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ENTREVISTA

Elísabet Benavent: "Corregiría muchas cosas de mis primeros libros, pero venía de una tradición romántica que hoy he puesto en duda"

Doce años después de debutar con la saga 'Valeria', la autora sigue en la cresta de la ola con 'Una niña buena': en su última novela, se adentra en la necesidad patológica de agradar a los demás

Elísabet Benavent, fotografiada en Madrid.

Elísabet Benavent, fotografiada en Madrid. / ALBA VIGARAY

Pedro del Corral

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Madrid
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La cabeza de Elísabet Benavent (Gandía, 1984) es un volcán en ebullición. Siempre está creando, imaginando personajes que tocarán tierra el día menos pensado. Le gusta que sean rotundos y auténticos. Algo testarudos también. Es la autora más vendida de comedia romántica y, claro, si sus protagonistas no se entregan al amor que tanto les revuelve, sus novelas flaquerían. Pero los perfila muy bien, los humaniza muy bien. Desde que debutó con Valeria, ha intentado dar cobijo a todos los corazones magullados que resisten en España. Y, ojo, dadas las ventas, parece que hay bastantes: ha despachado cinco millones de ejemplares, una cifra que pone en valor su particular don para diseccionar el alma. Lleva 12 primaveras haciéndolo y, por el momento, salvo rarísima excepción, no ha defraudado. Acaba de editar Una niña buena, una historia que se adentra en la necesidad patológica de agradar a los demás. "Estoy nerviosa, la verdad. Los lanzamientos me ponen tensa. Espero que guste y que, sobre todo, ayude a quien lo necesite", asegura risueña. Con los años habrá que regresar a sus libros. Los tiempos cambian, pero el amor no. Y en ellos estarán las respuestas a tantas, tantas, tantas dudas.

P. Dejó a mi generación muy tocada con Un cuento perfecto. Lo sabe, ¿no?

R. Ay, Dios mío. No sé qué decirte, me halaga. Pasó algo con esa novela que no soy capaz de entender. De hecho, pensé que había muerto nada más publicarse. La lancé justo antes del confinamiento y, claro, jamás creí que alguien la fuera a leer. Ocurrió todo lo contrario. Fue mágico. Ha unido generacionalmente a los lectores.

P. ¿Cómo surgen sus novelas?

R. El origen suele estar en algo intangible. En este caso, apareció el personaje del que quería hablar: una niña marcada por la complacencia. Pero otras veces la historia florece tras una conversación que escuchas cenando. O de un recuerdo. Incluso de una contestación que te dieron hace 10 años. No creo en las musas. La inspiración te tiene que pillar trabajando, lo que te exige una gran rutina y disciplina. Me gusta tener todo bien desgranado antes de sentarme a escribir. Antes no lo hacía, pero una no puede jugar ya con las fechas de entrega.

'Una niña buena' es la última novela de Elísabet Benavent tras 'Esnob'.

'Una niña buena' es la última novela de Elísabet Benavent tras 'Esnob'. / ALBA VIGARAY

P. Ha habido años en los que ha publicado hasta tres libros. Qué locura.

R. Sí. Quizá, no eran tan largas. Pero, bueno, también tienen su envergadura. Y te exigen lo mismo. Cuando he tenido algún bloqueo creativo, he seguido a rajatabla el consejo que me dio mi editora: salir y vivir.

P. ¿Cómo ha cambiado su método desde Valeria hasta hoy?

R. He profesionalizado el proceso y, a la par, por tanto, mi voz ha madurado. Han pasado 12 años desde mi debut, es normal que cambie.

P. ¿Escribe mejor?

R. Lo hago desde otro lugar. Intento elaborar mejor las frases, antes eran más cortitas. Soy mejor lectora que escritora. A través de la lectura, se aprenden muchas cosas.

P. ¿Hasta qué punto Una niña buena dialoga con su propia evolución personal?

R. Conforme he ido haciéndome mayor, me he dado cuenta de todas las veces en las que dije sí cuando, en realidad, quería decir no. Tal vez no he sufrido este síndrome de forma patológica, pero he vivido situaciones en las que he ponderado la opinión de otros por encima de la mía. Nos han hecho creer que nos querrán más si hacemos todo lo que los demás dicen. No hay nada malo en complacer a los demás, el problema aparece cuando tus deseos quedan anulados. Yo, por suerte, he aprendido a poner límites.

