Vehículo personal
Renaldo & Clara vuelve con ‘L’encant’ y lamenta que "hoy se valore más la imagen que las canciones, cuando son lo esencial"
Clara Viñals publica un álbum de canciones pop inquietas y sutilmente exploradoras, equilibrando la electrónica y los sonidos orgánicos, que presentará en Barcelona en sendos festivales, el Primavera Sound y el Empremtes

Clara Viñals (Renaldo & Clara), el pasado 21 de abril en Barcelona. / MANU MITRU

Si con sus dos álbumes anteriores, ‘L’amor fa calor’ (2020) y ‘La boca aigua’ (2023), podíamos pensar que Renaldo & Clara avanzaba hacia un pop definitivamente extrovertido e incluso bailable, ahora ‘L’encant’ viene a matizar esa impresión. Brilla el ADN de Clara Viñals como cancionista sugerente e inquieta, en un diálogo entre la expansión y la sutileza, la electrónica y el tacto acústico, y con un tratamiento del ritmo alejado de los trazos comunes.
Es un disco que la cantante y compositora de Lleida presenta sin rodeos como “no continuista”, en el que es muy perceptible el lenguaje pop muy elaborado, con melodías de aspecto sencillo que calan, a veces con un halo de melancolía y otras con un espíritu juguetón perceptible entre líneas. En los últimos discos le apetecía “explorar el ritmo y que sonase grande”, y esta vez no lo veía como un ingrediente “tan protagonista”. Hace coincidir “baterías sintéticas e instrumentos acústicos”, de manera que “lo más orgánico estuviera tratado de manera fría y, al revés, los ‘samples’ se trataran de un modo orgánico”. Hay violoncelo, flauta y travesera, a veces a través del teclado ‘midi’. “Yo soy muy limitada con los teclados, soy guitarrista, y puedes programar cosas que no sabes tocar”.
Llevar la contraria
Algunas canciones no tienen batería o está reducida al mínimo, como ‘Tan brillant’, “muy minimalista” (y que concluye con un guiño a la bossa nova), así como piezas con “ritmos muy desdibujados”, caso de ‘Repartit’ o ‘Loteria’, donde se ha propuesto “experimentar con el ritmo y deconstruirlo”. En paralelo, piezas pop más canónicas, como ‘Quines coses de mi’ o ‘Amb tu podria estar’. “Son como dos vertientes distintas del álbum”, observa. Las cadencias latinas que se insinuaron en ‘La boca aigua’ quedan muy diluidas. “Me gusta llevar un poco la contraria. Si se lleva mucho lo ‘urban’, me siento más cómoda yendo por otro camino y explorando”.

Clara Viñals (Renaldo & Clara), el pasado 21 de abril en Barcelona. / MANU MITRU
Luego están las letras y su muy singular modo de cantarlas y decirlas, jugando con la sensualidad, incluyendo algún que otro gesto burlón y vacilando al interlocutor de sus historias, en las que huye de la metáfora. “Hacer canciones es un trabajo solitario que te permite decir lo que quieras. Yo ahí me sincero de una manera extrema y me sirve para utilizar la ironía y desfogarme”, explica. En ‘M’hauria agradat’, por ejemplo, hace autocrítica. “Ahí digo que me habría gustado hacer mejor las cosas, porque la he liado, pero que ya está, así han ido las cosas”, cuenta. “Me gusta también tirarme piedras sobre el tejado”.
El conjunto del álbum tiene que ver con “sentimientos muy mentales” y habla “del deseo, de lo que te pasa por la cabeza, más de lo que está pasando”. En ‘Gener’, su nuevo sencillo, apunta a “lo que hoy en día llaman FOMO”, pero no en un sentido necesariamente físico. “Se refiere a sentir celos de lo que habrá vivido una persona cuando no ha estado contigo y de lo que te gustaría saber qué hay dentro de su cabeza”.

Clara Viñals, líder de Renaldo & Clara, el pasado 21 de abril en Barcelona. / MANU MITRU
En una realidad paralela
Viñals tiene un hijo de cinco meses, Tomàs, pero cree que la maternidad no se filtra en las canciones, aunque grabó el disco estando embarazada. “Sí que influirá en el tiempo que tenga a partir de ahora para hacer canciones. Tengo un poco asumido que durante una temporada no podré dedicarme mucho”, medita. No será fácil, sospecha, encajar en su agenda familiar los compromisos que le aguardan, conciertos, entre otros, en el Primavera Sound (4 de junio) y en Empremtes (sala Apolo, 28 de noviembre). Tampoco se cuela en los temas su condición de profesora de historia en un instituto. “Aprovecho la música para estar en un mundo paralelo, muy personal, una burbujita en la que puedo ser yo al 100%”.
Desde la aparición de su epé homónimo, en 2009, la escena y el gusto popular han experimentado cambios que ella observa con distancia. “Siempre me he sentido un poco ‘outsider’”, confiesa. “Ahora, veo mucha ambición en los artistas, ya desde los inicios, y se trabaja mucho la imagen, los videos y cómo llegar a la gente, comparado con la época en que yo empezaba. Por desgracia, se da más importancia a eso que a las canciones, cuando son lo esencial. Pero no quiero criticarlo, porque cada uno es fruto de su tiempo”, observa Clara Viñals. Por todo ello, y viendo el panorama, se confiesa "muy purista de la música".
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