Entrevista
Enric Batlle, arquitecto: "Me encanta que el establishment de Barcelona se haya apropiado de las Tres Chimeneas de Sant Adrià"
El arquitecto Enric Batlle lidera la rehabilitación del histórico edificio, que recuperará espacios como la Cúpula de Venus y el antiguo frontón
La intervención integrará el pavimento de la Rambla y abrirá nuevos accesos peatonales, conectando el interior con el exterior
Tres proyectos culturales de envergadura aspiran a conseguir que los barceloneses vuelvan a ramblear

Entrevista con Enric Batlle, arquitecto, en su despacho de Esplugues de Llobregat. / MANU MITRU / EPC

Enric Batlle i Durany (Barcelona, 1956) es uno de protagonistas de la actual efervescencia arquitectónica de Barcelona. El despacho que lidera junto a Joan Roig le ha cambiado la cara a la Meridiana, está detrás del que será el primer ecodistrito de la ciudad (la Mercedes), levantará las nuevas sedes de Inditex al lado de las Tres Chimeneas y es uno de los cinco finalistas del disputado concurso para construir el nuevo Liceu Mar. Muy cerca de allí, Batlle pilota las obras del que será el nuevo Teatre Principal, otra pieza más de un renovado puzle cultural para devolverle la Rambla a los barceloneses.
¿Cómo será el nuevo Teatre Principal?
Nos hemos encontrado con un edificio laberíntico, una suma de espacios inconexos, así que nuestra misión es rehabilitar y conectar el Teatro Principal, la Cúpula de Venus, el Teatro Latino y el antiguo frontón, cuatro piezas que necesitan sus espacios intersticiales. El Latino y la cúpula, donde empezó Rubianes y con aspecto de Panteón de Roma, son los que más conservan su aspecto original. El frontón, a priori lo que tendría menos valor, es el sitio del que todo el mundo se enamora al verlo. Servirá para danza, conciertos, presentaciones de arte … es un lugar informal. Creo que la visita al edificio tendrá interés por sí misma, como sucede con La Pedrera.
¿Y los teatros?
El Teatre Principal tendrá unas 800 butacas; en la Cúpula cabrán unas 200 personas, será algo más íntima. El Latino es más pequeñito y no tendrá sillas fijas. Y el frontón Jai-Alai dependerá del tipo de evento, allí se podrá desde jugar al ping-pong a dar una conferencia o un concierto. La idea es que el edificio sea como un museo al aire libre. Y conservaremos objetos que tienen historia, como el letrero de los antiguos Billares Monforte o el de la tienda de mecheros que había dentro, Colibrí, y gráficos de Pilarín Bayés.

Un render del nuevo Teatre Principal. / EPC
Llevaba cerrado casi una década, desde 2017, ¿qué se ha encontrado al entrar?
Cuando fui hace años con el cliente, José María Trénor (fundador y director de Atir Hospitality) nos encontramos con el último vaso de whisky clavado en la barra de lo que había sido el Panam’s. Todos estos lugares tuvieron épocas mejores y peores. La idea es revitalizar el espacio y ponerlo en valor. Arquitectónicamente, se trata de limpiar mucho y crear espacios nuevos: escaleras, ascensores, lavabos, camerinos, espacios intermedios y de restauración. El Espai Ramblas estará en el balcón recuperado. También el Espai Coberta. La antigua vivienda del portero la eliminamos y los tres ventanales y los cuarterones del proyecto original se recuperarán.
¿Cómo encaja con la reforma de la Rambla?
Entramos la Rambla dentro del edificio, usando el mismo pavimento, como si fuera una extensión. El visitante podrá cruzarlo y llegar a la plaza d’Anna Murià que está al otro lado. También se podrá cruzar hasta Arc del Teatre. Ahora mismo estamos trabajando en reforzar la fachada, que tenía algunas patologías, como una grieta, con la idea de que esté lista para finales de2026, cuando se inaugure la nueva Rambla. Es algo que nos ha pedido la ciudad. Aunque dentro seguiremos trabajando durante más tiempo, son 30 meses de obras.

