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Concierto en Barcelona

Bad Bunny ya es leyenda: Ibai Llanos, perreo y oxitocina en un baile inolvidable

El segundo concierto del cantante puertorriqueño en Barcelona confirmó su inapelable poderío con un Estadi Olímpic completamente rendido a sus pies desde el minuto uno

Bad Bunny, de la A a la Z: diccionario para entender el fenómeno

Segundo concierto de Bad Bunny en el estadio Lluis Companys

Segundo concierto de Bad Bunny en el estadio Lluis Companys / Foto: Zowy Voeten / Vídeo: Leticia Blanco

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Leticia Blanco

Leticia Blanco

Barcelona
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‘Las segundas veces se supone que son mejores, casi siempre’, afirmó Bad Bunny al inicio de su segunda noche en Barcelona, una velada que confirmó el inapelable poderío de la estrella boricua, que puso patas arriba el Estadi Olímpic de Montjuïc, completamente rendido a los pies del astro desde el minuto uno.

De menos a más, el puertorriqueño demostró un carisma de superestrella en un turboconcierto adrenalínico y atronador que por momentos parecía que iba a desbordarse. Y es que pese a lo mucho que raciona sus sonrisas, Bad Bunny estaba eufórico en su primera parada europea. ‘Gracias por recibirnos así’, ‘les prometo que no voy a tardarme tanto en volver’, dijo el artista entre los gritos enloquecidos del público: ‘Benito, Benito, Benitooo!’.

El puertorriqueño, imperial y cercano al mismo tiempo, dedicó el concierto a ‘España y todos los latinos que están aquí’, se acordó de sus sobrinos (de visita en Barcelona) y sentenció: ‘yo lo único que quiero es hacerles cantar, reír, llorar y bailar sin miedo’ antes de acometer dos himnos ya globales y a estas alturas, con categoría de eternos, como ‘NUEVAYoL’ o ‘Baile inolvidable’. Luego bajó, abrazó al público, firmó zapatillas y se emocionó.

Ibai en La Casita

La expectación por identificar a los invitados a La Casita, ese segundo escenario de la gira inspirado en las casas tradicionales de Puerto Rico y un símbolo más de la resistencia cultural que impregna toda la gira, quedó pronto desvelado. El listón estaba alto tras el primer concierto de la noche anterior, que contó con Bad Gyal, Marc Giró, Lamine Yamal y media plantilla del Barça.

Ibai Llanos desató la locura en el segundo tramo de la noche con el desplazamiento de la acción a La Casita, donde Benito salió en el tejado con shorts y gorro amarillo Pikachu a juego. Debajo, Lola Lolita y Miranda Makaroff entre las influencers invitadas.

Brian Myers

Todas las quinielas apuntaban a que le acompañaría Rosalía, en pleno hiato de su ‘Lux Tour’, a la que le quedan pocos días para cargar pilas y empezar los conciertos al otro lado del charco (el 4 de junio actúa en Miami). La catalana tiene una conexión especial con Bad Bunny: ambos se han profesado una admiración mutua que ha fructificado en uno de los grandes hits del boricua, ‘La noche de anoche’ y en una mención en ‘Voy a llevarte pa PR’. Pero no, el que salió fue el rapero Bryan Myers.

Fans de todas partes y de todas las edades

“Le vamos a llamar Arcadi Benito”, bromea Ariana Díaz, una futura mamá embarazadísima de su hijo Arcadi a quien sus 38 semanas de gestación no le han impedido acudir al concierto. “He ido a varios conciertos estando embarazada, pero que este sea el último lo hace bastante especial, teniendo en cuenta que hay una fuerte carga identitaria y política en lo que hace Bad Bunny. De alguna forma es una forma de empezar a enseñarle desde ya”, explica acariciándose la barriga.

A Díaz le han recomendado situaciones de felicidad absoluta para inducir el parto de forma natural y, confiesa, “nada mejor que la oxitocina que generan canciones como ‘NUEVAYoL’, ‘Tití me preguntó’ o ‘Baile inolvidable’. Y el último disco me parece una lección maestra de música latina”, asegura.

Desde Estados Unidos han venido Tiffany y Victoria, dos californianas fanáticas. ‘Es que este show allí no se puede ver’, explican estas dos azafatas que aprovecharán su estancia en España para escaparse a Ibiza unos días. ‘La última vez que le vi fue en Oregon hace tres años. Creo que lo que hizo en la Superbowl fue colosal. En Estados Unidos es gigante y no solo por su música, sino por todo lo que representa’, explica Victoria.

Emocionada hasta las lágrimas que amenazan con correr su maquillaje de purpurina está Daniela Canals, puertorriqueña que lleva un año estudiando heladería italiana en Barcelona y se perdió la residencia de Bad Bunny en Puerto Rico por las prácticas. Lleva un jersey de Los Cangrejos de San Turce de pelota (béisbol) y presume de abuela cordobesa. ‘Es la sexta vez que le veo, le sigo desde 2016. Le amo. Lo de la Superbowl fue una genialidad. No es un artista que cante sobre estupideces, le estoy muy agradecida por haber sacado a la luz a nivel global las tensiones de Puerto Rico. Yo soy de Cupey Alto y el coste de la vida se ha duplicado allí en un año. Bad Bunny nos defiende’, explica.

Y ahora, Madrid

Queda por delante una maratón: los diez conciertos en Madrid que amenazan con convertir a la capital en una exultante embajada temporal de Puerto Rico en Europa y puede que hasta hacerle sombra a la visita papal. Querido León XIV: sí, los milagros existen, y la prueba es Benito Antonio Martínez Ocasio, ex cajero de supermercado, hijo de una maestra de inglés y un conductor de camiones (hoy hospedados en el Hotel Mandarín de Barcelona; para ellos iba la primera canción, la orgullosa ‘LA MuDANZA’), el niño del coro fan de Daddy Yankee y Héctor Lavoe que ha roto todos los récords de un artista en España (600.000 entradas vendidas y 2,6 millones de almas que lo intentaron). Un milagro gozoso y rebelde que esta noche ha convertido un sudoroso perreo colectivo en el Estadi Olímpic en un baile definitivamente inolvidable. Apoteósico.

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