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Ramoncín: "Me iré al otro barrio sin decir chiques, es una aberración lingüística"
El cantante celebra 50 años sobre los escenarios con un directo que reivindica la vigencia de su repertorio

Ramoncín, en una fotografía promocional de su nueva gira. / L.O.
Ramoncín no necesita demasiadas presentaciones, aunque su figura siempre admite nuevos matices. Músico, escritor y analista político, Ramoncín es mucho más que un referente del rock; es una voz que incomoda, cuestiona y no entiende de grises. En un mundo de corrección política, él sigue siendo el verso suelto. Detrás del maquillaje de los setenta y de los grandes himnos que marcaron a una generación, se esconde un observador incansable de la vida urbana, comunicador incisivo y polemista. Regresa a los escenarios con la gira CELEBRACIÓN 50/70: un doble aniversario vital: 70 años de vida y 50 años de trayectoria desde que aquel primer disco dinamitara los cimientos de la música en España; una vida dedicada al arte y a la palabra. A los 70, la rabia suele transformarse en ironía o lucidez.
- ¿Qué supone esta nueva gira?
- Se llama Celebración 50/70, porque coinciden dos cifras muy llamativas en un momento determinado, y lo que supone: que estás ahí, que sigues ahí, que eso que un día decidiste hacer sigues haciéndolo. Yo en realidad no he parado casi nunca. Desde el año 76 he tenido períodos más largos donde he tocado menos y tal, pero no tengo una sensación de haber parado durante mucho tiempo.
-Cincuenta años en el escenario y setenta de vida. ¿Qué siente ese chaval de Vallecas cuando se mira al espejo antes de salir a tocar ahora, comparado con el que grabó su primer disco?
-El chaval de Delicias e hijo adoptivo de Vallecas. Hay una parte que no cambia, una parte dentro de ti, por muchos años que cumplas e independientemente de lo que estés haciendo y que conviene mantenerla, que es la emoción, la integridad, la necesidad de hacerlo, el deseo, la ilusión. Todo eso tiene que mantenerse ahí, porque si no, es mejor dedicarse a otra cosa.
-En esta gira vuelves a defender canciones que tienen medio siglo. Como hombre de letras que cuida el significado de cada término, ¿qué palabra te define mejor hoy: ‘nostalgia’ por lo vivido, o ‘vigencia’ porque lo que gritabas entonces sigue haciendo falta hoy?
-Algunas de las canciones efectivamente tienen medio siglo, y otras treinta y otras diez... No sé si es bueno o malo, tengo mis dudas, pero que canciones, por ejemplo del año 78, tengan la trascendencia que pueden tener hoy, desde un punto de vista social o políticocultural, pues no sé si es bueno o malo.Y hay que tener cuidado con la nostalgia, porque la nostalgia conduce a la frustración. Entonces, simplemente ver que son vigentes, por mucho que nos duela.
Me iré al otro barrio sin decir ‘chiques’, no pienso utilizar una aberración lingüística por mucho que signifique algo
-En tu primer álbum, 'Ramoncín y W.C'., la provocación era casi una necesidad biológica. ¿Se puede seguir siendo igual de punk a través de un ensayo literario que subido a un escenario, o la palabra escrita es ahora tu arma más peligrosa?
-En aquel álbum había canciones que trataban de los problemas mentales, de la homosexualidad, del abuso, del machismo, del asesinato de una mujer en una habitación de un hotel... Parece mentira que hoy tengamos que seguir hablando de esto. En estas fechas hay tantas mujeres asesinadas por sus novios, ex novios, maridos... Una cosa durísima, porque piensas que aquello que hacías formaba parte de todo lo que se intentaba hacer para que el mundo cambiara, pero ves que no. Yo creo que provocar con una imagen es muy pueril. Si te fijas, cuando se habla de la provocación con una canción en la tele en 1978 que se llama Marica de terciopelo, lo que provocaba más era el aspecto.
-Dices que este show es "sin trampa ni cartón". En un mundo de 'autotune' y pistas pregrabadas, ¿es el rock and roll el último reducto de la verdad absoluta?
-Pues no, no creo que sea el reducto de la verdad absoluta, pero hay dos maneras de entender la música o entender el espectáculo. El espectáculo pueden ser las canciones exclusivamente. Vas a ver a Dylan y el espectáculo son las canciones. O puedes ir a ver un 'show' si vas a ver a Taylor Swift. Cada uno está en una cosa distinta. ¿Qué es mejor o peor? No lo sé, pero a mí que me busquen...Yo prefiero ver a alguien que me guste en un sitio donde quepan tres mil personas que no quepan treinta mil.
-Fuiste el cronista del Madrid de los márgenes. Publicaste el 'Tocho Cheli' para recoger un lenguaje que se perdía. ¿Crees que hoy hablamos un castellano más pobre o simplemente menos ‘peligroso’?
-Hablamos cada vez peor. Yo en eso soy insoportable, lo reconozco, pero me paso la vida corrigiendo, por lo menos a la gente que me interesa. Yo me iré al otro barrio sin decir ‘chiques’, no pienso utilizar una aberración lingüística por mucho que signifique algo. Y el' Tocho Cheli' es el diccionario de jergas más extenso que se ha publicado en ninguna lengua conocida.
-'Marica de terciopelo' y 'Cómete una paraguaya' fueron temas rompedores en su momento. ¿Cómo crees que recibiría la "generación de cristal" esas letras hoy en día?
