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Arte y arqueología

El Museu Egipci se regala un nuevo corazón y un espectacular sarcófago completo

El empresario y arqueólogo Jordi Clos presenta las últimas adquisiciones de su colección, entre las que destacan un sarcófago completo y una pintura parietal con la escena de un banquete funerario

El Museu Egipci, que mostrará "cosas maravillosas" en septiembre, afianza su éxito en el público joven

Vista del sarcófago de Padiefty, una de las nuevas adquisiciones del Museu Egipci

Vista del sarcófago de Padiefty, una de las nuevas adquisiciones del Museu Egipci / EPC

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David Morán

David Morán

Barcelona
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No es la pieza más espectacular ni la más vistosa, espacio que se disputan un fenomenal sarcófago antropoide ilustrado con la escena de una momificación y una pintura parietal con la escena de un banquete funerario, pero sí una de las más valiosas, por lo menos a nivel sentimental. "¡Mirad esta maravilla!", susurra el coleccionista, arqueólogo y empresario Jordi Clos mientras sostiene un gran escarabajo de corazón tallado en esteatita hace casi 3.000 años. 

El amuleto, elemento fundamental en el proceso de momificación al sustituir al corazón real y proteger al difunto en su periplo de ultratumba, es una de las nuevas adquisiciones que Clos acaba de sumar a la colección que custodia y exhibe en el Museu Egipci de Barcelona y también la guinda que corona su particular 'ochomil' egiptológico: el descubrimiento, en 1992, de una tumba inviolada en el yacimiento arqueológico de Oxirrinco. 

"Fue muy emocionante, porque apareció el sarcófago, buscamos la sustitución del corazón y descubrimos que aquella momia era una de las pocas de todo Egipto que no tenía", evoca Clos. "Años después, hemos podido conseguir un corazón maravilloso", celebra el coleccionista durante la presentación en 'petit comité' de lo más nuevo del museo, un conjunto de obras que amplía y refuerza los apartados dedicados a la iconografía religiosa, las prácticas funerarias y la protección mágica en el antiguo Egipto.

Jordi Clos muestra el escarabajo de corazón que acaba de ingresar su colección

Jordi Clos muestra el escarabajo de corazón que acaba de ingresar su colección / EPC

Hatmehyt y la cola de pescado

Junto al escarabajo de corazón de gran formato -y peso más que notable- otras piezas de especial valor son un relieve parietal del periodo Ptolemaico (305-30 a.C.) procedente de un templo que muestra la imagen parcial de tres diosas y un fragmento de pintura parietal de la Dinastía XVIII (1550-1307 a.C.) en el que aparecen dos mujeres sentadas. La primera, subraya Clos, es "la obra maestra". "Es piedra caliza pulida. Cuando la compramos no teníamos claro cuál era la divinidad del medio, pero gracias a la cola de pez que tiene en la cabeza la identificamos como Hatmehyt", detalla el empresario.

La segunda, igual que el corazón de esteatita, también tiene su propia relevancia emocional. Y es que, más allá de "la finura de las mujeres, la sensibilidad con la que huelen el perfume o su vestimenta", la pintura viene a cubrir el vacío que dejó una pieza muy similar que el museo barcelonés exhibió durante años. "El Gobierno de Egipto nos la pidió y se la devolvimos para que la expusieran en el Museo de El Cairo. Nosotros nos quedamos un poco huérfanos, así que esta era de las que no se nos podía escapar", relata Clos.

Detalle de la pintura parietal con una escena de banquete funerario

Detalle de la pintura parietal con una escena de banquete funerario / EPC

Las dos obras, integradas ya en la muestra permanente del centro, pertenecían al Museo de Arte Clásico de Mougins, centro francés que vendió sus colecciones clásicas -mención especial para una imponente sección de cascos etruscos, griegos y romanos- para renacer como FAMM: Femmes Artistes du Musée de Mougins. Otra colección, la del insigne egiptólogo y profesor universitario Jean Yoyotte, ha permitido ampliar el surtido de amuletos funerarios de la Baja Época con piezas extraordinarias como un diminuto escarebeo de fayenza rematado por la cabeza de un toro; dos escarabajos-placa que se cosían a las vendas de los difuntos; y dos conjuntos formados por sendos escarabajos alados de fayenza y otros tantos juegos completos de los cuatro hijos de Horus, divinidades encargadas de custodiar las vísceras de los difuntos. "Hasta ahora no habíamos conseguido nunca los cuatro hijos de un mismo entierro", asegura Luis Manuel Gonzálvez, conservador del museo.

De gran importancia es también el sarcófago completo, con su base y su tapa, de Padietfy. Se trata de una pieza de piedra caliza de época ptolemaica que, destaca Clos, "tiene toda la información y el texto del propio difunto". Entre la iconografía que decora la sepultura destaca una imagen de la diosa Nut con las alas extendidas y una representación del alma en forma de pájaro con cabeza humana. "Cuando se desató la egiptomanía, lo fácil era vender la parte bonita, que era la tapa, pero a nivel museístico lo importante es tener el sarcófago completo", subraya el mecenas a la hora poner en valor una última adquisición que en breve será penúltima: pese de un mercado cada vez más disputado y encarecido por la entrada de capital de Emiratos Árabes Unidos, la colección del Museu Egipci, que suma ya más de 1.350 piezas, sigue creciendo y promete nuevas (y grandes) alegrías a la vuelta de la esquina. "El lunes pasado pudimos hacer unas compras espectaculares que ya os presentaremos cuando lleguen", avanza Clos.

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