Clímax escénico
Las 5 claves del ‘Lux tour’, la gira que ha puesto a Rosalía en el centro de la conversación
La expedición internacional de la cantante catalana rompe moldes, hace historia y excita la discusión pública en torno a temas candentes relativos al formato de concierto, la alta y baja cultura, las barricadas ideológicas, la hegemonía ‘anglo’ o la convivencia entre la prensa y las redes

Lucía Feijoo Viera

El ‘Lux tour’ deja atrás su etapa española este sábado con el último de sus cuatro conciertos en el Palau Sant Jordi, y sigue ahora su ruta por otras ciudades europeas antes de saltar a Estados Unidos y Latinoamérica. Una gira que desprende una cascada de estímulos y da pie a debates culturales.
Un concierto y un espectáculo
Después de sendas giras, ‘El mal querer’ (2019-20) y ‘Motomami’ (2022-23), sustentadas en una puesta en escena coreográfica y sin apenas instrumentistas, Rosalía ha llenado de músicos su ‘Lux tour’ con la veintena de integrantes de la Heritage Orchestra. Una formación avezada en los repertorios de pop y pop de vanguardia, que ha trabajado con un espectro de artistas que va de John Cale a Dua Lipa pasando por Björk, y que aquí ha adaptado los arreglos discográficos de otra figura de prestigio, la estadounidense Caroline Shaw.
La discusión entre la noción de concierto y de espectáculo está muy viva en la actualidad, y Rosalía (que se formó en las aulas del Taller de Músics y la Esmuc) responde con una propuesta que es ambas cosas a la vez: rigor musical, a partir de la convivencia de la electrónica y el sustento orquestal, e inventiva escenográfica aportada por la compañía francesa (La)Horde.

La cantante Rosalía durante el concierto que ofreció el pasado lunes en el Palau Sant Jordi de Barcelona. / CHRISTIAN BERTRAND / EFE
El efecto viral del ‘confesionario’
Una vez más, Rosalía se las apaña para que su propuesta, que sobre el papel podía resultar muy seria o incluso pretenciosa, disponga de su contrapeso ligero, ese tiempo de recreo conocido como ‘el confesionario’. Momento del ‘show’ en el que, como preludio del tema ‘La perla’ (donde ella pone verde a un ex, calificándolo de vanidoso, desleal y algunas cosas más), aparece en escena una tribuna con su celosía separadora en la que ‘celebrities’ de distinto pelaje proceden a compartir trapos sucios sobre relaciones pasadas.
En los conciertos de Madrid y Barcelona, Rosalía ha departido con figuras como las ‘influencers’ Esti Quesada y Shannis, la actriz Yolanda Ramos o sendas figuras musicales, Aitana y Guitarricadelafuente. Que los elegidos para confesarse sean figuras populares garantiza el efecto viral, y representa un ‘gag’ muy propio de los tiempos, fomentando la conversación social y la intriga sobre quién será el siguiente invitado.

Los mejores momentos del ‘Lux Tour’ de Rosalía en España / EPC
Comunión contra la polarización
La idea de polarización cubre hoy la esfera pública, en la política y en las guerras culturales, y Rosalía representa una cierta tregua en el fuego cruzado, un espacio flotante en el que es posible compartir algo con quien creías que estaba en tus antípodas. Lo facilita la hibridación de su música, donde el eco flamenco (que bebe de las raíces más ‘jondas’ de los cantes antiguos) se cruza con la sacudida electrónica, y la orquestación con el giro latino, el vals, la rumba, todo a la manera de Rosalía, invitando a romper nichos estilísticos y a sortear la tentación de colocar la propuesta en un bando no deseado.
El ‘Lux tour’ ha ampliado su público y, sin dejar atrás la franja más juvenil, lo ha hecho sobre todo por el flanco más adulto, en el que ‘Motomami’ despertó reservas. En esta gira, Rosalía consagra su posición en la música: arriesgada, pero con vocación transversal, receptiva a la historia del arte y futurista, multilingüe y atenta al idioma de cada lugar en el que actúa (esas traducciones de las letras en la pantalla de video). Como todo fenómeno, genera también episodios de rechazo y odio, probable síntoma de que todo va bien.

David, fan de Rosalía, enseña los tatuajes que tiene dedicados a la artista mientras hace cola para el primer concierto en Barcelona de la catalana, este 13 de abril. / Ferran Nadeu
Desafío de la hegemonía ‘anglo’
Ningún artista catalán ha llevado a cabo una gira internacional de las dimensiones del ‘Lux tour’, y en el ámbito español, habría que retroceder hasta Julio Iglesias, si bien su hijo Enrique se anotó también noches en grandes ‘arenas’ (como el neoyorkino Madison Square Garden o el londinense O2 Arena) en distintas giras entre 2009 y 2023. Pero lo de Rosalía es más singular y no se mide solo por los aforos llenos sino también por la rendición, inédita en torno a una figura pop española, por parte de la crítica de medios de la órbita ‘anglo’ y europea, generalistas o especializados, ya sea ‘The Guardian’, ‘Rolling Stone’ o ‘Les Inrockuptibles’. La hegemonía anglosajona en el pop tiende a ceder (ante el pop latino o el -k-pop) y la proyección de Rosalía se suma a esta tendencia con su impacto en el hemisferio occidental (el oriental queda por ahora fuera de su alcance).
A diferencia del ‘Motomami tour’, que se abrió en Almería e incluyó conciertos en diez ciudades españolas, el ‘Lux tour’ responde a otro enfoque, en el que España recibe un tratamiento solo un poco preferente, con esos ocho ‘shows’ repartidos en dos únicas ciudades (en línea con la tendencia actual de las grandes giras a compactar conciertos). Motivo de decepción por parte de los fans, que, no obstante, han respondido engordando los números del boyante turismo musical.

La cantante Rosalia durante el concierto que ofreció el lunes en el Palau Sant Jordi de Barcelona. / CHRISTIAN BERTRAND / EFE
La tensión entre los medios y las redes
Una constante de cada uno de los conciertos de esta gira es su exposición a tiempo real, en forma de fotos y videos, poniendo el foco en cada pequeño detalle. Hay tanto por contar, canción a canción, cada una con su coreografía, su atrezo y su narrativa, que el afán por saber ha sido desbordante, como el de compartir: de la aparición de Rosalía desde el interior de una caja a los guiños a Degas y a Goya, y la minúscula Sagrada Família del pie de micro.
Con todo ello, Rosalía ha puesto en tensión, de un modo muy vertiginoso, a los dos agentes interpretadores del concierto: la prensa y las redes. Los medios ofrecen elaboración y dan prestigio (sin el cual el aura de Rosalía no sería hoy la que es), las redes se cargan la jerarquía y ofrecen inmediatez y abundancia. Es otro de los debates que el ‘Lux tour’ espolea, en el que cabe incluir la polémica de no acreditar a los fotoperiodistas en los conciertos, como hacen muchas grandes figuras del pop en los últimos años.

Un cartel gigante con la imagen de la cantante y compositora catalana Rosalía en Barcelona. / JOSEP LAGO / AFP
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