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Crónica

Queralt Lahoz pide atención con una exhibición de poder en Razzmatazz

La cantante de Santa Coloma de Gramenet lució carisma, arte vocal y relieves sonoros en la presentación de su segundo álbum, ‘9:30 PM’, con una banda de cuatro músicos y Daniel Felices y Salma como invitados

Jordi Bianciotto

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Barcelona
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Pues no todo va a ser Rosalía, en efecto. Ahí está Queralt Lahoz, que dio un paso firme y aventurado en su segundo disco largo, ‘9.30 PM’, lanzado hace un año. Ya tocaba su puesta en escena en Barcelona, en una sala Razzmatazz que, este sábado (coincidiendo con la cuarta y última noche ‘Lux’), acogió su propuesta alambicada y muy intensa, allí donde la educación flamenca se topa con la cultura urbana, y la pertenencia al barrio con la liturgia, en un repertorio rico en giros y fondo narrativo.

En ‘9.30 PM’, esta cantante y compositora de Santa Coloma de Gramenet alude a la hora en que nació y nos invita a adentrarnos en un territorio nocturno con referencias a las primeras veces, las raíces y la superación de los desengaños. Recorrió la mayoría de sus canciones, combinándolas con otras citas (sobre todo a su primer álbum, ‘Pureza’, 2021), valiéndose de un respaldo híbrido, con una doble ración de sintetizadores y máquinas que encontró un jugoso eco orgánico en la batería y en las dos voces coristas.

Queralt Lahoz procesa muchos géneros y nos metió en toda una montaña rusa, ya desde el arranque, transitando desde el flamenco-trap de ‘La fuente l’Amapola’ al melisma ‘jondo’ de ‘La misa” y, de ahí, al rap (‘Con poco’), el r’n’b (‘Un poco más’), el dancehall (‘Santa Rosa’) y el tumbao (‘Línea 18’). El itinerario podría parecer excesivo, pero los arreglos tienen personalidad, hay cohesión, buenas ideas y ella le pone arte a cada compás y a cada barra. Y voz, vertiginosa en ciertos momentos muy flamencos, como en ‘Y tu mirá’.

Dominó y marcó territorio como figura escénica, cantando y rapeando, y creando una situación cálida con dos invitados (Dani Felices, de D’Callaos, y Salma). Cuando redujo el aparato sónico caló más hondo si cabe: en ‘19/17’, al piano, y en el bolero-son ‘Vuelves’. Quebradiza y también chula cuando procede, como en esa cumbia bautizada con sus iniciales, ‘QL’: "No escuché a los necios / Ni a esas malas ratas / No cambio mi vida por una perfecta”.

Ella ya tiene sus clásicos, como ‘De la cueva a los olivos’, muy celebrado en Razzmatazz, que abrió un tramo final con pulsión ‘clubber’ (‘Con miedo a ti’) y que derivó hacia dos de las cartas más rotundas de ‘9:30 PM’: la pasarela ‘funky’ de ‘Favorosa’ y el rap monumental y fortalecedor de ‘La fe’, manifiesto y clímax. “Ha sido un día muy difícil, un mes muy difícil, estando Rosalía, pero aun así hemos llenado Razzmatazz”, celebró Queralt Lahoz. Lo fue, seguro, pero, citando a Soleá Morente, tendrá que haber un camino.

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