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Concierto privado

Olivia Rodrigo, un talento despampanante para anotar el primer gol del Clásico en el Grec, "el escenario más bonito"

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Ignasi Fortuny

Ignasi Fortuny

Barcelona
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Al inicio del documental que Netflix grabó en Los Ángeles durante los conciertos finales de la etapa americana de la gira del que todavía es el último disco de Olivia Rodrigo, ‘Guts’ (publicará ‘you seem pretty sad for a girl so in love’ el próximo 12 de junio), hay una escena que bien podría trasladarse al baile de fin de curso de un instituto yanqui cualquiera. Ahí, la cantante y actriz de 23 años comparte unos gritos de desahogo con sus compañeros de la banda antes de salir al escenario con aroma de despedida. “¡Es el último bolo! ¡Os quiero un montonazo! ¡Os echaré de menos!”, exclama con entusiasmo juvenil, como oteando un largo verano sin ver a los colegas de clase. Era agosto de 2024, su ‘Guts’ aún tenía que dar algunos coletazos llenado grandes arenas por el mundo.

Poco menos de dos años después el fenómeno de esta todavía postadolescente, con legiones de fans en pleno estirón por todo el mundo, llena cuatro veces el Palau Sant Jordi (1, 2, 5 y 6 de mayo de 2027 con el ‘The Unraveled Tour') y protagoniza, a su manera, un Barça-Madrid que decide una Liga. Sobre todo, las horas previas al partido gracias a un concierto privado celebrado esta noche en el Teatre Grec fruto del acuerdo entre Spotify y el club azulgrana. El logo con sus iniciales, una O y una R que juntas crean una alegre mariposa, lucirá el domingo en el centro de la camiseta como ya hicieron las marcas de iconos mundiales como Drake, Rosalía, Rolling Stones, Karol G, Coldplay, Travis Scott y Ed Sheeran. De todos ellos, la más joven es Rosalía, que es 10 años mayor que Olivia Rodrigo, apellido que denota la ascendencia filipina de la precoz californiana.

Un jugada de gol del equipo del ídolo juvenil Lamine Yamal para conectar con la chavalería, a la vista de los mil superfans-superjóvenes (el 1% que más escucha a Rodrigo en Barcelona a través de Spotify podía entrar por orden de llegada y ansiedad) que animaron, con otros tantos invitados (circularon por ahí Kika Nazareth y Carles Puyol, entre otros), la noche en el Grec. “Es el escenario más bonito que he visto en mi vida”, dijo la californiana tras un protocolario “Barcelona, ¿cómo están?”.

Empezó Olivia Rodrigo, artista nacida gracias la mezcla del hechizo de siempre llamado Disney y la pócima incontrolable de ahora con el nombre de TikTok, con ‘bad idea right?’ y rápido se reconoció el griterio efervescente juvenil, con sus pasiones extenuantes y el desamor sofocante. Fregó la hora de pop-rock, con cinco músicos acompañándola, el tiempo preciso para no dejar nada fuera del menú: lucieron ‘vampire’; el muy seguido primer single de su nuevo trabajo, ‘drop dead’; se puso juguetona con el público en ‘deja vu’; y puso al público a 200 con ‘drivers license’. Al final, brindis con la enrabietada ‘good 4 u’, ya que algo de apretón de manos tenía este concierto de un talento despampanante con apariencia de estudiante que, como Lamine Yamal, insinúa lo inimaginable. El Barça ya va por delante.

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