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Habemus Café Central: el templo del jazz celebra su funeral… y horas después resucita en el Ateneo de Madrid
Miguel Malla y su banda han cerrado el histórico club de Plaza del Ángel, liderando un cortejo festivo con amigos y clientes hacia a su nueva ubicación: este jueves, arrancan ya los conciertos

La banda de Café Central marcha a ritmo de jazz hacia su nuevo hogar: el Ateneo de Madrid / LUCÍA FEIJOO VIERA / FOTO: ALBA VIGARAY

Las lágrimas son de alegría. Quién lo iba a decir cuando, el pasado 23 julio, tras 44 años trayendo lo mejor del jazz a Madrid, se anunció el cierre del mitiquísimo Café Central. La imposibilidad de renovar el alquiler lo dejó fuera de juego. Y, claro, con el recuerdo aún latente de Tete Montoliu, George Adams, Brad Mehldau y Jorge Pardo en su escenario, el dolor se multiplicó. Este jueves, ha bajado la persiana para siempre en la Plaza del Ángel. Sin embargo, el llanto se ha transformado en júbilo rápidamente: Miguel Malla y su banda no sólo han oficiado su funeral, también su resurrección de camino al Ateneo, su nueva sede. Allí abrirá sus puertas esta noche. Y, ojo, dado el jolgorio que han montado, el nuevo local no tendrá nada que envidiar al anterior.
“Este es nuestro acto de salvación. El Central es un sentimiento. Todo madrileño tiene una historia con él. Brindemos por la música”, ha gritado Juantxu Bohigues, su portavoz, a las puertas del antiguo establecimiento. Visiblemente emocionado, ha recordado algunos de los momentos más emblemáticos que vivió el templo: Ben Sidran lo consideró su lugar favorito para tocar, Van Morrison lo visitó por sorpresa una vez y Chano Rodríguez lo usó para celebrar su 40 aniversario, entre otros hitos. Desde su apertura, en 1982, de la mano de un grupo de estudiantes antifranquistas, no ha dejado de atender a los grandes nombres del género: Lou Bennet, Brad Mehldau, Kenny Barron, Ben Sidran, Rosa Passos, Sheila Jordan…

Inspirado en las 'marching bands' de Nueva Orleans, el cortejo fúnebre y festivo ha contado con amigos y clientes. / ALBA VIGARAY
Inspirado en las marching bands de Nueva Orleans, el cortejo fúnebre y festivo que ha liderado Miguel Malla ha contado con amigos, músicos y clientes. Al principio, mientras transitaba la calle del Prado, con cierta solemnidad han reivindicado la memoria y la energía del viejo Central. Querían llevárselas hacia el nuevo Central, situado en la calle Santa Catalina. Y, para ello, han animado a la gente a participar en su particular ofrenda. Se han escuchado silbidos y vítores. También algún que otro sollozo. Era tal la euforia contenida que, al torcer la esquina, antes de llegar a la escalinata del Ateneo, un mar de aplausos se ha desatado. Todo estaba preparado para arrancar esta etapa. El primer concierto lo protagonizará el propio Miguel Malla, que ofrecerá dos pases: a las 20 y a las 22 horas.

Los conciertos en el nuevo Central arrancarán este mismo jueves, con dos pases. / ALBA VIGARAY
El club se encuentra en la planta baja del Ateneo, justo debajo del restaurante que ya alberga. Durante los últimos meses, se han llevado a cabo las correspondientes tareas de insonorización y decoración para recrear su ambiente art decó. El espacio es un pelín más pequeño, con aforo para 72 personas. Ahora bien, suficiente para mantener la actividad musical habitual. “Hay sitios que no deberían desparecer nunca. Quien lucha por ellos, lucha por todos”, ha sostenido Marta Sanz, vicepresidenta del Ateneo. Será difícil recuperar el espíritu del Central, donde Javier Krahe y Joshua Edelman, entre otros, han grabado diferentes álbumes, pero la intención es clara. De hecho, tal y como han asegurado en estos meses, el cartel seguirá en manos de sus responsables, sin interferencias.
Conciertos especiales
Su llegada al Ateneo estuvo impulsada por Luis Arroyo, su director, quien al enterarse por la prensa del cierre se puso en contacto con los dueños del Central por correo electrónico. A los pocos días, iniciaron las conversaciones. "Viva el Centra. Aquí no descansa nadie", ha chillado Bohigues al llegar. Se mantendrá la programación habitual de dos bolos diarios y, además, ojo, se incorporarán conciertos especiales en La Cátedra (Prado, 21), un auditorio con capacidad para 300 personas que permitirá diversificar la propuesta artística. Jorge Pardo (24 de abril), Cecilia Krull (8 de mayo) y Ufl Wakenius (22 de mayo) serán los primeros en probarlo.

La banda, en el Café Central del Ateneo. / ALBA VIGARAY
En el año que conmemora el centenario de Miles Davis y John Coltrane, el Central ha iniciado una nueva etapa manteniendo su firme compromiso con el jazz. Y lo hace reafirmando su identidad más allá de un espacio físico, con vocación de volver a ser punto de encuentro para la música en directo. A sus tablas se subirán Guillermo McGill (17 de abril), Dany Noel (19 de abril), Yuley Díaz (24 de abril), Leo Minax (27 de abril) y Astrid Jones (28 de abril) en los próximos días. Dentro del nuevo Café parece no haber pasado el tiempo. Y, aunque está impoluto, a punto de estrenarse, hay muchas cosas que recuerdan al original. Los taburetes, los espejos, las lámparas. Quizá, el cambio le venga bien. El tiempo dirá.
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