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Muestra de músicas avanzadas y arte digital

El Sónar ambiciona un récord de público, 160.000 personas, con jornadas de hasta 14 horas de música ininterrumpidas en Fira Gran Via

El festival encara, del 18 al 20 de junio, su primera edición realizada íntegramente en el recinto ferial de L’Hospitalet con un rediseño de los escenarios, un ‘ticket’ único para la parcela diurna y la nocturna, y más de 100 actuaciones, con reclamos como The Prodigy, Skepta, Charlotte de Witte, Cabaret Voltaire o Kelis

Jóvenes bailando en el Sonar de día de este año.

Jóvenes bailando en el Sonar de día de este año. / JORDI OTIX

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Jordi Bianciotto

Jordi Bianciotto

Barcelona
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El Sónar afronta una 33ª edición con novedades determinantes, puesto que por primera vez se desplegará en un único recinto, el de Fira Gran Via, en L’Hospitalet, tanto en su franja diurna como en la nocturna. Una continuidad que representará hasta diez horas ininterrumpidas de actuaciones (el jueves 18 de junio) y catorce (el viernes 19 y el sábado 20), con un ‘ticket’ único que permitirá salir y volver a entrar, así como una configuración renovada de los escenarios. Todo ello, manejando un cartel artístico con más de 100 actuaciones, entre ellas las de ganchos como The Prodigy, Skepta, Charlotte de Witte, Cabaret Voltaire o Kelis.

Hay ambición por superar las cifras de público: François Jozic, su nuevo director, habló este jueves, en la presentación del festival (en la Antiga Fàbrica Estrella Damm), de alcanzar las 160.000 personas, lo cual constituiría un récord. El año pasado, el Sónar fijó la asistencia global en 161.000, si bien el cálculo cambia ahora dado que, antes, tarde y noche conformaban ‘tickets’ distintos y ahora es el mismo.

Hasta la madrugada

Este Sónar presentará, el jueves, cuatro escenarios (dos cubiertos y otros dos al aire libre), que el viernes y sábado se elevarán a seis (tres bajo techo y tres ‘outdoor’). Será un festival “repensado, rediseñado y renovado, pero también fiel a su ADN”, en palabras de Jozic. El festival anunció otras novedades, como las áreas de descanso, la eliminación del pago con pulsera ‘cashless’ y la disposición de fuentes de agua potable gratuita en todo el recinto, así como la posibilidad de entrar en el recinto con comida. El festival abrirá los tres días a las 17.00 y cerrará a las 3.00, el jueves, y a las 7.00, el viernes y el sábado.

La ubicación en un mismo recinto plantea cambios en el comportamiento del asistente, que en el camino de la tarde a la noche podrá hacer una pausa para “ir a casa, cenar o cambiarse”, sin que volver represente tener que comprar otra entrada, o bien quedarse allí todo el tiempo y enlazar la oferta diurna y la nocturna. Ahí, el festival ofrecerá “una transición orgánica” en la textura de las actuaciones, encarándose paulatinamente hacia la noche con “diferentes narrativas de las que cada asistente elegirá la que desee para montarse su viaje”, apuntó Christian Soares, responsable de programación.

En paralelo al cartel de Fira Gran Via, se desplegará el tradicional Sónar +D, ahora desplazado al edificio de la Llotja de Mar, en una muestra de “compromiso con el tejido cultural, tecnológico y creativo de Barcelona”, destacó Miquel Trullols, a cargo de comunicación del festival. En su 14ª edición, el +D ofrecerá dos jornadas de conferencias y ‘workshops’, con 95 actividades y más de 200 participantes de 20 países, e incluirá una instalación de gran formato que se ubicará en Fira Gran Via, como “bienvenida” a la muestra. Para la directora de esta parcela, Andrea Faroppa, el +D responde a la idea de que “la tecnología no es un lujo, algo que está en Silicon Valley, sino cultura, y nos permite avanzar como sociedad”.

Pantallas retráctiles

El escenario SonarVillage, la clásica ágora de las tardes, se situará ahora como “el corazón del festival” durante toda la jornada, “con una programación muy variada y su característico césped”, indicó Trullols. También heredados de la parcela diurna, el SonarPark reaparecerá “más grande y con estética futurista, para audiencias jóvenes del festival y propuestas arriesgadas”, y el SonarHall “mutará” con un menú de “sonidos experimentales”. Por su parte, el SonarCar acogerá el “proyecto más ambicioso que haya tenido nunca el Sónar”, con “el escenario en el centro de la pista, rodeado de público”. El SonarLab seguirá siendo el “pequeño club ‘underground’” y un “puente entre generaciones”, y el SonarClub se presenta como “la joya de la corona”, con “dos grandes pantallas retráctiles en los conciertos que se unirán cuando actúe un ‘dj’”.

En estos seis escenarios se sucederán reclamos como el catatónico grupo techno, carne de ‘rave’, The Prodigy, en su debut en el Sónar (en el 30º aniversario de su referencial canción ‘Firestarter’), el rapero y productor británico Skepta, el r’n’b de la neoyorkina Kelis, el techno a la berlinesa de Modeselektor, la institución de la música industrial Cabaret Voltaire (en su 50º aniversario) y los ‘djs’ belgas Charlotte de Witte y Amelie Lens. También propuestas como el ‘clubbing’ de Kettama, el rapero y productor Boys Noize y la fusión de la pionera del electroclash Kittin con el dúo electrónico FJAAK. La escena autóctona no aporta nombres con perfil de cabezas de cartel, pero sí figuras en desarrollo como el tándem barcelonés Ani in the Hall, la donostiarra Zuri o el dúo sevillano Ático Corp.

François Jozic dijo sentirse “heredero de una ambición, la de hacer de Barcelona la capital mundial de la cultura digital”, y ahí se sitúan las capas añadidas de contenido que se encuadran en la SonarWeek, con la parcela ‘off’, en el Poble Espanyol, y otras actividades de las que quedan detalles por revelar: el regreso del SónarKids (en el Fòrum) y una colaboración con la sala Moog de la mano de Ángel Molina. Preguntado por un posible rebrote del llamamiento al boicot por sus vínculos con KKR, Jozic indicó que el año pasado aquellas acciones cogieron al festival “por sorpresa” y que ahora “estamos en una situación muy diferente”.

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