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En L'Hospitalet

La sala de conciertos El Pumarejo reabre tras siete meses de "mucho trabajo y mucho estrés"

El espacio autogestionado ha presentado la documentación que certifica que ha llevado a cabo todas las obras reclamadas por el consistorio y vuelve a operar con una comunicación previa de actividad

Concierto de Ancient Pleasure en El Pumarejo

Concierto de Ancient Pleasure en El Pumarejo / Alex Wellburn / El Pumarejo

Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Barcelona
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El centro cultural autogestionado El Pumarejo reabrió casi de tapadillo el jueves pasado tras siete meses cerrado por orden del Ayuntamiento de L'Hospitalet a causa de "deficiencias graves en la seguridad de las personas", según explicó el consistorio. El Pumarejo reabrió casi de tapadillo por "temor a echar las campanas al vuelo" y recibir en los días siguientes un nuevo revés municipal, explica la entidad. Fue el martes cuando El Pumarejo emitió un comunicado en el que informa de la reapertura, agradece a su comunidad el apoyo recibido y anuncia una velada con músicos relacionados con la casa el próximo sábado.

El Pumarejo, informan fuentes municipales, ha entregado "la documentación que certifica que el espacio ha llevado a cabo todas las medidas" que se le reclamaban para obtener la licencia de sala de conciertos con licencia de bar. A la espera de que los técnicos del consistorio den el visto bueno definitivo a las intervenciones realizadas, la sala vuelve a operar con una comunicación previa de actividad.

30.000 euros

Unos 30.000 euros calcula una portavoz de El Pumarejo que han gastado en las obras hechas (renovación del cableado eléctrico, medidas antiincendios y un largo etcétera), en los honorarios del ingeniero que las ha dirigido y en burocracia. La campaña de 'crowfunding' recaudó 20.000 euros y el concierto 'SOS El Pumarejo', en las salas 2 y 3 de Razzmatazz en diciembre, casi 18.000, destinados en primer lugar a saldar deudas con artistas y a pagar el alquiler. De modo que fue necesario pedir un crédito y cambiar de 'partners' con los que estaban satisfechos por otros menos conocidos para arrancar un poco más de dinero.

La reapertura "ha significado mucho trabajo y mucho estrés", indica el colectivo, aún nervioso porque el permiso de actividad no es definitivo. Tampoco es el mejor momento para volver a la carga: "Regresamos cuando acaba la temporada de salas y empieza la de festivales, así que nos va a tocar pasar hambre hasta septiembre". Lo importante: "Ya estamos cerrando conciertos para ofrecer una gran programación".

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