Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Arte

La Casa Natal de Dalí expone un cuadro inédito que le regaló a su amigo el fotógrafo Meli a cambio de un retrato de su boda

La pieza, que preserva a la familia y que contiene múltiples referencias a la relación entre el pintor y el fotógrafo, se exhibe ahora en la Casa Natal de Dalí, dentro de la exposición Objetivo Meli

Jordi Casals, el hijo pequeño del fotógrafo Melitó Casals, Meli, con Mariona Seguranyes, en la Casa Natal de Dalí donde se exhiben los dos regalos: el Dalí inédito y la fotografía de boda de los Dalí.

Jordi Casals, el hijo pequeño del fotógrafo Melitó Casals, Meli, con Mariona Seguranyes, en la Casa Natal de Dalí donde se exhiben los dos regalos: el Dalí inédito y la fotografía de boda de los Dalí. / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Cristina Vilà Bartis

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Salvador Dalí i Gala se casaron por la iglesia en el santuario de los Ángeles el 8 de agosto de 1958. Sólo asistieron cinco personas, aparte del cura de Cadaqués, Francesc Vila, que ofició la boda. De aquel evento privado no se hicieron fotos, pero dos o tres años después, cuando la Diputación de Girona le otorgó una medalla al pintor, Melitó Casals, Meli, aprovechó una sesión de fotografías en Portlligat, Cadaqués, para hacer, lo que sería, el retrato de boda de la pareja. Se les ve a los dos sonrientes ante una puerta de la casa de Cadaqués y a Gala, concretamente, sosteniendo un ramo de flores, que se intuye, debían de ser naturales.

Jordi Casals, el hijo pequeño del fotógrafo, explica que, en el estudio, su padre retocó el negativo para que no se le viera a Dalí parte de la medalla. Aquella fotografía la enmarcó y la colgó en su estudio, en Figueres. La tuvo durante más de una década, hasta que en 1974, año en que se inaugura el Teatro-Museo Dalí, pintor y fotógrafo realizaron un intercambio curioso donde entraron en juego la fotografía y un cuadro de Dalí. "No sabemos si es que Dalí le dijo que le haría un dibujo y mi padre, a cambio, le regaló la fotografía", comenta su hijo. Lo más sorprendente es que, hasta entonces, los Dalí no tenían esa fotografía de boda.

Ahora, con motivo de la exposición Objectiu Meli, la pieza, hecha con técnica mixta, y esa fotografía se han reencontrado de nuevo en la Casa Natal de Dalí, en el espacio de las obras invitadas. Es algo extraordinario porque, por primera vez, se exhibe al público este regalo del pintor a su amigo y, como matiza el periodista Santi Coll, es, seguramente, la única vez que Dalí, mientras vivió con Gala, regaló un cuadro a alguien. Y no se trata de una obra cualquiera, sino de una prenda que hizo especialmente para el amigo. Lo puso de manifiesto, el pasado viernes, la historiadora del arte y concejala de Cultura de Figueres, Mariona Seguranyes, quien supo ver muchos guiños de Dalí a Meli: "Se ve el perfil del fotógrafo, pero le pone unos pies, como si fuera una especie de esfinge, que eran aves que protegían a las ciudades".

Seguranyes fue más allá, ya que evidenció que el perfil de Meli es el que Dalí pintó en 1973 en el techo del Palau del Vent: "Dalí decía que representaría a todos los personajes ampurdaneses y lo único que representa es Meli". En la obra también aparece una golondrina, vinculada al montaje para Natura muerta viviente (1955) y un caballo para Sant Jaume el Major. "La pieza es un homenaje a la complicidad que tenían hasta entonces, un homenaje que le hace Dalí con todos los elementos fotográficos que había ido haciendo Meli por su trabajo", concluía la experta, también asombrándose con un detalle hecho por Dalí, una pared de ladrillos que "recuerda algún interior del Teatro-Museo".

"Dalí sabe que Meli lo entenderá, es lo que les une a ambos", concluye. Observando el diálogo entre la obra y la fotografía, se ha reproducido en grandes dimensiones dos fotografías que se tomaron el día de intercambio donde se ve a Dalí y Meli encajando las manos e intercambiándose los respectivos regalos. Dos testigos del hecho, Artur Caminada, el chófer del pintor, y Emili Puignau, el contratista que realizó las obras de Púbol, entre otros encargos, y alcalde de Cadaqués.

Suscríbete para seguir leyendo