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Arte

Los ideales de belleza, a examen: el CCCB subvierte el canon con una exposición "revolucionaria"

El centro barcelonés reúne más de 400 obras de arte y documentos históricos para explorar el peso de la moralidad, el estatus social, el género y el origen étnico en la construcción social de la belleza

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David Morán

David Morán

Barcelona
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Cuando Lou Reed ensambló los versos de 'I’ll Be Your Mirror' y los puso en boca de Nico, poco podía imaginar que, medio siglo después, el espejo en cuestión habría mutado y se habría expandido hasta convertirse en espacio de "fragmentación, distorsión y control". En un "sistema de visibilidad global en que la intimidad se ha convertido en una interfaz y el cuerpo en un conducto de datos". No está mal para un simple pedazo de vidrio, ¿verdad?

Perdición de Narciso, aliado imprescindible de la llamada industria de la autoimagen y protagonista absoluto de la envolvente instalación de Xcessive Aesthetics que funde en los baños de una discoteca superficies especulares, 'reels' de TikTok y noticias alarmantes sobre cirugías plásticas de estrellas del pop, el espejo, espejito, y sus infinitas ramificaciones históricas, culturales y sociales es uno de los muchos puntos de partida desde el que acercarse a 'El culto a la belleza', abrumadora y completísima exposición que se instala hasta noviembre en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) para, resumiendo mucho, preguntarse cómo se construyen los cánones de belleza y qué espacio de libertad queda para subvertirlos.

Barcelona 20/05/2026 Cultura Exposición 'El culto de la belleza' en el CCCB. AUTOR: JORDI OTIX

Vitrinas repletas de muñecas Barbie comparten espacio con fotografías y piezas audiovisuales / Jordi Otix

"No hay respuestas, pero sí muchos estímulos y una defensa de la belleza no como un privilegio, sino un derecho. Se intenta superar la definición todo el rato", resume blanca arias, comisaria junto a Júlia Llull de una muestra organizada en colaboración con la Wellcome Collection de Londres. Alimentando el desborde, más de 400 obras de arte, documentos históricos e instalaciones creadas específicamente para la exposición. Un completo y complejo viaje alrededor de la belleza que, de las diminutas Venus prehistóricas a los hermafroditas de Carlos Motta pasando por las fotografías de Montjuïc y La Singla de Colita o los retratos críticos y paródicos de Juno Calypso —mención especial para 'A Girl's Guide to Egg-Freezing' y 'A Dream in Green from The Honeymoon Suite'—, explora el peso aplastante de la moralidad, el estatus social, la edad, el género y el origen étnico en la construcción social de la belleza.

Una idea que cobra especial relevancia en esta época de esclavitud algorítmica, belleza de mentirijilla perpetrada por la IA y cuerpos como recién aspirados y envasados al vacío por obra y gracia del Ozempic. "Dedicar una exposición a la belleza en el contexto actual puede parecer naïf y al mismo tiempo ser un gesto profundamente revolucionario", defiende la directora del CCCB, Judit Carrera.

Oposiciones binarias

Precisamente entre esos dos polos, aunque siempre más escorada hacia la lectura política y la subversión cultural, se mueve una muestra que combate el canon "más allá de las oposiciones binarias de bello y feo, natural y artificial, físico y digital". A un lado, las gitanas de Isidre Nonell, la sultana de Antoni Fabrés Costa y las cabezas de novias árabes de Marià Fortuny. Al otro, el culto extremo a los productos para aclarar la piel, herencia del Japón precolonial que en 2025 alcanzó registros récord: ventas por valor de 10.220 millones de dólares solo en la región Asia-Pacífico.

Barcelona 20/05/2026 Cultura Exposición 'El culto de la belleza' en el CCCB. AUTOR: JORDI OTIX

'Apolo Hile', de Marina Vargas, una de las obras que pueden verse en 'El culto a la belleza' / Jordi Otix

Entre bustos de Nefertiti, figurines de Ismael Smith, tallas medievales, fotografías de Antoni Miralda, collages de Eulàlia Grau, mascarillas de la eterna juventud, vitrinas atiborradas de muñecas Barbie, autorretratos de Esther Ferrer y los restos de carmín de Kate Moss en una servilleta, 'El culto a la belleza' se apropia del lema del surrealismo —"la belleza será convulsa o no será"— para revertir, o por lo menos complementar, una historia cultural de la belleza "tradicionalmente asociada a la virtud y la proporción".

Un buen ejemplo sería 'Makeupbrutalism', instalación en la que la exmaquilladora Eszter Magyar convierte productos de cosmética cotidianos en extraños e inquietantes objetos escultóricos modelados con resina, casi como insectos apresados en ámbar. Otro, 'Trails', colección de dibujos con la que la dominicana Lizette Nin Mojica recrea cómo las mujeres esclavizadas en plantaciones utilizaban las trenzas escultóricas de su cabello para transportar semillas.

Herencia familiar

El recorrido, real y metafórico, arranca a los pies de las esculturas clásicas y desemboca en la 'habitación' de Narcissister, una artista visual estadounidense que ha convertido el sobrepeso de la herencia familiar como transmisora de ideales de belleza en una perturbadora escultura antropomórfica de tres metros realizada con libros, sartenes, vestidos y todo tipo de objetos que pertenecieron a su madre muerta.  

Barcelona 20/05/2026 Cultura Exposición 'El culto de la belleza' en el CCCB. AUTOR: JORDI OTIX

Fotografías de Haley Morris-Cafiero en las que la autora posa disfrazada como sus acosadores de internet / Jordi Otix / EPC

Por el camino, tres ámbitos centrados en la construcción histórica de los cánones, el impacto de la comercialización masiva de los productos cosméticos y las alteraciones de la "silueta convencional" a través del exceso. Piel, cabello y curvas ganan protagonismo mientras los ojos brincan de un estuche de cosméticos con voluminizador de mejillas de 1880 a la recreación de un salón de belleza regentado por mujeres migrantes asiáticas. De esas costillas ortopédicas a años luz de cualquier comodidad a un aguafuerte de David Funk en el que la muerte y el demonio atacan a dos mujeres que se miran en un espejo de mano. De los manuales de simetría a las fotografías-denuncia de Haley Morris-Cafiero, autora que ha documentado el ciberacoso y sus consecuencias en series como 'The Bully Pulpit' y 'Wait Watchers'. "La relación entre norma y subversión está marcada por el conflicto, pero también tiene un potencial transformador", leemos en una de las cartelas.

Al doblar la esquina, una aparición: 'Reflexions of Narcissus', inquietante trono multipantalla con decenas de espejos enfocados hacia una misma silla forrada de terciopelo. Un reflejo de la fragilidad de "cualquier identidad estable" y una implacable crítica al reino de la imagen. "Vernos implica siempre enfrentarnos a aquello que no encaja, aquello que persiste y que deja al descubierto las grietas que sostienen nuestra apariencia", informa con diligencia la artista, la escultora inglesa Lesley Yendell. Solo falta la gélida voz de Nico canturreando aquello de "reflect what you are".

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