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Entrevista

Máximo Pradera: "Ningún republicano salió ganando de la Guerra Civil y en cambio muchos rebeldes se forraron, empezando por Franco"

Un bisabuelo suyo teorizó el franquismo 'avant la lettre'. Un abuelo fue cofundador de Falange Española. Sus tíos Rafael y Chicho Sánchez Ferlosio fueron puntales del antifranquismo cultural. Su padre jugó un papel destacado en la transición como editorialista y analista de 'El País'. El periodista, escritor y musicólogo Máximo Pradera (Madrid, 1958) recorre su influyente y contradictorio linaje en 'Memorias de un nieto confuso' (Navona)

Máximo Pradera, en Madrid, en 2025

Máximo Pradera, en Madrid, en 2025 / José Luis Roca

Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Barcelona
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Presenta a su bisabuelo Víctor Pradera como "uno de los ideólogos fundamentales del tradicionalismo español y una referencia intelectual indiscutible del franquismo" y a su abuelo Rafael Sánchez Mazas como "cofundador de Falange Española y coautor de la letra del 'Cara al sol'". Si tuvieran una calle o una estatua dedicadas en España, ¿estaría a favor de que se les retirara?

No deberían tenerla. Están demasiado ligados al franquismo. Bien es cierto que son personajes de distinta calaña. Don Víctor Pradera destacó como ideólogo franquista, mientras que Rafael Sánchez Mazas tuvo un pasado falangista, pero al terminar la guerra se desvinculó pronto de Franco y de la política y se dedicó a escribir poesía y novela y a disfrutar del dinero. Que no había robado, sino heredado. Creo que mi abuelo Rafael daba nombre a un parque en Bilbao [de hecho, a un paseo en el parque de Doña Casilda Iturrizar, que le fue retirado en 2014]. Yo ese quizá lo habría dejado en honor a su parte artística. Siempre me ha recordado al doctor Hannibal Lecter, un monstruo, pero al mismo tiempo capaz de tocar las 'Variaciones Goldberg'.

Parece que considera más dañino a Víctor Pradera que a Rafael Sánchez Mazas.

De 'Soldados de Salamina', de Javier Cercas, se desprende que Sánchez Mazas fue el gran ideólogo de la Guerra Civil. La novela viene a decir que sin él, Falange no habría tenido base ideológica y Franco no habría sabido cómo justificar el levantamiento. Sintiéndome muy culpable, porque al fin y al cabo era como si uno de mi estirpe hubiera causado el conflicto más espeluznante de este país, consulté a mi padre, que era amigo de Cercas y había conocido bastante íntimamente a mi abuelo, su suegro. Me dijo que era una licencia literaria de Cercas. Sánchez Mazas aportó efectivamente cosas a Falange y escribió artículos muy siniestros para que se alzara el Ejército, pero la sublevación militar se habría producido sí o sí sin sus contribuciones pirómanas, porque el objetivo era la defensa de los privilegios amenazados por la República.

Mi primo, cuando heredó el título, hasta hizo imprimir tarjetas donde se presentaba como Conde de Pradera. Joder, qué vergüenza

¿Víctor Pradera tuvo más influencia?

Mi bisabuelo no llamaba a la guerra civil y fue fusilado en el verano del 36, así que poco hizo en la guerra. Pero dotó de soporte ideológico al franquismo sin quererlo. Franco se apropió del Estado Nuevo que predicaba en sus escritos y le prologó la recopilación de sus obras completas. En 1949 lo nombró conde de Pradera a título póstumo.

Máximo Pradera con su prima Marta, hija de Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio

Máximo Pradera con su prima Marta, hija de Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio / Archivo Máximo Pradera

Suena un poco a Chiquito de la Calzada.

Totalmente. Mi primo, cuando heredó el título, hasta hizo imprimir tarjetas donde se presentaba como Conde de Pradera. Joder, qué vergüenza. En la limpia que ha hecho la izquierda de títulos nobiliarios concedidos por Franco, uno de los diez que han quedado es el de conde de Pradera, quizá porque no está tan asociado a la rebelión militar como otros títulos que otorgó Franco.

La Guerra Civil fue una defensa de los privilegios y del dinero, un saqueo disfrazado de cruzada religiosa

¿Le parece acertado el título '1936. La guerra que perdimos todos' para las polémicas jornadas dirigidas por Arturo Pérez Reverte para recordar el inicio de la Guerra Civil?

Me parece pésimamente enfocado. La Guerra Civil se ha disfrazado de cruzada religiosa para combatir el ateísmo, el bolchevismo y la conspiración judeo-masónica, pero en realidad fue una defensa de los privilegios y del dinero, un saqueo disfrazado de cruzada religiosa. Ningún republicano salió ganando de la Guerra Civil y en cambio muchos rebeldes, militares y civiles, se forraron, empezando por el propio Franco. No creo que estos perdieran nada. Al acabar la guerra, Getúlio Vargas, presidente de Brasil, mandó al Estado español una gran cantidad de café como ayuda humanitaria. Pero como Franco se identificaba con el Estado a la manera de Luis XIV, se quedó el café, lo vendió e hizo su primer gran dinero.