Los andamios en el Teatre Principal de Barcelona, cuya fachada estará lista a finales de 2026. / Pau Gracià / EPC
¿Por qué un frontón en Barcelona?
La pelota vasca era un deporte muy popular, hasta yo jugaba. Tuvo un momento de efervescencia a principios del siglo XX porque era un deporte de apuestas. Y no sé por qué, pero a la gente le gustaba apostar. Hay otro muy cerca delante de Elisava que sigue en activo. Se reconstruyó para los Juegos Olímpicos del 92 porque aunque no es un deporte olímpico, Barcelona lo eligió como deporte de exhibición por la tradición de la ciudad. También conservaremos el marcador de apuestas.
¿Cambiará mucho la zona?
Con otros proyectos como La Foneria o el Liceu Mar, la idea es generar algo positivo para la ciudad. Al final la Rambla no deja de ser la Rambla. Las ciudades a veces empeoran y algunos detalles, por pequeños que sean, hacen que la veas mejor. No sé si con esto conseguiremos sacar los souvenirs de ahora que tan poco nos gustan, pero seguramente la suma de cosas algo hará. A lo mejor sí vendrá algún turista a Barcelona a ver un musical, igual que yo he ido a Londres a ver más de uno.
¿Cómo afrontan el concurso del Liceu Mar?
Es un proyecto que vimos interesante, nos atraía. Los concursos son complicados, implican mucho trabajo. A veces hemos tenido la suerte de ganar, pero no sabes todos los que hemos perdido. Con Snohetta, el despacho noruego con el que nos hemos aliado, nos conocemos. Y tienen una intervención, la Ópera de Oslo, que encaja con nuestro modo de entender la integración en el espacio público porque al final la ópera es una plaza, y nosotros aquí hacemos plazas. Y también al lado del mar. Hemos apostado fuerte.

Entrevista con Enric Batlle, arquitecto, en su despacho de Esplugues de Llobregat. / MANU MITRU / EPC
¿Cómo ve la zona?
Creo que los barceloneses fuimos conquistando espacios, primero el Moll de la Fusta. Después, yo recuerdo ir con mis hijos al IMAX muchos sábados. Pero después el Maremagnum tuvo una época bastante peor. ¿Por qué se mantienen unas zonas y otras decaen? Esa es la gran cuestión.
¿Qué le parece este momento de intensidad arquitectónica?
No es un tema que quiera situar estrictamente en el terreno político, pero sí que es verdad que hay equipos, personas, para las que el desarrollo de la ciudad es un activo mejor que para otros. Esto no quiere decir que no siga existiendo el problema de la vivienda. Pero que te preocupes de la cultura no quiere decir que te olvides de la vivienda. Las ciudades se han de ir reinventando, no se pueden abandonar. Celebro que haya un resurgimiento en Barcelona tras unos años en los que se veían las cosas con cierto pesimismo. Creíamos que todo se hundía, luego vino el Covid… pero Barcelona sigue teniendo un atractivo bestial. Lo percibimos porque los promotores internacionales están aquí. Supongo que nos ven seguros.

Imagen simulada del Open Forum en las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs, actividad del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA / Anfibio
¿A qué se refiere con reinventarse?
Barcelona es como Manhattan, es una isla y no puede crecer. Pero allí siempre están haciendo cosas. Las ciudades han de preguntarse desde dónde pueden crecer. La ciudad densa es mejor que la ciudad no densa, porque hay millones de calles que mantener, menos seguras, que necesitan más transporte y servicios. La ciudad amable puede ser densa. Nosotros estamos haciendo dos ecobarrios, la Mercedes en el Bon Pastor y el Roca City entre Gavà y Viladecans, en antiguos tejidos industriales, como el 22@. Lo que ocurre es que si le preguntas a cualquiera, la inmensa mayoría te dirá que no está de acuerdo con que se hagan más pisos en su barrio. Aunque el mismo ciudadano esté de acuerdo con que Barcelona necesita 200.000 viviendas más. Es el ‘not in my backyard’. Pero algo tendremos que hacer porque en Collserola no vamos a construir. Y sobre el mar, aunque podríamos como hacen en Dubai, tampoco.
¿Qué le ha parecido la transformación de las Tres Chimeneas desde la Manifesta?
Me encanta que estén en Sant Adrià y que el establishment de Barcelona se las haya apropiado. El Congreso Mundial de la Arquitectura va a celebrarse allí. Lo normal es que las Tres Chimeneas se hubiesen derribado, y al final una construcción que no estaba catalogada le disputa a la Sagrada Familia el ser el lugar más identitario de la ciudad. Allí vamos a hacer la implantación de las oficinas centrales de Massimo Dutti, Bershka, Oysho y Lefties y la urbanización de un barrio residencial importante. Se acelerará la renovación de la zona. Al final, cuando el ayuntamiento tira... Aunque sospecho que llegará antes Inditex que el Media City. Son más rápidos.
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