Perfil
Esteve Riambau, cuando el cine ayuda a vivir intensamente
El exdirector de la Filmoteca de Catalunya explica sus má sde 50 años de cinefilia en 'La película de mi vida'
Esteve Riambau, ex director de la Filmoteca: "Un día una prostituta entró, compró su entrada y vio ‘Mamá Roma’ de Pasolini. Eso es integración"

Esteve Riambau, autor de 'La película de mi vida'. / PAU GRACIÀ

Hay un festival de cine en Finlandia, cerca del Círculo Polar Ártico, que jamás ha visitado Esteve Riambau. De ahí que su amigo Leonardo Padura, encargado de prologar las memorias de este, ‘La película de mi vida’ (Tusquets), se asombre guasonamente porque el libro bien hubiera podido dar fe de que ha estado en todos los lugares del mundo donde se ha proyectado una película. Pero no. Riambau no ha estado jamás en Sodankylä.
Fuera de esa pequeña salvedad, el libro sirve como exhaustivo registro de sus más de 50 años de cinefilia, como crítico y sobre todo historiador de cine, profesor universitario de la materia, director de largometrajes y de escena y, en los últimos años, director de la Filmoteca de Catalunya, a la que condujo no solo a su última y definitiva sede, también aportó una perspectiva amplia, ambiciosa e internacional de ese arte, en un momento en el que el cine parece tener escaso poder de convocatoria, mientras la sociedad está empeñada en situarlo en el mero entretenimiento, cada vez más arrinconado por las series.
“Está muy claro que el valor cultural que en la actualidad tiene el cine es cada vez menor. Y sí, se siguen haciendo películas interesantes, pero en su conjunto no tienen el mismo prestigio social que tenían en los 60 y 70 cuando Godard, Welles o Bresson podían estar a la misma altura que García Márquez o Stravinski.
“Está muy claro que el valor cultural que en la actualidad tiene el cine es cada vez menor. Se siguen haciendo películas interesantes, pero no tienen el mismo prestigio social que en los 60 y 70"
Por poner un ejemplo, ‘Valor sentimental’ es una buena película, pero también un pálido reflejo de Bergman”, valora Riambau que recuerda cómo en 1983 en el Festival de Venecia, donde llegó solo y sin alojamiento reservado, pudo ver la versión televisiva de ‘Fanny y Alexander’ de Bergman, ‘Prénon Carmen’ de Godard, ‘E la nave va’ de Fellini, ‘La vie est un roman’ de Alain Resnais o ‘Hannah K’ de Costa Gavras. “Hoy no hay ningún certamen que pueda tener una nómina semejante”.
Alud de creadores
Riambau, hombre de mil facetas, estudió medicina y llegó a ejercer como nefrólogo hasta que su amor por el cine se impuso. Esa elección le cambió la vida al permitirle ampliar su curiosidad, viajar, trabar amistad o simplemente conocer a ese alud de personalidades cinematográficas de las que da cuenta y que ha llevado a su editor a prescindir de un índice onomástico para “incitar la curiosidad del lector”. “Al contrario de lo que solía decir Truffaut de que el cine es la vida, a mí el cine me ha ayudado a vivir intensamente, pero no ha sustituido la experiencia vital”, afirma.
Ambicioso como es, ha dedicado sus monografías a autores 'bigger than life' como Stanley Kubrick, Francis Ford Coppola u Orson Welles, de quien es referencia mundial respecto a los años en los que el autor de ‘Ciudadano Kane’ trabajó en España. “Esa es gente que te despierta una admiración total y hace que te preguntes cómo son capaces de hacer cosas tan grandes”. Pero también a delicados humanistas como el francés Bertrand Tavernier, de quien fue gran amigo, que ejemplifica ese modelo de creador que sobrepasa las simples barreras de su disciplina, como también fue el caso de José Luis Borau o Carlos Saura.
“Al contrario de lo que solía decir Truffaut de que el cine es la vida, a mí el cine me ha ayudado a vivir intensamente, pero no ha sustituido la experiencia vital”
Un último recuerdo le lleva al recientemente desaparecido Bela Tarr, a quien Filmoteca bajo su mandato dedicó un ciclo que rejuveneció durante esos días el perfil de sus espectadores, últimamente bastante añosos. Tan bien se sintió el realizador húngaro que, enterado de que la sesión de su película, ‘Satantango’, siete horas y media de duración nada menos, tenía todas las entradas vendidas desde hacía 15 días decidió ampliar su participación y retrasar su vuelta para presentarla. “Barcelona es una ciudad maravillosa -dijo entonces- .Veo que la mayoría de ustedes no había nacido cuando rodé esta película. ¿Saben, insensatos, que hoy se juega un Barça-Madrid?

La película de mi vida
Esteve Riambau
Tusquets
544 páginas. 23,90 euros
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