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Sant Jordi

La Hankangmanía controlada se desata en Barcelona: solo 100 firmas y un paseo sola y anónima por el centro

Sant Jordi 2026, en directo | Firmas de autores, paradas de libros y rosas

Buscador de firmas de Sant Jordi 2026: horario y dónde firman los autores en Barcelona

La premio Nobel Han Kang en Sant Jordi en Barcelona.

La premio Nobel Han Kang en Sant Jordi en Barcelona. / Nico Tomás / ACN / ACN

Elena Hevia

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Nada más alejado del bullicio de Sant Jordi que el mundo flotante y misterioso de Han Kang, la premio Nobel surcoreana, a quien es fácil atribuirle fobia social a tenor de sus novelas pausadas y silenciosas. Pero nada de eso se ajusta exactamente a la realidad.

La  autora empezó el día dándose un paseo sola y anónima por el paseo de Gràcia, poco antes de que los puestos empezasen a colocar sus libros y aunque había sido advertida, era difícil para ella hacerse entonces a la idea de la marea humana que iba a tomar aquellas calles, cosa nada deseable para quien regatea el número de entrevistas, detesta las fotos y accede a firmar y dedicar tan solo 100 libros en la comparecencia que su editorial Random House le organizó en una operación perfectamente controlada.

La premio Nobel Han Kang en Sant Jordi en Barcelona.

La premio Nobel Han Kang en Sant Jordi en Barcelona. / Andreu Dalmau / EFE

Ha sido en el recoleto patio de La Central del Raval, un lugar donde era posible abstraerse del gentío gracias a una ordenadísima cola y un centenar de papeletas numeradas -como en el mercado- que algunos lectores pidieron quedarse como recuerdo, además de la firma. Mientras tanto, otros 100 fans de la coreana se quedaron sin premio, intentando no perder la esperanza hasta que se hizo evidente que la nobel no iba a ampliar lo prometido. La autora ya se había agobiado suficientemente el pasado martes en el CCCB cuando 400 lectores, de un total de los 750 que siguieron el acto en el que intervino, intentaron conseguir una firma suya. De ahí las estrictas medidas en Sant Jordi.

La Nobel coreana Han Kang en La Central del Raval.

La Nobel coreana Han Kang en La Central del Raval. / EPC

Regalos para ella

Entre los que sí obtuvieron el ansiado trofeo, mayoritariamente jóvenes, abundaron aquellos que le llevaron algún obsequio, un dragón de peluche, una rosa, un poema, alguna manualidad, que Han recibía ceremoniosamente, mientras su traductora, Eun Jin, le escribía los nombres de los afortunados, que ella copiaba aplicada. Una lectora canaria, Miriam de 29 años, que recuerda la primera vez que leyó ‘La vegetariana’ y el fuerte impacto que le produjo: “Me estaba contando algo que no conseguía entender del todo, pero hay algo poderoso aquí que está sucediendo y que solo conseguiré entender si sigo leyéndola”.  Y las firmas se estampaban en libros en inglés, en chino -Han escribió su dedicatoria en, suponemos, perfecto mandarín- e incluso en una bonita edición en húngaro de ‘La clase de griego’, sin olvidar ‘Actos humanos’, la obra favorita de su editor, Abert Puigdueta que la acompañó en todo momento.

Para Seoyoon, una veinteañera coreana que vive en Barcelona desde hace 11 años y ha leído a la autora en castellano, es una manera de recuperar sus raíces. “Prometo volver a leer sus libros, pero esta vez en coreano, cuando vuelva allí el próximo verano”.

Parca en palabras, Han Kang, que en las distancias cortas se muestra mucho más relajada, con una sonrisa difícil de interpretar, medio tímida, medio amable, pero quién sabe, asegura estar “encantada” con esta fiesta que ha disfrutado y de la que se resguardado a partes iguales.

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