-Cómete una paraguaya, Umbral se dio cuenta muy bien, era dadaísmo puro, y hablar de dadá en 1978 era complejo y complicado. Imagínate ahora intentar que alguien se pare a pensar lo que es el dadaísmo. Y eso lo cazaron al vuelo gente como Umbral, Cela..., en fin, pocos, muy pocos, Torrente Ballester y pocos más. Marica de terciopelo es un poema de métrica libre con muchos versos en donde hay mucho de la literatura poética francesa del siglo XIX y de los conceptos de texto que tenía gente como Lou Reed, el primer Dylan o gente así. .
-¿Qué hace tan especial tu repertorio para que siga conectando con el público pese al paso de los años?
-Pues creo que es eso, es contar algo que tiene imágenes; es conseguir que la banda que va a tocar esas canciones contigo no solo las toque, no sea un grupo de mercenarios bien pagados, y hay buenos músicos que hacen eso. No es eso, es gente que está implicada en las canciones, que las entiende, que sabe quién eres, por qué las he escrito, qué querías decir... Algunos acababan de nacer cuando escribí alguna de esas canciones, y ahora tienen que tocarlas y defenderlas, y solo lo harán si creen en ellas, si las sienten suyas.
Lo que no voy a hacer nunca jamás es decir algo contrario a lo que creo y a lo que pienso porque estoy en un medio u otro
-Mucha gente te descubrió en televisión con el concurso 'Lingo'. ¿Cómo lograste mantener la credibilidad rockera siendo, a la vez, el "yerno ideal" de las tardes de TVE? ¿El mundo necesita voces incómodas como la tuya? ¿Qué te da la pluma que no te da el micrófono?
- A mí, que un señor crítico (divina palabra) de música, porque me viera en Lingo le pareciera que mi carrera musical no tenía importancia por hacer eso, solo me puede parecer que eso lo dice un gilipollas, y que no entiende que algunos tenemos la necesidad de hacer cosas. Es que el Tocho Cheli está ahí, sigue estando ahí, sigue siendo algo que nadie ha mejorado en lengua castellana, por el que personas tan importantes como Umbral decían 'este chico debería ir a la academia, esto que ha escrito Ramoncín deberían haberlo hecho varios académicos aplicados'. Es que, claro, yo soy un rockero que ha tenido, y tengo, relación con escritores, y con escritores muy importantes. Soy, creo, el único rockero al que un premio Nobel le ha entregado su medalla y le ha dicho 'llévatela a tu barrio si quieres, y se la enseñas a tus amigos'. Ahora a nadie le parece mal que alguien vaya a la tele y tal, y luego están los “auténticos”, y cuando digo auténticos lo digo con comillas porque el disfraz de auténtico está chupao. Te disfrazas de lo que la gente quiere, no cambias de aspecto nunca en la vida, si tienes un coche bueno, lo escondes y te llevas el malo pa que te vean en las galas con el coche malo... Hay a quien eso le gusta, y por cierto hacen la misma canción todo el rato. Yo no tengo nada que ver con eso, me dedico a otra cosa, soy básicamente un autor compositor cantante de rock que además adora la literatura, y la cultura en general, y no pinto porque soy muy mal pintor, y no esculpo porque soy muy mal escultor, si no lo haría, y lo disfrutaría, o sea creo en esa idea completamente renacentista de que el que puede escribir una canción puede escribir un guión, el que escribe un guión puede dirigir una película...., pero sí, en eso soy un bicho raro, de lo cual me alegro muchísimo.
-Tu faceta de tertuliano te ha traído tantos aplausos como críticas feroces. ¿Se puede ser libre en una mesa de debate hoy en día sin que te caiga la etiqueta de un bando u otro?
-Yo odio la palabra ‘tertuliano’. Me parece repugnante. Yo soy analista. La diferencia es que un analista estudia de lo que tiene que hablar, se prepara y tiene una voz propia. Creo que la diferencia entre el analista y el tertuliano está básicamente ahí, en tener una voz propia. Tengo clarísimo quién soy, lo que soy, pero lo que no voy a hacer nunca jamás es arrodillarme. Y lo que no voy a hacer nunca jamás es decir algo contrario a lo que creo y a lo que pienso porque estoy en un medio u otro. Y el que me quiera ahí, me tendrá. Y si no, me quedaré en mi casa, me da igual.
-A menudo dices lo que piensas sin filtros. ¿Sale caro ser Ramoncín en la España actual? ¿Cómo ha cambiado el significado de la palabra ‘libertad’ para ti en estos 50 años?
-No, no, yo digo lo que pienso, pero no eso de "¡mira, no tiene filtro!", no. Yo pienso mucho antes lo que voy a decir, y luego digo lo que pienso. Primero, yo nunca voy contra el que está enfrente y dice algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Yo hablo siempre del concepto. He llegado hasta aquí sin ponerme jamás de rodillas, no tengo por qué decir nada. Cuando la palabra ‘libertad’ se convierte en lo que algunos la han convertido, entonces la gente que tenemos una idea progresista, progresista de verdad, de la vida, lo que debemos hacer es utilizar la palabra ‘Justicia’. ¿Qué es más importante, la libertad para tomarse cañas o la justicia de que todo el mundo tenga un lugar donde vivir y tengan la posibilidad de acceder a una vivienda en alquiler o en compra sin que eso les cueste la vida o no puedan hacerlo nunca? Cuando alguien habla de libertad y aquellos años, se ponen nostálgicos. Yo prefiero decir que lo nuestro es la justicia.
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