FOTOGRAFÍA
La exposición 'Gaza, donde la vida resiste' acerca la realidad de la Franja al público en el Thyssen
Una exposición gratuita realizada con UNRWA España reúne retratos y objetos personales de supervivientes palestinos para contar la guerra desde la intimidad

'Gaza, donde la vida resiste' es la segunda colaboración entre el Thyssen y UNRWA. / CEDIDA

En el hall del Museo Thyssen, ese espacio donde el visitante suele cambiar el paso antes de entrar en las salas, Gaza irrumpe sin levantar la voz. No llega como un parte de guerra ni como una estadística repetida, sino a través de una niña, con zapatos gastados y una pelota. Cosas pequeñas que en otro lugar serían simples pertenencias y aquí se convierten en biografía. Gaza, donde la vida resiste, organizada por el museo junto a UNRWA España, propone mirar despacio aquello que la actualidad suele consumir deprisa. La exposición, de acceso gratuito hasta el 14 de junio, nace de la cámara de un fotógrafo gazatí que trabaja con el equipo local de UNRWA en la Franja. Su nombre no figura por motivos de seguridad. Esa ausencia pesa: recuerda que estas imágenes no han sido tomadas desde la distancia del observador protegido, sino desde un territorio donde fotografiar también implica exponerse. La mirada no es ajena. Está hecha de cercanía, riesgo y memoria.
El recorrido reúne retratos de niños, niñas, hombres y mujeres que han sobrevivido a la ofensiva israelí. Cada rostro aparece acompañado por un objeto personal, como si la imagen necesitara una segunda voz. La pelota de Mu’ayyad no cuenta sólo el juego, sino el deseo de una infancia posible. Los zapatos de Malak llevan inscrito el cansancio de los desplazamientos forzados. La lona bajo la que se refugia Mahmoud habla de precariedad extrema, pero también de esa capacidad de adaptación que aparece cuando todo lo demás se ha quebrado. Ahí está la fuerza de la muestra: en bajar la escala. Frente al vértigo de los titulares y la dureza de los balances, el proyecto se detiene en vidas concretas. Después dos años y medio de ofensiva, 2,1 millones de palestinos y palestinas sobreviven en Gaza en medio de una crisis humanitaria marcada por la falta de recursos básicos y una violencia persistente. Pero el discurso no se queda en la cifra. La atraviesa para devolver rostro, gesto y nombre a quienes tantas veces son percibidos desde lejos como una masa indistinta.

La muestra podrá visitarse en el Thyssen hasta el 14 de junio. / CEDIDA
La colaboración entre el Thyssen y UNRWA continúa una línea iniciada con Gaza a través de sus ojos, presentada en otoño de 2025. Ahora el museo vuelve a dejarse atravesar por la actualidad sin abandonar su lenguaje: imagen, silencio y cercanía. En lugar de monumentalizar el dolor, Gaza, donde la vida resiste lo acerca al terreno de lo cotidiano. Esa elección no suaviza la tragedia, la vuelve más reconocible. Porque una guerra también se mide en lo que ocurre con las cosas mínimas. UNRWA mantiene en la Franja servicios esenciales de salud, educación y asistencia social para cientos de miles de personas. Buena parte de esa labor descansa en 11.000 trabajadores locales, refugiados y refugiadas de Palestina que, en muchos casos, también han sido desplazados. Ese dato resuena en la exposición sin subrayados: quienes cuidan lo hacen desde la intemperie.
Durante la presentación, Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, defendió la necesidad de volver a colocar Gaza en el centro de la conversación pública, en un momento en que la atención internacional se desplaza pese al recrudecimiento de los ataques. También reivindicó la cultura como cauce para la denuncia: no como adorno, sino como una forma de hacer visible lo que el ruido político o informativo termina desgastando. El Thyssen actúa aquí como un lugar de pausa. Guillermo Solana, director del Thyssen, por su parte, destacó el tono íntimo y narrativo de la propuesta. Cada pareja de imágenes funciona como una historia partida en dos: de un lado, el rostro; del otro, el objeto. Entre ambos se abre un espacio de preguntas. Qué se perdió antes de esa fotografía. Qué queda. Qué significa resistir cuando la normalidad se reduce a fragmentos. La exposición no busca respuestas sencillas, pero obliga a detener la mirada allí donde el presente invita a pasar de pantalla.

La exposición reúne 10 supervivientes de la ofensiva israelí / CEDIDA
La muestra forma parte del programa Cultura Viva X Palestina y UNRWA, que entre el 18 y el 23 de mayo reúne en Madrid actividades de música, cine y arte. En el Thyssen, son 21 obras instaladas en el hall central, en pleno Paseo del Prado, las que recuerdan que la cultura no siempre consiste en apartarse del mundo. A veces consiste en entrar en él con más atención. Quien se acerque no encontrará una exposición cómoda. Sino rostros que miran de frente y objetos que se niegan a desaparecer. En esa tensión está su belleza difícil: bajo la devastación siguen existiendo vidas concretas y gestos de cuidado.
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