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En el Docs

El cine ‘desktop’ aterriza en DocsBarcelona

El documental 'Afterlives' de Kevin B. Lee utiliza el escritorio digital como lienzo para deconstruir y reinterpretar los videos de violencia extremista

El cineasta, educador y teórico Kevin B. Lee presenta ‘Afterlives’, una película de ‘cine de escritorio’ en la que casi toda su acción e información acontece en la pantalla del ordenador.

El cineasta, educador y teórico Kevin B. Lee presenta ‘Afterlives’, una película de ‘cine de escritorio’ en la que casi toda su acción e información acontece en la pantalla del ordenador. / EPC

Quim Casas

Quim Casas

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Desktop es, en inglés, escritorio. El cine ‘desktop’, o ‘desktop’ filmes, es aquel en el que la acción de todo un relato cinematográfico acontece en la pantalla del ordenador o la del teléfono móvil. Tiene sus reglas: al moverse, la cámara de cine debe parecerse a la cámara del dispositivo en cuestión y la acción debería ser en tiempo real. El auge de internet activó este nuevo modelo visual y narrativo, que encontró eco en el género de terror y suspense en la década de 2010: ‘Megan is missing’, un episodio del filme ‘V/H/S’ u ‘Open windows’ de Nacho Vigalondo.

Pero hay otras acepciones, hoy más definitorias, del cine ‘desktop’. En la programación Xcèntric del CCCB pudieron verse en mayo de 2015 una serie de cortometrajes agrupados bajo el título “Desktop Films: remontajes del caos visual’. Trabajos de guerrilla y post-cinema que asume las formas del diario íntimo, el cine directo y el componente interactivo. La actual edición de DocsBarcelona también se hace eco de este formato con la proyección de ‘Afterlives’ (sábado 9 y sábado 16), filme de escritorio realizado por uno de sus máximos practicantes, Kevin B. Lee. No solo lo practica, sino que es uno de sus pioneros además de escritor, profesor universitario, colaborador del festival de cine de Locarno y autor de numerosos video-ensayos, modalidad colindante con el ‘desktop’.

‘Afterlives’ es un puzle visual y político, fascinante y complejo, que parte de los videos de violencia extremista y propagandística del Estado Islámico. Analiza su repercusión, pero también de qué manera puede reescribirse su impacto. Lee conversa con varias personas, entre ellas Nava Zarabian, especialista en protección de la juventud, y la psiquiatra Anne Speckhard. Pero el grueso de la película atañe a ese puzle de carpetas, documentos, imágenes y archivos que se despliegan en la pantalla del ordenador de Lee, y a través del cual elabora su discurso. Vemos el cursor desplazándose por el lienzo digital, buscando datos y superponiendo pantallas con frases lapidarias de la prensa, vídeo de propaganda, conversaciones y carpetas cerradas de difícil acceso.

Algunos vídeos hablan de misiones suicidas emprendidas por los miembros de ISIS para ganarse el paraíso. En otros documentos se muestra como se realizan impresiones en 3D de objetos de arte destrozados por ISIS, aunque se habla también del colonialismo digital que esto puede implicar: en un mensaje de texto se lee que sacar un objeto dañado por estos extremistas de su contexto e historia no hace más que reforzar la narrativa que presenta a la sociedad occidental como ‘civilizada’ y a las sociedades musulmanas como ‘bárbaras y terroristas’.

Lee dialoga también con la artista, educadora y activista iraní Morehshin Allahyari, residente en Brooklyn. Es una activista del arte y su relación con la tecnología. Parte del filme se centra en su trabajo ‘Material Speculations: ISIS’, en el que modela e imprime en 3D 12 estatuas de la ciudad romana de Hatra y de objetos asirios destruidos por ISIS en 2015. Una de estas reconstrucciones digitales es una cabeza de Medusa creada hace 2.000 años. Es toda una metáfora: según la mitología griega, Medusa, una de las tres gorgonas y objeto de diversos relatos y películas fantásticas, convertía en piedra a todo el que la mirara fijamente a los ojos hasta que Perseo la decapitó con su espada, utilizando previamente su brillante escudo como espejo para no tener que mirarla directamente a la cara.