Máximo Pradera con su madre, Gabriela Sánchez Ferlosio

Máximo Pradera con su madre, Gabriela Sánchez Ferlosio / Archivo Máximo Pradera

¿Cómo se produjo el giro de los cuatro hermanos Sánchez Ferlosio, entre ellos su madre, Gabriela, y de su padre, Javier Pradera, hacia la izquierda clandestina? Varios de ellos militaron en el Partido Comunista Español.

Te puedo contar el viraje de mi padre, porque me lo contó muchas veces. Él era un falangista tibio, en el sentido de que estaba en el sindicato de derechas que había entonces en la universidad. Un verano fue de trabajos universitarios a Las Hurdes, a ayudar a la reconstrucción de España, y al verse confrontado con una miseria que ríete tú de 'Los santos inocentes', vivió una especie de epifanía. Aquello no era culpa del bando republicano, sino del expolio franquista. El nivel de desigualdad le sobrepasó y volvió transformado. Mi padre no soportaba la injusticia, rasgo que afortunadamente he heredado. Yo defino la izquierda como la rebelión sistemática ante el abuso y el privilegio, vengan de donde vengan. Para mí eso es la izquierda.

A Rafael y Chicho Sánchez Ferlosio les oí decir mucho que no había que vivir para ser productivo

De su padre se celebra sobre todo su faceta como editorialista y analista de 'El País' en la etapa de la transición, pero para mí, y diría que no soy el único, siempre será el responsable de la fabulosa colección Libro de Bolsillo de Alianza.

Es verdad que a veces se olvida el gran trabajo que hizo junto con Jaime Salinas y Daniel Gil, que era el que hacía esas cubiertas maravillosas que tú todavía recuerdas. Entre los tres consiguieron abaratar la cultura, en el mejor sentido del término. De repente tenías acceso a las obras completas de Sigmund Freud, Hermann Hess o Kafka, bien editadas y a un precio económico. Pero es que en 'El País' fue crucial. En los 70 y los 80 mucha gente no sabía qué opinar sobre un tema hasta que leía el editorial o el artículo de Pradera al respecto. Eso lo consiguió mi padre gracias al fondo de armario tan tremendo que tenía de lecturas.

Máximo Pradera con su padre, Javier Pradera

Máximo Pradera con su padre, Javier Pradera / Archivo Máximo Pradera

¿Por qué cree que sus tíos Rafael y Chicho Sánchez Ferlosio decidieron ser 'outsiders', cada uno a su manera?

Por una búsqueda extrema de la libertad, por el rechazo a ser manipulados por los grandes grupos editoriales y las grandes discográficas. A los dos hermanos les oí decir mucho que no había que vivir para ser productivo. ¡Me podrían haber inculcado otros principios y me habría ido mejor! Rafael no soportaba eso de la disciplina del escritor. Lo primera que hacía cada día era ir al Café Comercial con todos los periódicos a ver si algo le cabreaba. La gasolina del cabreo le servía como acicate para empezar a escribir. Si no se cabreaba, no escribía. Y Chicho también era un poco así, disfrutaba cuando se le ocurría una canción, e interpretándolas, pero el negocio no le interesaba.

Solo podía escribir este libro desde mi recuerdo emocional de los personajes. Creo que hago aportaciones valiosas porque los conocí en la intimidad

¿Qué aporta 'Memorias de un nieto confuso' al conocimiento de unos personajes ampliamente estudiados, algunos incluso biografiados?

Solo podía escribirlo desde mi recuerdo emocional. Desde ese punto de vista sí que creo que hago aportaciones valiosas, porque los conocí en la intimidad y sé, por ejemplo, lo gamberros que podían llegar a ser. O lo hábil que era Carmiña [Carmen Martín Gaite, esposa de Rafael Sánchez Ferlosio] tratando a los niños. Conmigo siempre se portó de miedo. El libro es un poco eso, y contar también qué he hecho yo con las enseñanzas de cada personaje.

Martín Gaite le sopló que Paco Umbral se llamaba en realidad Paco Pérez. Y a usted le faltó tiempo para presentarlo así en una entrevista radiofónica. ¿No es un poco clasista?

A ver, él sabía o debería haber sabido a qué venía. Era un programa irreverente, y dentro de la irreverencia no me parece lo puto peor que se le puede hacer a alguien desvelar cómo se llama. Nadie sabía que se llamaba Paco Pérez. El tipo consiguió aclararnos que Umbral no era un 'nom de plume', sino su séptimo u octavo apellido.

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