P. Este género siempre ha pecado de romantizar el amor hasta el extremo, ¿deben sus autores tener más responsabilidad emocional?

R. La ficción no está pensada para enseñar, pero deja un poso. Yo provengo de una tradición romántica que ahora hemos puesto en duda. A día de hoy, corregiría muchas cosas de mis primeros libros por esta cuestión. Pero, oye, tenía 24 años y venía de un lugar muy concreto. Con los años, se aprende a amar y alimentar mi independencia.

P. ¿Qué cosas ya no está dispuesta a idealizar?

R. Los celos. Me espeluznan. Son la expresión de las inseguridades de otros. Tampoco lo hago con el control. Es muy peligroso.

P. ¿Cuál es su mayor miedo?

R. Repetirme. Sé que hay fórmulas que funcionan y que podría llevarlas hasta el infinito, pero el fracaso sería esperable. Me preocupa desconectarme de la realidad. La economía, la cultura y la política influyen en el amor y, en consecuencia, cómo no, debo estar al tanto.

Elísabet Benavent ha vendido cinco millones de ejemplares entre todas sus novelas.

Elísabet Benavent ha vendido cinco millones de ejemplares entre todas sus novelas. / ALBA VIGARAY

P. Este es su libro 26, ¿en algún momento ha sentido la presión por revalidar su éxito?

R. No. Estoy muy pendiente de lo que piensa el lector. Y, por ende, no me gustaría que alguien acabase un libro y pensara que ha sido una pérdida de tiempo. Sé que algunos se han quedado por el camino.

P. ¿Busca validación?

R. Sólo de mi círculo más cercano. Sobre todo, para que me aseguren que no se me ha ido la olla. Para mí, es importante que la gente que quiero se sienta orgullosa de mi trabajo. Es cierto que he ampliado mi círculo social, pero mis amigos siguen siendo los mismos de siempre. No he cambiado mucho. Tengo la suerte de dedicarme a lo que más me gusta en el mundo. Y me han ido bien las cosas. Jamás pensé que no tendría que preocuparme por el alquiler. Lo único que me desestabiliza de la popularidad es sentirme vulnerable.

P. ¿Le gustaría abrirse a otros géneros? ¿Se lo ha planteado?

R. Todos tenemos otro tipo de novela en la cabeza, pero me divierte mucho lo que hago. Estoy centrada en reivindicar este género. Hay que empezar a quitarle prejuicios. Si te dijera que tengo otro proyecto rondándome, sentiría que estoy dándole la espalda.

P. ¿Le angustian las cifras?

R. Me inquieta no cumplir las expectativas. Formo parte de Penguin y, al final, aunque se respira mucha familiaridad dentro, es una empresa y tiene la confianza puesta en mí. Me da pavor que se queden con cientos de libros sin vender. Por ello, no me gusta saber cuál es la tirada inicial. Últimamente, sueño que abro armarios y se me caen cientos de novelas encima.

P. ¿Qué no le gusta del mundillo?

R. El paternalismo con el que me han tratado. Y lo siguen haciendo. Continuamente. No mejora con los años. Al principio, se escudaban en que era muy joven. Hasta el punto de explicarme lo que era ser una mujer de 30 años en Madrid. Fuerte. Y, ahora, con 42 años, se les ve el plumero. Estamos peleando. Hay muchas voces femeninas intentando provocar el cambio.

P. ¿Le ha costado ganarse el respeto?

R. La pregunta sería: ¿me respetan? Cada año, cuando saco libro, hay algún crítico que aprovecha el lanzamiento para recordarme que lo mío no es literatura. Me da igual. No hay un respeto generalizado hacia la autora de romántica. Mi prioridad es el público.

P. ¿El éxito comercial sigue teniendo un punto de sospecha en España?

R. Se está discutiendo bastante en las redes el funcionamiento de las grandes editoriales. Y la realidad es que no todos partimos del mismo presupuesto. Hay un factor suerte incontrolable. Conozco historias buenísimas no la han tenido. Qué injusto, ¿verdad? Pero es así.

'Una niña buena'

Elísabet Benavent

Suma

584 páginas | 21,75 euros

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