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Entrevista

José del Tomate: "Pertenecer a una dinastía es un privilegio, y también una responsabilidad"

El guitarrista flamenco presentará nuevo espectáculo en L’Auditori de Barcelona este 28 de mayo

El guitarrista José del Tomate, en una imagen promocional.

El guitarrista José del Tomate, en una imagen promocional. / Cedida

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Luis Troquel

Luis Troquel

Barcelona
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Luce en la foto un colorista ‘look’ de diseño mientras sostiene la rienda de un pura sangre. Casi una metáfora de su actual (y excepcional) rol en el competitivo mundo de la guitarra flamenca: a caballo entre la pureza jonda y sus fulgurantes colaboraciones con estrellas pop como Lola Índigo, David Bisbal o la mismísima Karol G. De su padre, el mítico Tomatito, no solo ha heredado ‘pelazo’, también pulsación veloz y una precoz maestría en el intrincado arte del compás. “La bulería es tal vez el palo que más me gusta tocar”, reconoce el almeriense José del Tomate. Y por supuesto no faltará en el concierto que con su banda ofrecerá este próximo 28 de mayo en L’Auditori de Barcelona, dentro del festival Guitar BCN.

Hijo, nieto y bisnieto de legendarios ‘tocaores’. “Creo que es bonito pertenecer a una dinastía”, afirma José Fernández Torres ‘del Tomate’. “Y no solo dedicarte como ellos a la música, hacerlo además con el mismo instrumento que tu familia ha desarrollado. Es un privilegio, y también una responsabilidad”. Poco se imaginaría el patriarca Miguel Fernández ‘El Tomate’, a principios del siglo XX, que el producto emblema de Almería iban a ser los tomates, precisamente. El milagro agrario en tan desérticos parajes faltaba mucho aún por acontecer. “No sé, la verdad, porque le llamaban así”, reconoce José. “Pero entre los gitanos somos muy dados a este tipo de apodos familiares”.

La raíz de todo

Tan importante como sus ancestros es para él su tío abuelo, el icónico Niño Miguel. “Yo era muy joven cuando nos dejó, pero pude conocerle y hasta tocar para él. Artísticamente era un genio y personalmente era también muy especial”. ¿Su principal referencia tal vez? “Junto a Paco de Lucía, claro, y mi padre, que es para mí la raíz de todo, mi pilar fundamental”. De niño lloraba y se quedaba dormido dentro de su armario cuando partía de gira, y muy pronto empezó a dar la vuelta al mundo con él.

José del Tomate tiene ahora 28 años y desde 2018 vuela alto por sí solo. Debutó entonces con el álbum ‘Plaza vieja’, que en nada le resulta envejecido hoy. “Seguramente porque no puede disfrutarlo en el escenario como hubiese querido. En los circuitos donde suelo actuar las contrataciones se hacen con mucha antelación, y se anularon cuando llegó la pandemia y lo paró todo”.

'Sonanta 3.0'

El nuevo espectáculo que presenta en L’Auditori deconstruye bastantes de esas piezas como ya su título indica: ‘Sonanta 3.0’. “Tiene una primera parte en la que toco yo solo, donde recuerdo cosas de mi bisabuelo, como la zambra, o la farruca de Niño Miguel”, que él también ha grabado recientemente y que en directo contará con una sorpresa especial. Y ya con todo el grupo, incluirá incluso sonidos electrónicos en nuevos arreglos especialmente concebidos para esta gira. A caballo, una vez más.

Será quizás la última oportunidad para escuchar en directo varios de los temas de aquel debut discográfico, y a la vez la primera para conocer algunos del segundo asalto en formato álbum, al que está dando los últimos retoques. “Tal como yo lo veo, componer y grabar un disco de guitarra flamenca con estilo propio requiere mucho tiempo. Pero ya casi está. Saldrá este próximo otoño y contará también con productores e invitados que no son flamencos. Será una nueva etapa”.

‘Latina foreva' con Karol G

Aunque en realidad sea poco más que una anécdota en su carrera, nada de lo que ha hecho ha llegado a tanta gente en el planeta como ese cameo estelar en un reciente videoclip de Karol G, de la canción ‘Latina Foreva’. Y eso que el primer mensaje que recibió proponiéndoselo ni siquiera lo contestó, pensando que era una broma. Colaboración de altura en el sentido más literal de la palabra, donde aparece tocando en lo alto de una cumbre medio nevada. “Una vez arriba tampoco daba vértigo ni nada”, dice riendo. “Se grabó en California, en Mammoth Mountain. Fue una experiencia increíble. Pero ya no solo el hecho de subir allí, era todo en sí muy distinto a lo que yo suelo hacer y cómo son las cosas en el género al que me dedico. Son dos mundos muy diferentes”.

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