'Una vida buscando'
Kae Tempest: "Si los artistas no estuviéramos llenos de vergüenza y preocupaciones tendríamos vidas normales"
El poeta y rapero presenta en la sala Paral·lel 62 de Barcelona su segunda novela, 'Una vida buscando'

El rapero y escritor Kae Tempest, durante la presentación de su nueva novela en la sala Paral·lel 62 / MANU MITRU

Acaba de estrenar fantasmagórica colaboración con los irlandeses Kneecap y hace un suspiro, finales del año pasado, disparaba rimas endiabladas durante la presentación de su cuarto disco, 'Self titled', en la sala Razzmatazz, pero este miércoles, con la sala Paral·lel 62 casi llena y Virginie Despentes como escudera y entrevistadora, Kae Tempest ha venido a charlar, nunca mejor dicho, de su libro. No a rapear ni a cabalgar su tempestuosa versión de 'Freedom!' de George Michael, sino a hablar de la claustrofobia de los pueblos costeros de Inglaterra y de la escritura como exorcismo. De inventar personajes que acaban cobrando vida propia y pegar la oreja para no perder detalle de lo que dicen.
"Cuando creas un mundo, tienes que hacer que el terreno sea seguro para que el lector pueda adentrarse en él", reflexiona Tempest, de vuelta a la novela con 'Una vida buscando' (Random House; 'Tota la vida buscant' en la edición en catalán de L'Altra), entrañable 'big bang' de gente tirando a disfuncional buscando una vida netamente funcional y, claro, fracasando memorablemente en el intento. "Si los artistas no estuviéramos llenos de vergüenza y preocupaciones tendríamos vidas normales", sopesa el británico segundos antes de recitar el hipnótico pasaje en el que a Rothko Taylor, protagonista del libro, se le parte la juventud, la vida entera, por la mitad. "Se sienta al final de la clase, esperando que la vida se reinicie", leemos.
En el retrovisor, una madre alcohólica, un divorcio traumático y una infancia marcada por la disforia de género. En el horizonte, unos cuantos años en la trena, una furgoneta en un descampado y un proceso de aceptación y transición a hombre trans similar al del propio Tempest. "Rothko Taylor no era la clase de adolescente que los adultos miraban pasar con una sonrisa ambigua: elle no inspiraba la añoranza feliz del pasado en los extraños", escribe. "La vergüenza que sienten mis personajes es particular, pero puede resonar en cualquiera", sentencia el británico desde el escenario. ¿Su consejo? "¡Seguid vivos! Siempre que sigues adelante acaban pasando cosas", proclama.

Virginie Despentes y Kae Tempest, este miércoles en la sala Paral·lel 62 / MANU MITRU
Lejos del nervioso y jadeante sudeste de 'Cuando la vida te da un martillo', debut novelesco firmado aún como Kate Tempest, el autor de 'Let Them Eat Chaos' se aplica aquí a conciencia a desentrañar la "energía específica" de las ciudades costeras inglesas. Escenarios de claustrofobia extrema y adicciones galopantes sacudidos por la soledad y la pérdida pero abiertos a la inmensidad del océano. "Es una buena metáfora de lo que les ocurre a los personajes: a un lado la desesperación, al otro la majestuosidad", apunta.
Poco o nada que ver con la placidez mediterránea de la Residencia Literaria Finestres en la que remató uno de los últimos borradores de ‘Una vida buscando'. "Yo trabajaba y trabajaba y la comida siempre estaba hecha. Era increíble", recuerda. Otro hito a sumar a su intensa relación de amor con Barcelona y alrededores. "Asocio esta ciudad a buenas vibraciones. He venido al Sónar y al Primavera Sound y siento amor por esta ciudad", asegura.
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