Discos de la semana
Maria del Mar Bonet, la voz mágica de la 'cançó', brinda una fiesta para los sentidos en 'L’aigua no cansa'
La cantautora expande sus poderes en un álbum con el que abre una nueva etapa, con peso para las composiciones propias y un renovado elenco de colaboradores, reforzando su enraizamiento mallorquín y mediterráneo
Los nuevos elepés de The Lemon Twigs y Lykke Li, también reseñados

Maria del Mar Bonet, en la presentación de 'L'aigua no cansa' en el Espai Mallorca de Barcelona / Kike Rincón / Europa Press
'L'aigua no cansa'
Maria del Mar Bonet
Discmedi-Blau
Canción
★★★★
Hay en Maria del Mar Bonet una fuerza interior que a estas alturas ya hace de ella un caso único en la escena surgida de la 'nova cançó', y ahí, el nuevo álbum, 'L’aigua no cansa', representa un punto de inflexión en su trayectoria moderna. Es un disco en el que estrena acompañantes (un grupo de músicos asentado en Mallorca, donde ella volvió a instalarse en 2013 tras vivir largamente en Barcelona) y que contiene la mayor presencia de composición propia desde álbumes de los años 80 como 'Anells d’aigua' o 'Gavines i dragons'.
Se percibe aquí el entendimiento con estos instrumentistas, a los que ella permite soltarse e improvisar, creando dinámicas vivaces sobre las que su voz vuela libre y poderosa, envuelta en un aura encantada, se diría que tocada por esas tonalidades doradas del muy cuidado diseño del disco físico (vinilo y CD). Es así desde la primera canción, 'Blaus i blaus', con sus estrofas de amor, anhelo y reencuentro, y su cadencia sensual, con el agua como presencia flotante. El título del álbum alude a lo que decía el folclorista Rafael Ginard sobre la música popular y la poesía, que, como el agua, no cansan, y el cancionero tiene algo de fiesta de los sentidos, aunque dé pie a ciertas materias ingratas: la tragedia de la riada valenciana y las agresiones a las mujeres en la intempestiva 'S’aigo no'.
Cuerdas y maderas
La naturaleza baña las canciones, haciéndose valer por sí misma y deslizando mensajes metafóricos, como en la remarcable 'L’arbre campaner', espejo de peripecias emocionales, sobre una alfombra vibrante de cuerdas, con el laúd de Toni Pastor, la guitarra de Marc Grasas y el violín de Benjamí Salom. Manda el roce de la madera, con expresiones ricas y corales, percusiones aromáticas y texturas que pueden hacer recordar las de aquel trío que arropó a la cantante en los 90 y principios de los 2000, con Javier Mas, Feliu Gasull y Dimitri Psonis.
Es una Maria del Mar Bonet enraizada en Mallorca, que canta a Blai Bonet, con música de Antoni Parera Fons, en la radiante 'Blaus i sol de roses blanques', que absorbe perfumes de oriente y desliza la mirada a Italia. Ahí están los aires de tarantela de 'Cançó dels disbarats', de un surrealismo con mofa, y la adaptación, en 'Nit', de los versos del griego Alcman por parte de Mauro Pagani (el que fuera miembro de Premiata Forneria Marconi y cómplice de Fabrizio de André).
Cada álbum suyo atraviesa distintos paisajes y modos anímicos, y también este, que concluye con la sentida 'Lluna de pau', a solas con el piano del cubano José María Vitier. Clímax esperanzado de una Maria del Mar Bonet que, apuntando ya a su 60º aniversario de andanzas escénicas, es la gran voz en activo salida de Els Setze Jutges. Vislumbrando siempre nuevos horizontes, sin acomodarse en lo ya hecho, con serenidad, constancia y magia. JORDI BIANCIOTTO
Otros discos de la semana
'Look for your mind!'
The Lemon Twigs
Captured Tracks
Pop 'vintage'
★★★★
El sexto elepé de los Lemon Twigs tal vez no supera los logros de sus dos majestuosos discos anteriores, pero lo que ofrece basta para certificar que los hermanos D’Addario siguen siendo los mejores en lo suyo. Y lo suyo es construir canciones memorables reciclando materiales extraídos del pop soleado de los 60 (los Beach Boys y los Beatles siempre a mano) y del powerpop vitamínico de los 70, todo servido entre gloriosas armonías vocales y arreglos brillantes. Un nuevo triunfo. Rafael Tapounet
'The afterparty'
Lykke Li
Neon Gold
Pop experimental
★★★★
La cantante-compositora sueca dice haber dejado atrás su era romántica y proyectado una zozobra existencial en el que podría ser su último disco. Ofrece su pop abierto a la aventura con un plus de accesibilidad, fundiendo exuberancia (la orquestal 'Lucky again') con aspereza 'lo-fi', entre esbeltas líneas melódicas y detalles punzantes en materia de percusiones, flautas, Hammond. Álbum breve (24 minutos), con nueve canciones que estiran la fiesta al borde del precipicio. J. B.
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