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Ejecutado en China el asesino del productor de la serie 'El problema de los tres cuerpos'
'El problema de los 3 cuerpos', inminente bombazo de Netflix: la vida (infinita) después de 'Juego de tronos'
Cixin Liu, autor de 'El problema de los tres cuerpos': "No quiero ser un profeta"

Lin Qi, el fundador de Yoozoo Games. / AP

El joven multimillonario Lin Qi soñaba con exportar la ciencia ficción china pero cuando Netflix estrenó El problema de los tres cuerpos ya llevaba cuatro años muerto. Su socio, Xu Yao, ha sido ejecutado esta semana por envenenarle. Es la previsible coda a una trama meandrosa y oscura como la de trilogía de Liu Cixin. “Su técnica fue tan profesional que parece la versión china de 'Breaking Bad'”, juzgó un medio nacional aludiendo a aquel profesor universitario de química reciclado en narcotraficante.
Lin levantó su imperio en la industria de los juegos para móviles y poco antes de morir había entrado en Hurun, la lista de los ricachones chinos, con 6.800 millones de yuanes, casi 900 millones de euros. A sus 39 años inspiraba a los millenials del sector tecnológico. También era aficionado a la ciencia ficción y “El problema de los tres cuerpos” era el instrumento perfecto para el desembarco global. La obra había sido traducida a 40 idiomas, ganó el Premio Hugo, similar al Nobel de la ciencia ficción, y contaba con seguidores como Zuckerberg u Obama. Su compañía, Yozoo Games, contaba con los derechos de adaptación cinematográfica y encargó a David Benioff y D.B. Weiss, creadores de Juego de Tronos, el proyecto para Netflix. Pero antes había cometido el error que le costaría la vida. Contrató a Xu, un distinguido abogado, para dirigir una empresa matriz. Poco después de que Xu ayudara a cerrar el acuerdo con la mayor plataforma audiovisual del mundo, Lin le orilló y rebajó su salario.
Xu se reconvirtió en druida para pergeñar su venganza por el mobbing. Construyó un laboratorio en los suburbios de Shanghái y experimentó en perros y gatos con cientos de venenos que compraba en la dark web, desveló el medio local Caixin. Gastó el equivalente a decenas de miles de euros en sustancias como la alfa-amanitina, el péptido más letal, que contienen ciertos hongos. En septiembre de 2020 llevó sus compuestos a la oficina y los diluyó en botellas de whisky, dispensadores de agua y cápsulas de café.
Cuatro compañeros de Xu, su relevo entre ellos, enfermaron gravemente pero sobrevivieron. Lin moriría el día de Navidad a los 39 años. Xu había sido arrestado cuando su jefe agonizaba y sus negativas a confesar el crimen y desvelar la sustancia usada arruinaron los esfuerzos médicos. Xu dilapidó así las escasas esperanzas de una sentencia piadosa. “Un crimen premeditado y especialmente despreciable”, describió el fallo de 2024 que le condenó a la pena capital. Sólo un día después celebraba Netflix el estreno mundial de la serie. Xu fue ajusticiado la semana pasada.
“Adiós, joven. Seguiremos estando juntos, continuaremos siendo amables y creyendo en la bondad, y continuaremos luchando contra el mal”, prometía la compañía de Lin tras su muerte. Ha celebrado el desenlace cuatro años después. “El caso de Mr. Lin Qi ha llegado recientemente a su conclusión y la justicia se ha cumplido. Todos los miembros de esta compañía nos sentimos profundamente agradecidos de que se haya impartido justicia”, rezaba un reciente comunicado de Yoozoo Games en sus redes sociales.
'El problema de los tres cuerpos' habla de un ingeniero, al que acuden las autoridades chinas tras una serie de suicidios de científicos, que descubrirá las turbias intenciones de los extraterrestres. Es una excepción a la incapacidad de China, explicada por su tenaz censura, de elaborar productos culturales para el consumo global. Para Pekín, obsesionado con el poder blando para limar la omnipresencia hollywoodiense, ha sido una bendición. Es improbable que haya comprendido que quitarle las bridas al talento no es una mala opción. La presencia de la trilogía apabulla en China: películas, videojuegos, libros y exhibiciones. Zhang Yimou, antes enfant terrible del cine patrio y ahora trovador del régimen, prepara otra adaptación.
Sus primeros ocho capítulos, con un presupuesto de 160 millones de dólares, tuvieron una excelente acogida en el mundo. China la recibió con más aspereza. Que la serie priorizara la acción frente a los debates éticos o las abstrusas teorías científicas se daba por descontado pero muchos lamentaron que Netflix occidentalizara la obra con un reparto multicultural o trasladando a Londres el eje de la narración. China es el escenario de la trama en las novelas y a su desarrollo científico se confía la salvación del mundo; en la televisión, es la causante de un problema que habrán de solucionar otros. Tampoco el énfasis en sus episodios más oscuros, como las turbamultas asesinas de la Revolución Cultural, agradaron a los nacionalistas.
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