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Festival de Cannes

Sorogoyen, Bardem y Luengo se hacen querer en Cannes

El productor Nacho Lavilla, el director Rodrigo Sorogoyen, Victoria Luengo, Javier Bardem, Marina Fois, Isabel Peña y Raúl Arévalo asisten al estreno de 'El ser querido' durante la 79.ª edición del Festival de Cine de Cannes, en Cannes, Francia, el 16 de mayo de 2026

El productor Nacho Lavilla, el director Rodrigo Sorogoyen, Victoria Luengo, Javier Bardem, Marina Fois, Isabel Peña y Raúl Arévalo asisten al estreno de 'El ser querido' durante la 79.ª edición del Festival de Cine de Cannes, en Cannes, Francia, el 16 de mayo de 2026 / TERESA SUAREZ / EFE

Nando Salvà

Nando Salvà

Cannes (enviado especial)
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Las malas ideas a veces son muy buenas; todo lo que requieren para lograr esa paradoja es ser convertidas en premisa argumental. Los personajes que toman decisiones equivocadas, dicho de otro modo, pueden dar origen a grandes películas, y eso es algo que deja claro ‘El ser querido’, que no solo es el primer largometraje de Rodrigo Sorogoyen que compite por la Palma de Oro sino también uno de los dos que Victoria Luengo presenta este año a competición en Cannes -’Amarga navidad’, de Pedro Almodóvar, es el otro- y el regreso de Javier Bardem a un festival que a estas alturas es como casa y en el que ya ganó un premio interpretativo, gracias a ‘Biutiful’ (2010).

El ser querido al que alude con cierta ironía el título de la primera película española que se presenta de las tres que concursan aquí este año -por mucho que se repita, el dato sigue sorprendiendo- en realidad son dos: un padre y una hija. Esteban es un cineasta con dos Oscars en su haber que regresa a España desde Estados Unidos para rodar aquí y también para recuperar el contacto con Emilia, a la que abandonó décadas atrás. De hecho, nada más reencontrarse le ofrece un papel coprotagonista en su nueva ficción, a pesar de que se trata de una gran producción y ella es una actriz desconocida y probablemente mediocre. Él arrastra un pasado lleno de adicciones y comportamientos violentos. Su propuesta, dice, es un intento de ayudarla. Y durante el rodaje de esa película ficticia, un drama histórico sobre españoles en el Sahara -el colonialismo como reflejo del patriarcado-, la suma de discrepancias, presunciones, suspicacias y resentimientos va poniendo a prueba. Otra cosa buena de las malas ideas es que no suelen defraudar: casi siempre están abocadas a pequeños o grandes fracasos.

El director de cine español Rodrigo Sorogoyen, la actriz española Victoria Luengo, el actor español Javier Bardem y la guionista española Isabel Peña llegan a la proyección de la película 'El ser querido' en la 79.ª edición del Festival de Cine de Cannes, en Cannes, en el sur de Francia, el 16 de mayo de 2026

El director de cine español Rodrigo Sorogoyen, la actriz española Victoria Luengo, el actor español Javier Bardem y la guionista española Isabel Peña llegan a la proyección de la película 'El ser querido' en la 79.ª edición del Festival de Cine de Cannes, en Cannes, en el sur de Francia, el 16 de mayo de 2026 / THIBAUD MORITZ / AFP

La piedra angular del conflicto entre los dos es el relato: él tiene un relato de lo que pasó entre ambos, y ella tiene otro relato, muy distinto”, explica Sorogoyen. De nuevo coguionista del director, Isabel Peña añade: “Nos pareció interesante que fueran dos personas dedicadas a contar historias y en concreto a hacer una película, porque en su rodaje podrían crearse dinámicas de poder similares a las que pueden tener un padre y una hija”. Ambos convierten la relación entre sus dos protagonistas en una sucesión cada vez más angustiante de situaciones incómodas, intercambios llenos de carga pasivo-agresiva y reproches en forma de silencios o miradas de las que matan. Y, entretanto, el director se las arregla para dotar ‘El ser querido’ de una carga de tensión dramática similar a la que insufló a sus thrillers ‘El reino’ (2018) y ‘As Bestas’ (2022), para lo que cuenta con la ayuda de dos actores, Bardem y Luengo, y sendas interpretaciones soberbias.

En el encuentro con la prensa que ha mantenido hoy, el actor ha aludido a las declaraciones que hizo hace días el guionista Paul Laverty, miembro del jurado del certamen, lo mencionaba entre otros nombres para hablar de los actores a los que Hollywood ha anotado en listas negras por su postura frente al genocidio en Gaza. “Todo lo contrario, me están llamando aún más”, ha aformado Bardem. “Por supuesto, decir lo que opinas entraña riesgos, pero yo prefiero tomarlos. Quienes no los toman pudiendo hacerlo me parecen unos cobardes”. Lo que está pasando en Gaza, ha concluido, “es un acto de inhumanidad, de mezquindad y de hipocresía institucional, política y económica”.

Cara y cruz

Las relaciones intrafamiliares también son abordadas en las otras dos películas aspirantes a la Palma de Oro presentadas hoy, sin duda con mucha más brillantez en ‘Paper Tiger’, la nuevo película del estadounidense James Gray. Protagonizada por Miles Teller, Adam Driver y Scarlett Johansson, cuenta la historia de un hombre decente que expone a un gran peligro tanto a su esposa y sus hijos como a sí mismo cuando el negocio que le propone su hermano, un expolicía corrupto, los enfrenta con unos mafiosos rusos.

Como esa sinopsis permite adivinar, ‘Paper Tiger’ está emparentada con la trilogía de intrigas criminales que Gray dirigió al principio de su carrera, ‘Cuestión de sangre’ (1994), ‘La otra cara del crimen’ (2000) y ‘La noche es nuestra’ (2007). Como ellas, se aparta de los códigos habituales del género para construir un universo profundamente trágico, en el que habitan hombres marcados por lealtades consanguíneas y deudas imposibles de saldar, y que descubren demasiado tarde que la familia puede ser al mismo tiempo refugio y condena. Es una película profundamente triste y muy hermosa, que en cualquier caso corre el riesgo de ser ignorada por el jurado -lo mismo les pasó a las cuatro películas anteriores de Gray que compitieron en Cannes- a causa de su corte clásico y su vocación comercial. Sería una pena.

‘Sheep in a Box’, por su parte, es el octavo largometraje que Hirokazu Koreeda presenta a concurso en el festival -el director japonés ya tiene la Palma de Oro gracias a ‘Un asunto de familia’ (2018)-, y observa a un matrimonio que acoge en su hogar a un humanoide para que reemplace a su hijo fallecido dos años atrás. A través de ellos, intenta hablar de los mecanismos del duelo, del futuro de nuestra coexistencia con las máquinas inteligentes, del refugio que proporciona la naturaleza y, como de costumbre en su cine, de relaciones paternofiliales no convencionales. Sin embargo, todos sus intentos de reflexión se ven saboteados por su empeño en acumular subtramas a medio trazar y su exceso de sentimentalismo.

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