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Festival Guitar BCN

Maria del Mar Bonet, en otro nivel en la presentación de ‘L’aigua no cansa’ en el Palau

La cantante mallorquina ofreció un exquisito concierto en el que interpretó íntegramente su nuevo álbum y rescató piezas de otras etapas arropada por un refinado quinteto de músicos

Concierto de Maria del Mar Bonet en el Palau de la Música de Barcelona

Concierto de Maria del Mar Bonet en el Palau de la Música de Barcelona / Victòria Rovira

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
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Quien tiene canciones conocidas en su catálogo tiene un tesoro, hoy más que nunca, pero Maria del Mar Bonet acudió este sábado al Palau de la Música (festival Guitar BCN) para decirnos que, en el año en que se dispone a cumplir su 60º aniversario en los escenarios (desde su ingreso en Els Setze Jutges, el 19 de diciembre de 1966 en la tasca barcelonesa L’Ovella Negra), puede ofrecer un recital cuyo tronco central lo pone la obra nueva. Lo suyo es de otro nivel, y ahí está, ilustrándolo, el excelente álbum que acaba de publicar, ‘L’aigua no cansa’.

Concierto con móvil relativo al líquido elemento, donde la cantante y compositora desplegó las fértiles complicidades que la unen al quinteto, asentado en Mallorca, que la acompaña desde el año pasado. Fue, precisamente, ‘Aigo’, una de sus piezas más antiguas, su súplica para detener la sequedad (de la tierra y del sentimiento), la que abrió una primera parcela de canciones venidas de otros tiempos.

Se dirigió ahí al álbum ‘A l’Olympia’, que el año pasado reeditó en su 50º aniversario (y que evocará en octubre en la misma sala parisiense) con la canción de cuna ‘Nina, ninona’, creando una atmósfera de trance ensoñador, psicodélico, con las cuerdas en tensión: el laúd de Toni Pastor (que recupera texturas ausentes en sus formatos instrumentales modernos), la guitarra de Marc Grasas y el violín de Benjamí Salom. La floreciente ‘Abril’ evocó de la Revolución de los Claveles y al cantautor portugués fetiche, José Afonso, y ‘Cançó per una bona mort’ proyectó aquella visión juvenil en la que, sin miedo, avistaba una oscuridad mágica y se veía a sí misma reposando “sobre un teixit d’aranyes” en el que “faran niu les cuques de llum”.

Hubo todavía ocasión de reencontrarnos con la ‘Dansa de la primavera’, ‘Des de Mallorca a l’Alguer’ y la cortísima, encantada y tierna ‘Me n’aniré de casa’. Apegada a la guitarra o poniéndose de pie, con los músicos en semicírculo, Maria del Mar Bonet cantó con fuerza, sentimiento y pulcritud, combinando los tonos altos con sustanciosos registros más graves que ha ido ganando con los años.

Su voz estaba ya en su punto de calentamiento cuando comenzó a adentrarse en las novedades, empezando por la advertencia de que “sempre hi ha vent” en sus canciones, renovada y ampliada en el tema que da pie al nuevo álbum. La entente compositiva de Bonet con Pastor dio sabrosos frutos en ‘Blaus i blaus’, cálida, envolvente y con vistas a oriente, y en ‘L’arbre campaner’, una pieza dedicada a la alta presencia vegetal que domina el patio de su casa mallorquina y que desprendió ricos giros armónicos y un diálogo exquisito con los instrumentistas.

Vibrantes tonalidades de madera, y la voz, alzando el tono y enfureciéndose en ‘S’aigo no’, cuando apuntó a la dana valenciana y a los “polítics responsables”, que “han fet més gros el desastre”, levantando aplausos. En contraste, la 'Cançó dels disbarats', continuadora de la tradición de canciones menorquinas con sorna y retranca, fue canto satírico y palabra dicha y exclamada. ‘Nit’ sacó oro del texto del griego Alcman (musicado por Mauro Pagani) y ‘Blaus i sols de roses blanques’ homenajeó con ángel a Blai Bonet (en la partitura de Antoni Parera Fons). El clímax lo puso ‘La lluna de pau’, con el más nuevo fichaje, el pianista Gori Matas. Se trata de un texto que ella escribió en tiempos de la primera Guerra del Golfo al que ha puesto música el cubano José Maria Vitier, con su característica distinción y frondosidad armónica,

Consumada la presentación, las propinas trajeron distensión con ‘Per Hipòcrates’, nuevas cotas vocales en ‘De sentir’ y tratamientos regenerados para, ahí sí, los trofeos populares, ‘Què volen aquesta gent?’ y ‘La Balanguera’. Ni Maria del Mar Bonet ni su grupo parecían tener prisa por marchar hasta que ‘Jota marinera’ puso el punto final. Dieron así la razón al folclorista Rafael Ginard, cuando afirmó, inspirando el título del nuevo disco, que la música popular es como el agua, que no nos cansamos de escucharla y disfrutarla.

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