Mar para reflexionar sobre las consecuencias de la revolución tecnológica. "El programa nace de una lectura del presente, y la pregunta que nos hacemos este año es qué hacemos con la tecnología que hemos creado. Con la IA, con las pantallas, con Internet y con tantísimas otras cosas", resume la directora de Sónar+D.
Cargados de respuestas, o quién sabe si de más preguntas, llegarán el japonés Daito Manabe, el consultor australiano Eugene Healey, la artista 'new media' Yehwan Song o la investigadora catalana Joana Moll, entre muchos otros. El punto de encuentro definitivo será ORGANYSMO, gigantesca escultura arquitectónica de 30 x 30 metros que Sónar+D instalará en el recinto del Sónar. "El público del festival también podrá tener un acceso a una experiencia de cultura digital", celebra.

Escenario dedicado a la comedia en Cruïlla de 2025 / CEDIDA
Comedia y música
Así como algunos eventos de costa, los llamados festivales boutique, han hecho de la gastronomía su aliado perfecto -Cap Roig, por ejemplo, ha fichado a los Hermanos Torres para ofrecer cenas de impacto antes de los conciertos-, el Cruïlla ha hecho de la comedia su arma secreta. "El festival piensa mucho en que el público pueda compaginar varias actividades", apunta De Balanzó, responsable de una programación capitaneada por Ana Polo, Carlo Padial, Charlie Pee, Adri Romeo, Manel Vidal, Marc Sarrats y Oye Sherman, entre muchos otros. "En la era moderna, la comedia y la música siempre han ido de la mano", defiende el también director del festival Hilària.
El mejor síntoma de hasta qué punto ha empezado a echar raíces el humor en el universo Cruïlla son los encendidos debates que suscitan en redes sociales la presencia de tal o cual monologuista. "La gente ya discute la programación, y eso es muy chulo, porque en el momento en que la gente empieza a opinar quiere decir que saben quién es quién y que tienen muy claro lo que quieren ver", destaca De Balanzó. Lo mismo que con los grupos de cualquier festival, vaya.
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